España continúa como el segundo país de la OTAN con menor gasto militar

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante su comparecencia este martes. /EFE
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante su comparecencia este martes. / EFE

Destina el 0,94% de su PIB, lejos aún del objetivo del 2% que la Alianza Atlántica ha impuesto a todos los aliados para 2024

SALVADOR ARROYOBruselas

En 2017, coincidiendo con la inauguración de la nueva sede de la OTAN en Bruselas, Donald Trump, fiel a ese estilo que repudia los matices, lanzó una reprimenda a sus socios de la Alianza Atlántica: «Todos deben contribuir con su cuota justa y cumplir sus obligaciones financieras. Pero 23 de 28 miembros aún no están pagando lo que deberían por su defensa». Para entonces los aliados europeos y Canada se habían marcado una fecha, 2024, para ir poniéndose al día después de una crisis económica que imponía otras prioridades. De paso, intentaban neutralizar la presión redoblada de la Casa Blanca. Ese 2024 sigue siendo la referencia para que todos los socios consigan que el 2% de su Producto Interior Bruto se destine a gasto militar. Y a cinco años vista, España está aún lejos de poder lograrlo.

El último informe de la OTAN, hecho público este martes, evidencia que su aportación supone el 0,92% del PIB, lo que le mantiene como el segundo país de la organización que menos destina a defensa. Sólo el pequeño Luxemburgo, cuyo desembolso se cifra en un 0,55%, es más austero. El estudio refleja que España ha sido superada por Bélgica y que su esfuerzo inversor apenas ha experimentado variación desde 2012. Estaríamos hablando de 11.505 millones de euros, 382 millones más que el pasado año, 677 respecto a hace siete años, cuando su gasto militar ascendió a 10.828 millones.

Estados Unidos, Grecia, Estonia y Reino Unido son los aliados que tendrían un mayor compromiso con la alianza intergubernamental atendiendo a la referencia del PIB; desde el 3,42% de los norteamericanos, al 2,13% de los británicos. Y esos cuatro, junto con Polonia, Rumanía y Letonia, son hoy los únicos del club de 28 que han conseguido llegar al objetivo. Cerca de él y, aparentemente, con margen para alcanzarlo en el próximo lustro estarían Lituania (1,98%), Turquía (1,89%) y entre las potencias de la UE, Francia, que se mueve en el 1,84%, con 44.300 millones de euros, y Alemania, que destinaría este año el 1,36%, lo que se se traduce en algo más de 47.000 millones.

España si está entre los 16 países que cumplen con la cota del 20% de gasto destinada a la compra de nuevo equipamiento (20,7%); a la actualización de sus Fuerzas Armadas. Aunque los ratios más altos son en este caso los de Luxemburgo y Eslovaquia, que llegarían incluso a duplicar la exigencia de la OTAN tras un notable tirón inversor en los últimos años. Por debajo de ese objetivo estarían doce socios, con Portugal, Bélgica y Eslovenia, a la cola.

La fotografía general manda, en cualquier caso, otro mensaje a Washington: 2019 será el quinto ejercicio consecutivo en el que crecerá la implicación económica de los aliados europeos y de Canada. Como sucediera el pasado año, el repunte se moverá en el entorno del 4%. «Son 100.000 millones más de dólares en defensa» que hace tres años, ha destacado el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El conjunto de la alianza Atlántica se moverá con más de 938.000 millones de dólares.

Misiles de corto y medio alcance

Stoltenberg, presentó este informe en vísperas de las reuniones que los ministros de Defensa mantendrán en la capital belga. De los encuentros programados hoy y mañana, se espera un paquete de medidas que permita responder a la posible extinción del acuerdo para la eliminación de misiles nucleares de corto y medio alcance (entre 500 y 5.500 kilómetros). Este acuerdo fue suscrito por los Estados Unidos de Ronald Reagan y la entonces Unión Soviética de Mijaíl Gorbachov en 1987 y fue clave para certificar el final de la Guerra Fría.

La Administración Trump, meses después de retirar a su país del acuerdo nuclear iraní (una decisión que ido disparando la tensión entre ambos países desde entonces) se desmarcaba también en febrero del tratado de misiles, tras denunciar el reiterado incumplimiento de Moscú. «Si Rusia sigue incumpliendo, daremos una respuesta que será defensiva, moderada y coordinada. No tenemos intención de desplegar nuevos misiles nucleares de tierra en Europa«, subrayó el secretario general de la Alianza Atlántica. La Rusia de Vladimir Putin tendría hasta el 2 de agosto para destruir un proyectil (el Novator 9M729, que en la OTAN identifica como SSC-8), que según Moscú no supera los 500 kilómetros. Ese misil es el que ha reventado definitivamente el histórico pacto de no agresión.