PSOE y Podemos recelan de que Errejón y Carmena se presenten a las elecciones

Íñigo Errejón y Manuela Carmena, en una imagen de archivo./EFE
Íñigo Errejón y Manuela Carmena, en una imagen de archivo. / EFE

Más Madrid intenta vencer la resistencia de la exalcaldesa de la capital para que sea su candidata a la Moncloa

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

 PSOE y Podemos observan con recelo los movimientos en Más Madrid ante las elecciones del 10 de noviembre. Aunque el discurso oficial de ambos partidos es que bienvenidos sean porque el derecho a competir es un principio democrático, en privado no esconden los temores a que la organización de Iñigo Errejón y Manuel Carmena dé el paso porque mermaría sus respaldos en las urnas.

La izquierda puede encontrarse dentro de siete semanas en la misma tesitura que la derecha el pasado 28 de abril si Más Madrid resuelve que se presenta a los comicios legislativos. El voto progresista se dividiría entre tres formaciones de la misma manera que el electorado conservador se repartió en tres opciones. Las direcciones de PSOE y Podemos han puesto sordina, por ahora, a esas preocupaciones. «Que se presente quien quiera, las elecciones están para eso», dijo el socialista José Luis Ábalos. «Que se presente a las elecciones me parece lo más natural en democracia», apuntó Irene Montero. ¿Temor? Ninguno. «No competimos por el mismo espacio» electoral, reseñó el secretario de Organización del PSOE. «Preocupan las cosas serias, no la democracia», añadió la portavoz de Podemos en el Congreso.

Hasta ahí la posición oficial. Entre los socialistas es una posibilidad que no hace ninguna gracia. Lo mismo ocurre entre los morados. El secretario general del PCE y miembro del equipo negociador de Unidas Podemos, Enrique Santiago, sintetizó el sentir de las dos formaciones: «La fragmentación de la izquierda es una muy mala noticia». El granero de votos de Más Madrid, si da el paso de concurrir a las elecciones generales, es el que se disputan PSOE y Podemos.

En las pasadas elecciones autonómicas del 26 de mayo, según el estudio postelectoral del CIS, el 26% de las papeletas que recibió el partido de Errejón y Carmena en Madrid, única comunidad en la que se presentó y única en la que se pueden testar sus apoyos, eran de votantes del PSOE, y el 42,8%, de los de Podemos. En el Ayuntamiento de la capital, Más Madrid fue la primera fuerza, y en la Asamblea regional, la cuarta, con 13 escaños por encima de la candidatura morada.

Dos análisis

En el PSOE se ponen la venda antes de la herida y apuntan que el más perjudicado por la irrupción sería Podemos porque Errejón procede de ese mundo y aún tiene predicamento en su electorado. Entre los morados se hace el análisis inverso, y calculan que «el pellizco real», en palabras de diputada Yolanda Díaz, se lo llevarían los socialistas. El PSOE pagaría la mayor parte de la factura, aducen los morados, porque los seguidores de Más Madrid son de un perfil de izquierda moderada, más en la línea socialista.

Errejón y Carmena, entretanto, se resisten. La exalcaldesa de Madrid señaló hoy que «de ninguna manera» va a encabezar una lista el 10 de noviembre. Está dedicada a «otros proyectos» (escribir un libro, su fundación, tertulias radiofónicas), señalaron fuentes cercanas, aunque reconocieron que tampoco iba a presentarse en mayo pasado a la reelección en el Ayuntamiento de Madrid y, al final, lo hizo. El que fuera número dos de Podemos ha negado en varias ocasiones que figure en sus planes actuales abandonar el ámbito regional para volver al escaparate nacional. Arguye, además, que su partido es aún débil para dar ese salto.

Pero en los equipos municipales y autonómicos de Más Madrid el deseo de medirse en unas elecciones generales es un clamor. Admiten que no tiene músculo organizativo para concurrir en todas las circunscripciones, pero sí para hacerlo en algunas, bien sea en solitario, bien sea en coalición. Desde la Comunidad Valenciana, Compromís tantea esa posibilidad una vez que ha descartado por segunda vez la confluencia con Podemos para las generales. La vicepresidenta de la Generalitat valenciana, Mónica Oltra, se mostró hoy partidaria de una «alianza de izquierdas» con fuerzas ajenas a «los partidos antiguos». La experiencia en solitario de Compromís en las elecciones del 28 de abril fue un desastre al perder tres de los cuatro diputados que tenían.