El PP cede ante Vox y accede a extender las ayudas por maltrato a los hombres

El líder del PP, Pablo Casado. / Efe

Pablo Casado destaca que un 25% de las víctimas de la violencia en el ámbito doméstico no son mujeres

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

El PP comienza a ceder ante la amenaza de Vox de no apoyar a su candidato a presidir la Junta de Andalucía. Lo hace, además, en una materia tan sensible como la violencia machista.

Todas las alarmas se encendieron en los cuarteles de los populares y Ciudadanos el pasado miércoles después de que la formación de Santiago Abascal exigiese eliminar del acuerdo de Gobierno suscrito entre ambas formaciones el punto 84, en el que se establece dotar de los fondos públicos necesarios las políticas para la igualdad de género. Dos días después, y ante el temor de que Vox cumpla su amenaza de votar en contra de la investidura de Juan Manuel Moreno, el PP movió ficha.

El partido presidido por Pablo Casado ofreció primero dar también ayudas a los hombres víctimas de violencia en el ámbito familiar. Fue un primer gestó aplaudido por Abascal, pero insuficiente no obstante. «Nos parece un buen principio que se quiera atender a todas las víctimas de la violencia intrafamiliar: mujeres y hombres, niños y ancianos. Pero nuestro programa incluye otros muchos aspectos que quien pretenda llegar al gobierno andaluz deberá escuchar, y en alguna medida asumir», señaló el presidente de Vox a través de Twitter.

Por la tarde, Casado lanzó otro guiño a la formación derechista . El líder de los populares destacó que un 25% de las víctimas de la violencia en el ámbito doméstico no son mujeres, sino niños, ancianos u homosexuales. De forma consciente o no, Casado mezcló asuntos completamente diferentes. El de la violencia de género, que se corresponde a la ejercida por un hombre sobre una mujer, y el de la violencia doméstica, que es el que se produce en todo el ámbito familiar.

En cualquier caso, Vox pretende ir mucho más allá de lo que le ofrece o dice el PP. En su programa electoral aboga por «la derogación de la ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro». En su lugar, defiende «promulgar una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños» así como «la supresión de organismos feministas radicales subvencionados».

A tres bandas

A la espera de que el PP le presente nuevas propuestas, Vox insiste en tratar de tú a tú con populares y liberales, a los que acusa de haber menospreciado a sus doce diputados andaluces y sus 400.000 votantes en las negociaciones para poner fin a casi cuatro décadas de hegemonía socialista en la comunidad más poblada de España.

Entre los temas que la formación derechista quiere discutir en una mesa de negociación se encuentran la inmigración ilegal, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, la fiscalización de las subvenciones, la reducción de impuestos y del gasto político, la devolución de competencias o «la supresión de las leyes ideológicas liberticidas». Este último punto es el que incluye las leyes de igualdad de género y de memoria histórica. «Me parece que la postura de Vox no puede ser más coherente y constructiva», concluyó este viernes Abascal.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, y su homólogo de Vox, Javier Ortega, mantuvieron este viernes una conversación telefónica en la que pactaron una reunión para el próximo martes con el objetivo de acercar posturas y desbloquear la situación.

El problema para alcanzar el «acuerdo detallado, por escrito, público y transparente» que exige Vox es que Ciudadanos se niega a sentarse con los de Abascal. Y es que sería una foto que podría ahuyentar a una buena parte del electorado de centro izquierda que ha robado al PSOE desde su salto a la política nacional. La apuesta de los liberales es presentar a Moreno a la investidura y que Vox se vea en la tesitura de permitir un gobierno de centro derecha en Andalucía o desencadenar una repetición electoral que podría beneficiar al PSOE.

Más información

 

Fotos