Podemos urge a negociar ya una segunda investidura ante el inmovilismo del PSOE

Sánchez llega hoy a una de sus reuniones con colectivos sociales. /Efe
Sánchez llega hoy a una de sus reuniones con colectivos sociales. / Efe

La formación de Pablo Iglesias mantiene su exigencia de entrar en el Gobierno pese a que la oferta socialista ya no está sobre la mesa

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Podemos observa con impaciencia un teléfono que desde el pasado 26 de julio, día siguiente a la fallida investidura de Pedro Sánchez, no termina de sonar. Los dirigentes de la formación morada daban por hecho, al menos así lo destacaron en los tres meses durante los que se prolongaron las conversaciones con el PSOE, que, si no era a la primera, el líder socialista sí entraría en razón a la segunda, tras convertirse en el único aspirante a la Presidencia del Gobierno en sumar dos investiduras fracasadas. Pero, al menos de momento, los socialistas no dan señales de pasar por ese aro. Más bien todo lo contrario.

La formación liderada por Pablo Iglesias sigue enrocada en una coalición que, mantienen en Ferraz, ya no está sobre la mesa. La vicepresidencia y los ministerios de Sanidad, Igualdad y Vivienda eran una oferta de las de tomar o dejar, aseguran. De hecho, el PSOE ha optado ahora por reuniones con colectivos sociales para perfilar un programa con el que presionar a la dirección de Podemos, que a su vez ya ve como desde dentro la corriente Anticapitalista e Izquierda Unida abogan directamente por investir a Sánchez a cambio de pactar un ambicioso paquete de medidas progresistas que poner en marcha a lo largo de la legislatura.

Al margen de la sensación, más bien molestia según se reconoce, de que Sánchez pretenda pisarles el terreno -Podemos recuerda que lleva meses manteniendo reuniones periódicas con los colectivos a los que ahora convoca el presidente en funciones- la maniobra socialista no ha tenido efecto visible sobre los dirigentes podemistas. Según reiteró este martes Pablo Echenique, jefe del equipo negociador y responsable del partido ante la reciente baja por paternidad de Iglesias e Irene Montero, la única salida posible al bloqueo institucional está en el bipartito de coalición. El secretario de Acción Política equiparó la actual oferta de los socialistas con un últimátum imposible de aceptar. «O me quedo con el 100% del poder teniendo el 29% de los votos y el 35% de los escaños o llevo a España a elecciones de nuevo», resumió Echenique a través de Twitter.

Corre el reloj

La pega para Podemos está en que, mientras a ellos les urge cerrar una investidura exitosa cuanto antes - «si es en agosto mejor», sostienen- los socialistas parecen no tener prisas, ya sea por estrategia negociadora o por la confianza en unas encuestas, principalmente la del CIS, que les otorgan una importante mejora electoral.

En la formación morada se tomó muy buena nota de la advertencia de Gabriel Rufián, que señaló desde la tribuna del Congreso que a Esquerra le resultaría mucho más difícil abstenerse para designar a Sánchez una vez se entrase en el mes de septiembre. Y es que la proximidad de la Diada -la gran fiesta independentista del 11 de septiembre- y de una sentencia del juicio del 'procés' que llegará este otoño coloca a los republicanos entre la espada y la pared. De hecho, Rufián ya fue objeto de escraches tras la abstención de su grupo parlamentario en la investidura de julio. Para colmo, Junts per Catalunya se frota mientras las manos ante la posibilidad de arrebatar el liderazgo del independentismo a sus supuestos aliados de ERC.

A partir del día 19

Al PSOE no parece afectarle la variable catalana. A lo largo de esta semana Sánchez completará los encuentros con colectivos sociales y la siguiente la reservará para las vacaciones. Será a partir del 19 de agosto cuando continúen los contactos políticos que este lunes comenzaron con Compromís. Tal y como ha adelantado el PSOE, una de las llamadas de Sánchez será Iglesias, aunque no se ha detallado cuándo tendrá lugar. Podemos deberá esperar hasta entonces.

También cuentan en Ferraz con que las presiones internas y externas acaben por torcer el brazo de Iglesias y su círculo de fieles. De hecho, Alberto Garzón ya ha advertido del error que supondría dar una segunda oportunidad a PP y Ciudadanos para que puedan gobernar junto a Vox.