El CIS de julio catapulta al PSOE, exonera a Podemos y castiga a Ciudadanos

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta Carmen Calvo, durante el debate de intestidura. / Virginia Carrasco

El estudio de Tezanos adjudica a Sánchez un porcentaje de voto propio del bipartidismo y pasa a los de Rivera de segunda a cuarta posición

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Si Pedro Sánchez tuviera que hacer caso a los datos aportados por el último CIS, elaborado entre el 1 y el 11 de julio, sus incentivos para evitar que el próximo 10 de noviembre haya de nuevo elecciones serían nulos. El barómetro que ayer hizo pública la institución presidida por el socialista José Félix Tezanos otorga al PSOE una intención de voto del 41,3%, a más de 25 puntos del PP, su inmediato competidor. Es una cifra propia de las épocas del bipartidismo, solo que ahora el Parlamento cuenta con cinco fuerzas de ámbito nacional. Al PP, el estudio le sitúa exactamente con el mismo porcentaje que el mes anterior, un 13,7%. Unidas Podemos mejoraría mínimamente, del 12,7% al 13,1% (es una diferencia poco relevante porque se encuentra dentro de los márgenes de error del sondeo) y Ciudadanos en cambio pasaría de segunda a cuarta fuerza y de un 15,8% a un 12,3%.

El partido gubernamental es consciente–más allá de sus discursos públicos– de que estos números hay que cogerlos con cautela. Tezanos nunca ha creído conveniente corregir los datos brutos que arrojan sus encuestas no preelectorales y eso genera importantes distorsiones (no ocurrió lo mismo con las inmediatamente anteriores a los últimos comicios porque entonces sí aplicó 'cocina'). Lo primero que habría que saber es que en la muestra de este sondeo los socialistas están aún más sobrerrepresentados de lo que ya viene siendo habitual en el CIS. Declaran haber votado al PSOE un 35,7% cuando en realidad lo hizo un 28,68%, es decir, hay siete puntos de diferencia. El más infrarrepresentado es Ciudadanos, que obtuvo un 15'86% de los votos y en la encuesta aparece con un 11,5%.

Que el PSOE mejoraría sus resultados en caso de convocatoria electoral parece claro a tenor del promedio de encuestas publicadas en el último mes; aunque aún es difícil saber la repercusión que han podido tener en la opinión del electorado el fracaso de las negociaciones con Unidas Podemos para formar un Gobierno de coalición y la investidura fallida. El matiz, no menor, es que el sondeo público sitúa al partido gubernamental diez puntos por encima de la media de los privados en el último mes. Este tipo de fricciones son las que llevan a la oposición a considerar que en realidad, lo que busca Tezanos con sus barómetros generar opinión y no recabarla.

El CIS arroja aun así datos que sí pueden servir a los partidos para dibujar escenarios, siempre con la salvedad de que se trata de una foto de un momento concreto. A principios de julio, la partida de pimpón entre Sánchez e Iglesias aún no había alcanzado la intensidad de los días previos a la sesión de investidura, aunque ya había entre ambos un tira y afloja considerable. El presidente en funciones seguía negándose a un Ejecutivo de coalición, pero había asegurado que aceptaría las sugerencias de Podemos para nombrar ministros independientes. Pablo Casado había cogido aire gracias a los pactos postelectorales en ayuntamientos y municipios. Y Ciudadanos todavía no había sufrido el goteo de bajas en la dirección inaugurado por su responsable de Economía, Toni Roldán.

Alta fidelidad

En ese momento, la fidelidad de voto –que no suele variar drásticamente de un mes a otro– era muy elevada en el PSOE (85%) y bastante consistente en los tres partidos de la derecha, (en torno al 74% cada uno). En Unidas Podemos también, pero sólo si se asumiera que Podemos e Izquierda Unida concurrirían de nuevo en coalición porque de manera espontánea hay un 21% de votantes que aclaran que su voto es para la formación de Alberto Garzón. Estos datos parecen indicativos de que nada tendría por qué moverse demasiado en caso de repetición electoral. Pero hay algunas pistas que a todos les convendría seguir. Aunque no se detectan trasvases masivos, sí hay casi un 9% de votantes de UP que aseguran que se pasarían al PSOE y un 6,5% de los de Vox que irían al PP (el camino contrario recorrerían un 2,3%, lo que arrojaría unos 65.000 votantes más para los populares). El saldo entre PP y Cs también sale favorable a Pablo Casado aunque tampoco de manera significativa (5% de votantes de Albert Rivera que pasarían a los populares por 3% que harían lo contrario).

Lo que es más llamativo es que, a pesar de que habitualmente se considera que sería la izquierda la que más se negaría a volver a votar, son los del PP los que ahora se muestran más reacios: un 5%, frente al 3% del PSOE y el 4% de Podemos y Cs.

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