Vox pone al PP contra las cuerdas con una propuesta que recorta la autonomía andaluza

Santiago Abascal, líder de Vox. / Efe

La extrema derecha plantea la expulsión de 52.000 sin papeles y derogar las leyes de género y LGTBI

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La dirección del PP amaneció este martes defendiendo la legitimidad de su diálogo con Vox y se topó a primera hora de la tarde con una retahíla de demandas de la extrema derecha imposibles de asumir, «inaceptables». La formación de Santiago Abascal reclamó a cambio de su apoyo a la investidura de Juanma Moreno en Andalucía la devolución de las competencias de Educación, Justicia y Sanidad al Estado y la derogación de leyes territoriales como la de violencia de género o la que garantiza los derechos de las personas LGTBI. Un órdago, en definitiva, que complica mucho las cosas al PP y que, de ser viable, cercenaría la autonomía andaluza.

Apenas media hora después de que comenzara el encuentro entre las cúpulas de ambos partidos, Vox publicó en las redes sociales su documento. El equipo negociador de los populares, con el secretario general, Teodoro García Egea, a la cabeza, no tardó en trasladar su rotunda negativa al marco de negociación que pretendían establecer los de Abascal. «Varios de los puntos son un auténtico despropósito que el PP no puede respaldar», censuraron fuentes oficiales de la dirección. Pero, en todo caso, no se abandonó la cita, que comenzó a las cinco y acabó pasadas las diez y media de la noche sin acuerdo. Este miércoles continuarán las reuniones.

Mientras a puerta cerrada el PP intentaba reconducir las conversaciones, cargos conservadores de varios territorios se apresuraron a desmarcarse de las propuestas de Vox. «En esos términos no podemos hablar»; «no quieren pacto, quieren nuevas elecciones»; «yo me habría levantado del encuentro hasta que reformulen su condiciones». Y hubo consenso en que la «jugada» no le había salido mal a los de Abascal: un día de publicidad a su programa electoral.

En el texto de este martes, Vox aborda asuntos sociales, económicos y políticos. Uno de los más controvertidos tiene que ver con la inmigración. Propone la colaboración con las fuerzas de seguridad para expulsar a las personas sin papeles y cifra en 52.000 los irregulares que podrían ser obligados a abandonar el país si la Junta de Andalucía no «encubriera» su identidad y la compartiera con la Policía. En cuanto a la violencia de género, no se renuncia a sustituir la normativa autonómica actual por una que «no prejuzgue el sexo del agresor».

Este era uno de los puntos más complicados para el PP. Durante días el equipo de Pablo Casado se ha esforzado por crear un clima propicio que favoreciera el acuerdo con Vox. El líder de los populares aseguró este martes que no estaría de acuerdo con una norma que «discrimine por género». Reitero, además, que es compatible mantener el pacto contra la agresiones a la mujer y legislar para proteger a las víctimas de la «violencia doméstica». Niños, ancianos y parejas homosexuales, apuntó, que pueden sufrir en el entorno familiar. Lo dijo en la misma entrevista en Onda Cero en la que defendió que el discurso de los de Abascal, «por ahora», está dentro de la Constitución.

Es mucho lo que Casado se juega. Lo ha apostado todo a que la suma en la derecha le permita recuperar la Moncloa. En distintos sectores del PP, sin embargo, advierten sobre el primer «enredo» en el que ha caído el partido y piden cautela con Vox, que puede acabar beneficiándose de las vías de agua que se abran en la formación conservadora.

La Reconquista

Las mismas voces aconsejan no infravalorar a la extrema derecha como adversaria. Creen que tras el documento de este martes había una campaña bien diseñada que les recordaba a la de Donald Trump en EEUU. «No tienen nada que perder», añadieron otras fuentes populares.

En el texto se recogían, de hecho, propuestas de lo más variopintas. La creación una consejería de Familia y Natalidad; la implantación de un «PIN parental» para que los padres puedan excluir a sus hijos de enseñanzas «con carga ideológica o moral contraria a su convicciones»; la supresión de ayudas a «asociaciones islámicas»; la derogación de la ley de memoria histórica; y la promoción de normas de protección de la tauromaquia y las tradiciones. También mover el Día de Andalucía del 28 de febrero al 2 de enero «en conmemoración de la culminación de la Reconquista». Y hasta que el futuro presidente andaluz condene las «calumnias» a Vox.

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