Iglesias eleva la presión sobre Sánchez al pedir la dimisión de la ministra de Justicia

La ministra de Justicia, Dolores Delgado. / Efe

El PP fuerza en la Cámara alta la reprobación de Delgado y coincide con Ciudadanos en la petición de adelanto electoral

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

A la misma hora que el Gobierno, con su vicepresidenta al frente, sostenía en el Senado a la titular de Justicia, el principal socio de Pedro Sánchez pidió en el Congreso la dimisión de Dolores Delgado. El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, no perdió el tiempo en exigir explicaciones por la relación entre la ministra y el excomisario de Policía José Manuel Villarejo. «Alguien que se reúne de manera afable con un personaje de la basura de las cloacas de Interior debe alejarse de la vida política porque hace daño a la mayoría que protagonizó la moción de censura», zanjó con ánimo de ser «cristalino».

De todas las declaraciones que se sucedieron en las Cortes, la suya fue la más significativa. Los votos de Podemos resultaron indispensables en junio para tumbar el Gobierno de Mariano Rajoy y vuelven a serlo ahora para salvar los Presupuestos de 2019 y conceder un año más de oxígeno al Ejecutivo. Aunque está por ver hasta qué punto la continuidad de Delgado es una línea roja para los futuros pactos, Iglesias dejó claro este martes que para los suyos «no es aceptable que en este país haya ministros que sean amigos de tipejos como Villarejo».

No creyó necesario el secretario general de Podemos pronunciar la palabra dimisión. Tampoco tuvo ocasión de plantearle a Sánchez la necesidad de que Delgado deje el Consejo de Ministros -o la política-; el presidente se encontraba en Nueva York para asistir a la apertura del nuevo periodo de sesiones de la Asamblea de Naciones Unidas. «Ya lo estoy diciendo de manera pública», defendió Iglesias, en todo caso, en los pasillos del Congreso.

Poco antes, su formación se había movido en un terreno más ambiguo. La portavoz adjunta del grupo en el Congreso, Jone Belarra, tachó de «muy desagradable» el asunto, pero se limitó a pedir «muchas explicaciones y muy convincentes» después de que la ministra cambiara varias veces «de versión» sobre sus vínculos con Villarejo.

En todo caso, Podemos pareció quedarse solo entre los socios del Gobierno. Compromís, de hecho, discrepó de la postura de Iglesias y de la de PP y Ciudadanos. Joan Baldoví consideró «absolutamente indecente que se quiera hacer dimitir» y dejar «caer» a la ministra de Justicia por una «conversación privada», por inapropiada que esta sea. «Habría que ver -argumentó- qué se ha dicho en muchas comidas de dirigentes del PP; juzguemos al Gobierno por sus hechos, déjenle hacer las cosas».

Los partidos catalanes también fueron prudentes. El PDeCAT se reconoció «sorprendido» por los comentarios de la ministra en las grabaciones de Villarejo, aunque Carles Campuzano se negó a hacerle «el juego» al excomisario de Policía. Es más, argumentó que en su día tanto PP como PSOE rechazaron, por tratarse de un «personaje peligroso», su comparecencia en la comisión que investigaba el «uso partidista» que supuestamente hizo Jorge Fernández Díaz del Ministerio del Interior. En cuanto a Esquerra, prefirió no pronunciarse hasta que la titular de Justicia se explique en el Congreso.

El Gobierno «hace aguas»

Mientras, la mayoría absoluta del PP tronó en el Senado. Los conservadores lograron introducir en el orden del día una moción para reprobar este martes a la ministra, la primera del Gobierno de Sánchez que recibe la censura política de la Cámara. Pese a que el debate estaba programado para última hora del día -y versaba sobre el trato dispensado al juez Pablo Llarena-, los senadores populares no se resistieron a pedir a gritos la dimisión de Delgado durante la sesión de control.

La postura oficial del PP la había marcado ya a primera hora Dolors Montserrat. La portavoz en el Congreso no sólo solicitó la renuncia de Delgado por «mentir a los españoles», sino que dio por hecha su dimisión al hacer el balance de los «tres ministros» caídos en estos cien días. Y una vez más, reclamó la convocatoria de elecciones.

En eso coincidió con Ciudadanos, que ve ya la legislatura en los «minutos de descuento» y al Ejecutivo sin sostén posible. «Este Gobierno hace aguas -reprochó el presidente del partido, Albert Rivera-. Tiene dos ministros dimitidos, una en la cuerda floja y un presidente bajo la lupa del fraude por su tesis doctoral».

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