El PP apela al papel de Bildu en la investidura de Navarra para quitarse presión con Sánchez

Andrea Levy. / Efe

Los populares sostienen que no pueden allanar el camino a quien va «de la mano de los que han volado los cimientos de la Constitución»

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El PP ha encontrado en la próxima presidencia de María Chivite en Navarra un elemento para rebajar la presión que pretende aplicarle el PSOE para que facilite con una abstención la formación de un Gobierno presidido por Pedro Sánchez. La vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, argumentó hoy que el hecho de los socialistas estén dispuestos a apoyarse en EH-Bildu para gobernar la comunidad foral demuestra hasta qué punto, pese a sus aseveraciones, el líder del PSOE es capaz de «denigrar» el Estado de Derecho.

Sánchez ha insistido en numerosas ocasiones en que si apela a la abstención tanto de los populares como de Ciudadanos es porque no hay en el Congreso de los Diputados una mayoría que permita un pacto para un Gobierno alternativo al suyo y porque esa sería la manera de evitar que la gobernabilidad descansara sobre los independentistas. El PP sostiene que el hecho de que los socialistas no hayan estado dispuestos a aplicar esa misma máxima en Navarra, donde la coalición que ellos forman con UPN y Cs, Navarra Suma, fue primera fuerza, pone de manifiesto la debilidad de ese argumento.

«No vale que un partido que se dice constitucionalista vaya de la mano con aquellos que han volado los cimientos de la Constitución», insistió Levy. «Con este PSOE capaz de pactar con Bildu no vamos a ninguna parte», añadió.

Los socialistas no han negociado directamente con Bildu la abstención que les permitirá situarse al frente del ejecutivo navarro, en coalición con Geroa Bai, Izquierda-Ezkerra y Podemos, por primera vez en casi un cuarto de siglo, pero sí lo han hechos sus futuros socios de gobierno.

«Interlocutores prioritarios»

En la carta en la que la dirección de la izquierda radical independentista envió este sábado a sus bases para explicarles por qué les pide que respalden la abstención en la consulta a la que se les convoca, se alude a esa cuestión. De un lado, Bildu aduce que por más que los socialistas no le resulten de fiar, la fórmula de gobierno alcanzada es la mejor vía posible para «profundizar» en su proyecto soberanista y evitar la vuelta de lo que llama «el Régimen». Y dice sobre las otras tres formaciones. «Tienen claro que somos sus interlocutores prioritarios y tienen compromiso de mantener relaciones continuadas con nosotros».

Sánchez llegó a plantearse vetar el acuerdo que finalmente ha sellado Chivite. Hacerlo le habría permitido contar en el Congreso de los Diputados con los dos votos de UPN para la investidura. Habrían podido ser dos votos determinantes si las negociaciones entre PSOE y Podemos hubieran llegado a buen puerto; suficientes incluso para convertir en irrelevante la abstención de los secesionistas. Pero el PSN, que contaba con la baza de una consulta a la militancia (contraria a facilitar un Ejecutivo de Navarra Suma) , ganó el pulso.

Pablo Casado, que apela al PSOE a buscar el apoyo de aquellos con los que tien «puntos en común» y no del PP, explotará esta situación para justificar su 'no' en la investidura. Pero no es descartable que, con las semanas, la presión aumente. El viernes Alberto Núñez Feijóo ya dijo que si Sánchez hace una propuesta de programa, su partido «debería estudiarla».