El muro

El tenor español no recibiría el Premio Batuta por lo que ya sabemos (las acusaciones de acoso sexual) y que a ver si se aclara todo

Plácido Domingo. /Reuters
Plácido Domingo. / Reuters
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

No hace falta muro con México. Ni foso con cocodrilos, ocurrencia de Trump en conversaciones privadas: «Un muro con un foso lleno de serpientes o caimanes. electrificado, con pinchos en la parte de arriba que pudieran cortar la carne humana». Eso cuentan los periodistas del 'New York Times' Julie Davis y Michael Shear en su libro 'Border Wars'. Volvemos a Plácido Domingo, porque nunca nos vamos de Plácido Domingo. A dos días de la entrega (ayer sábado), comunica la entidad musical mexicana que los da que Plácido Domingo no recibiría el Premio Batuta por lo que ya sabemos (las acusaciones de acoso sexual) y que a ver si se aclara todo.

Ahí vemos que México, donde Domingo vivió desde los ocho años, está demasiado cerca de EE UU y sus sandeces. Pero un día después dicen que sí se lo dan. No a Plácido sólo, también a Michael Nyman, entre otros. En la ceremonia, si no han cambiado de opinión cuando se publique esto, el tenor español participaría por vídeo. «No dejaremos de darle el premio, sólo esperaremos a mejores momentos para que todo sea mejor para él», dijo el director de la Organización de Coros de México Orquesta Sinfónica, que lo otorga. Después de Filadelfia, San Francisco, Nueva York, Los Ángeles y casi México, a Plácido Domingo (como a Woody Allen) le queda Europa, donde todavía distinguimos (lo digo por Domingo, no por el pobre Allen) a los cerdos de los delincuentes. A los domingos de los weinsteins y epsteins. Aunque algunos no distingan el jamón serrano del ibérico. A Domingo le pasa algo parecido a lo de 'El increíble hombre menguante' de Richard Matheson. A él le mengua el mundo. A Allen también. De momento (de momento) le queda Europa, que seguirá siendo mejor mientras siga apartándose de las taras y paranoias americanas. De ese foso de serpientes y caimanes. De esa gente a la que le ha menguado el cerebro.