Sánchez presume de fortaleza en plena crisis por la ministra Delgado y augura que llegará a 2020

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), participa en una reunión en la sede de Naciones Unidas. / Foto: Ballesteros (Efe) | Vídeo: Atlas

«Quien sufre es la oposición», esgrime en un foro de política internacional en Nueva York | El jefe del Ejecutivo asegura que está tranquilo y descarta una crisis de Gobierno

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASNueva York

Al tiempo que la ministra de Justicia, Dolores Delgado, era reprobada ayer en el Senado, Pedro Sánchez hablaba en una reunión de alto nivel en la ONU. Y apenas unas horas después de que quien es su principal socio de Gobierno, Pablo Iglesias, se sumara a quienes presionan por la dimisión de otra ministra, la tercera, en poco más de cien días, lo hacía ante un selecto grupo de personas interesadas en la política internacional y socios de la organización sin ánimo de lucro Council of Foreing Relations. Lejos de mostrar preocupación, el jefe del Ejecutivo presumió allí de fortaleza y se mostró convencido de poder llegar a 2020 en el cargo.

Sánchez argumentó, durante un coloquio en el que tanto el moderador como los asistentes le preguntaron por cuestiones como la dificultad para aprobar los presupuestos con solo 84 diputados de su partido en el Congreso o la situación de Cataluña, que su Gobierno está en mejores condiciones que el de Mariano Rajoy para seguir funcionando. «Creo de verdad que tenemos un Gobierno más fuerte y con mayor apoyo parlamentario», adujo. Su argumento es que el PP se dedicó a vetar iniciativas parlamentarias que no podía frenar con sus votos y que ahora pueden salir adelante.

«Cuando leo en los periódicos que debo convocar elecciones porque el poder y la acción política van a sufrir digo: 'quien sufre es la oposición'; cuando tienes la oportunidad de transformar y hacer cosas por la sociedad (en el mercado de trabajo, en la lucha contra la pobreza infantil, por la igualdad... pienso que sí voy a llegar hasta 2020», insistió.

El jefe del Ejecutivo, que prácticamente desde que comenzó septiembre acumula crisis interna tras crisis interna, recordó que también vivió momentos difíciles al frente del PSOE cuando estaba en la oposición. «Sufrí lo que mucha gente durante la crisis: caes pero te levantas», dijo. «En el futuro -llegó a afirmar en tono divertido sobre las batallas en sus propias filas- escribiré un libro sobre mi experiencia». Sin embargo se esforzó por restar importancia a las dificultades. En un encuentro informal con los periodistas, durante una recepción en casa del embajador Agustín Santos a los funcionarios españoles en la ONU, aseguró que está «tranquilo» y descartó una crisis de Gobierno.

Un gesto

Sánchez quitó hierro, además, a la exigencia de renuncia de la ministra de Justicia planteada por Iglesias. En el PSOE esgrimen que, después de un mal CIS, el secretario general de Podemos ha podido verse en la necesidad de marcar perfil y de marcar distancias de cara a «los suyos», pero ponen en cuestión que su actitud pueda ir más allá de un gesto. Fuentes del partido aseguran incluso que es probable que antes de hacer sus duras declaraciones contra Delgado avisara al presidente del Gobierno porque suele hacerlo.

Los socialistas admiten que la ministra ha sido torpe en la gestión de la crisis que se abrió cuando 'El Confidencial' publicó que la Audiencia Nacional investigaba en una pieza separada una supuesta cita con el excomisiario Villarejo cuando ella era fiscal para influir en el proceso de extradición del empresario Ángel Pérez-Maura. Le reprochan que no fuera con la verdad por delante y que negara que hubiera tratado alguna vez con el antiguo policía ahora en prisión por sus negocios turbios, pero sostienen que no hay caso contra ella. «Esto araña, pero no rompe», dice un dirigente territorial.

Esa es también, según hizo ver en el foro neoyorkino, la percepción del presidente del Gobierno «España necesita un cambio, un nuevo impulso y nosotros -dijo en un inglés fluido a los asistentes- lo estamos proporcionando». En el encuentro, en cualquier caso, Sánchez no sólo tuvo que responder a cuestiones relativas a la estabilidad de su Gobierno. También hubo preguntas sobre Cataluña, a las que él trató de ilustrar con una analogía: «Imaginen que la Asamblea del Estado de Nueva York decidiera no cumplir las sentencias de la Corte Suprema, que deliberadamente no cumpliera las leyes pese las advertencias de el Constitucional y de los servicios jurídicos y, después de que el Gobierno federal se viera obligado a intervenir, encuentren que el gobernador se va a Quebec. Esto es más o menos lo que pasó en España», relató, provocando las risas de muchos asistentes.

El jefe del Ejecutivo negó cualquier analogía entre Cataluña y Kosovo y subrayó que él está dispuesto a «reforzar» el autogobierno de la comunidad autónoma, pero defendió que antes deben darse dos condiciones: la reconstrucción de la «lealtad institucional» y que el Gobierno de la Generalitat abra «un diálogo con los no nacionalistas». Además, defendió que en España rige el imperio de la ley y, a una pregunta de una asistente catalana que habló de presos políticos, recordó que tanto en el Parlamento catalán como en el nacional hay muchos políticos independentistas que defienden sus ideas sin problema y aclaró que quienes están en prisión preventiva lo están por haber vulnerado el propio Estatuto de Cataluña y la Constitución.

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