España y Marruecos, contrarias a las medidas contra la inmigración basadas en el «egoísmo nacional»

El ministro de Asuntos Exteriores, José Borrell, este jueves en Marruecos./EFE
El ministro de Asuntos Exteriores, José Borrell, este jueves en Marruecos. / EFE

El ministro afirma que es un fenómeno «poliédrico» se puede ver con «rechazo», «temor» o se utiliza para extraer los elementos positivos

EUROPA PRESSRabat

Los ministros de Exteriores de Marruecos y España, Nasser Bourita y Josep Borrell, respectivamente, han puesto en valor este jueves el modelo de cooperación de los dos países para gestionar las migraciones y han cargado contra quienes pretenden resolver la inmigración ilegal con medidas que se basan en «unilateralismo y egoísmo nacional», en palabras del ministro marroquí. «Hay que evitar soluciones unilaterales que simplemente tratan de enviar la pelota al tejado del vecino y allá se apañen», ha dicho Borrell.

Para Bourita, «a menudo Marruecos y España sufren decisiones que se toman en otros lugares sin consultar y tienen que actuar con responsabilidad«. »El Mediterráneo nos pertenece a todos, o lo convertimos en una tumba o hacemos de él lo que se merece, un lugar de intercambio«, ha dicho.

Ninguno de los dos ha mencionado expresamente a Italia, pero Borrell ha dicho que «cerrar puestos de forma unilateral y desconsiderada no puede ser una solución porque no se puede generalizar a todos», todo ello en una comparecencia conjunta para dar cuenta de las conclusiones más importantes de la visita de Estado de los Reyes de España. Borrell ha afirmado que España y Marruecos están «convencidos de la necesidad de reforzar aún más» su cooperación en la gestión de las migraciones, «para dar respuestas más eficaces a retos como éste, que no son coyunturales«.

Bourita ha exhibido los resultados de las acciones marroquíes. En 2018 el país abortó operaciones que habrían supuesto la marcha hacia Europa de 90.000 personas, y de otras 6.000 en lo que va de 2019. Marruecos, ha dicho, ha socorrido a 30.000 personas en el Mediterráneo y ha desmantelado 160 redes de migración clandestina, «el verdadero peligro». Las redes y no los migrantes, ha subrayado Bourita, «son los criminales». Además, ha precisado que el convenio de lucha contra la delincuencia firmado el miércoles por los dos ministros de Interior cubrirá este desafío.

Preguntado si Marruecos teme el auge de partidos españoles abiertamente contrarios a la inmigración marroquí, ha asegurado que el país tiene con las migraciones un enfoque «constante» que no depende de Gobiernos. «No lo hacemos para complacer a ningún partido ni para hacer de gendarmes», ha recalcado. Ese enfoque parte de considerar que la migración «es un fenómeno natural, que tiene que ser regulado y no puede ser prohibido» y que la lucha contra las migraciones ilegales es una responsabilidad compartida entre el país de origen y el de acogida.

Por su parte, Borrell ha descrito la inmigración como un problema «poliédrico» ante el que cabe la actitud de verlo como una «amenaza» y utilizarlo para «generar temor en la sociedad» o la de tratar de extraer los elementos positivos. «Eso implica pasar de una inmigración irregular y descontrolada a otra regular y programada», ha resumido.

Irregular por regular

El ministro ha reconocido que, con frecuencia, las imágenes que los europeos ven de la inmigración son de «descontrol», y por eso ha apostado por cambiar la inmigración irregular por migración regular y subrayar que los inmigrantes contribuyen al crecimiento económico de un país.

Es el caso, ha dicho, de los 800.000 marroquíes que viven en España, integrados en la sociedad y un «buen ejemplo» de una «migración ordenada y positiva«. También ha insistido en que España está dispuesta para apoyar la «relación particular de Marruecos» con la UE, con la que tiene un estatuto avanzado -el Gobierno ha presionado con insistencia en Bruselas para que Marruecos reciba ayuda para controlar la frontera sur de la UE-.

Con las migraciones como uno de los temas clave, los dos ministros han dejado claro que esta visita de Estado escenifica un empeño de dar un nuevo impulso a la relación a partir de la confianza y la cooperación. A falta de un discurso público de Mohamed VI durante la visita, Bourita ha dado cuenta de las posiciones expresadas por el monarca en las reuniones.

Así ha calificado a España de «socio estratégico natural», un objetivo que se plasma en el acuerdo de intenciones para una asociación estratégica que complementa el Tratad de Amistad de 1991. Marruecos también apuesta por una mayor relación entre empresas privadas en los dos países, en dos aspectos concretos: que inviertan en Marruecos grandes empresas españolas, no solo pequeñas y medianas, y que España se abra a las inversiones marroquíes.

Borrell ha reconocido que las relaciones entre España y Marruecos «a veces se enfrían y otras veces son más afectuosas» pero como «en las mejores parejas». Preguntado sobre la aduana de Melilla, que Marruecos decidió cerrar, unilateralmente, el pasado 1 de agosto, el ministro ha señalado que el grupo de trabajo creado para resolverlo se ha reunido dos veces y espera que haya una tercera reunión y que se encuentre una solución. «Nosotros no damos el tema por resuelto y cerrado, lo seguimos planteando en ese grupo», ha dicho.