Una niña de cinco años pierde una oreja tras el ataque de un perro en Luarca

Una niña de cinco años pierde una oreja tras el ataque de un perro en Luarca

«El animal se le tiró al cuello y le atravesó el cráneo con los colmillos. Si su abuela y yo no llegamos a estar delante, la mata», asegura la madre

DAVID SUÁREZ FUENTE
DAVID SUÁREZ FUENTELeón

Nuevo ataque de un perro a una persona en Asturias. En este caso la víctima ha sido una niña de cinco años que ha perdido la oreja derecha tras el brutal suceso. Todo ocurrió el pasado 21 de febrero en la localidad valdesana de Barcia. La pequeña se encontraba jugando al balón a las puertas de su casa, mientras su madre y su abuela conversaban con una vecina que llevaba a su mascota, un labrador, atado con una correa. En un momento dado, el perro, «sin ladrar ni gruñir, pegó un tirón y se abalanzó sobre la niña», explica la madre de la menor, quien con ayuda de la abuela lograron quitarle al animal de encima. «Si no llegamos a estar delante, la mata», añade recordando aquel fatídico día.

«Se le tiró al cuello», relata la progenitora. La pequeña apenas pudo reaccionar, pero trató de cubrirse la cabeza con sus brazos para protegerse. El animal «le mordió parte la oreja derecha y le atravesó el cráneo con sus colmillos», provocándole graves heridas.

Según ha indicado la familia a EL COMERCIO, fue trasladada al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde se le practicaron varias pruebas «para comprobar que no tuviese dañado el cerebro» y posteriormente fue intervenida «para quitarle el resto de la oreja por necrosis». Permaneció hospitalizada hasta tres semanas, tiempo en el que la dueña del labrador «se paseaba con el perro por el pueblo», critica la madre de la pequeña, que procedió a interponer la correspondiente denuncia. «Pudo haber mordido a alguien más», insiste lamentando que la propietaria del can no tomase medidas inmediatas tras el atroz ataque.

El animal fue revisado por un veterinario y declarado perro potencialmente peligroso. Fue sacrificado tras ser declarada su dueña incapacitada para la tenencia de este tipo de animales. «No podía con él, no lo dominaba, tiraba demasiado», explica la madre la menor.

«Le entra pánico»

A la niña le han quedado graves secuelas psicológicas. «Si ve a un perro le entra pánico», independientemente de su tamaño. «En cuanto los ve nos grita ¡cógeme, cógeme!», detalla. También secuelas físicas. Tiene cinco cicatrices y se ha quedado sin oreja, una situación por la que tiene que acudir «a revisiones periódicas, aunque confío que en un futuro se la puedan recomponer», apunta su madre. «Cuando sea más grande le reconstruirán la oreja de su propia costilla», agrega. A pesar de todo, la niña «se ha recuperado bastante bien» y ya acude al colegio.

El caso se encuentra en los tribunales tras la denuncia presentada por la familia y esperan que se agilicen los trámites porque «aún no nos han llamado», lamenta.

No es el primer ataque de un perro que se produce en la región. El pasado 11 de abril un pastor belga, propiedad de un concejal de Vegadeo, atacaba a una trabajadora social cuando acudía a prestar atención a un vecino del edil. La mujer resultó dañada en el labio y en la parte derecha del rostro. Una semana antes un perro mordía al alcalde de Llanera, el socialista Gerardo Sanz, y el 26 de enero, un pitbull de más de 40 kilos arrancó la oreja a una vecina de 60 años del barrio langreano de Pando, que sufrió graves heridas en el rostro.

En La Felguera un matrimonio resultó herido el pasado 4 de marzo, en la calle Jovellanos, por un pitbull que «iba suelto y sin bozal», declaró un matrimonio que sufrió heridas leves. En 2018 fueron varios los ataques de canes a personas, entre los más graves, el ataque de seis perros que acabó con la vida de un octogenario en Arniella en Siero, así como las 26 mordeduras de un bóxer a una niña en La Fresneda, o el ataque de varios dogos en Avilés que produjeron heridas en el rostro y una pierna a una menor.