Detienen en Getxo al autor de la llamada anónima que denunció el crimen del anciano maniatado

Tres vecinos conversan en el portal anexo al garaje en el que falleció Ángel Prieto Cobo tras sufrir un atraco en febrero de 2017./Roberto Ruiz
Tres vecinos conversan en el portal anexo al garaje en el que falleció Ángel Prieto Cobo tras sufrir un atraco en febrero de 2017. / Roberto Ruiz

Un agente de la Ertzaintza identificó su voz después de que la Policía difundiera la grabación, en la que él mismo avisaba de un asalto en la calle Beato de Liébana de Santander el 4 de febrero de 2017

D. MARTÍNEZ | D. GONZÁLEZSantander | Vitoria

La investigación por el caso del octogenario que murió en febrero de 2017 después de ser maniatado y amordazado por su asaltante cuando se encontraba en su garaje de la calle Beato de Santander había entrado en punto muerto. De hecho, en los juzgados se había archivado el expediente por falta de autor conocido. Se sabía que la intención del delincuente era el robo, pero las pesquisas no habían dado resultados evidentes y no quedaban hilos de los que seguir tirando.

La pista más importante era la grabación de un hombre que describía a la perfección los hechos y que había llamado a la Cruz Roja de Madrid para avisar de que dos personas -el propio asaltante y su mujer, a la que robaron posteriormente en su vivienda tras inmovilizarla con la misma técnica- podrían estar heridas. Pero no había forma de asignar a esa voz unas iniciales. Desde el principio se pensó que el interlocutor era el responsable del crimen. Por eso los agentes de la Policía Judicial decidieron dar un paso poco habitual: hacer público el contenido de esa grabación con origen en una cabina telefónica de Vitoria y pedir colaboración ciudadana. Esa voz, con marcado acento vasco, a alguien tenía que resultarle conocida. Parece que la maniobra ha dado resultado.

Según ha podido saber este periódico, la policía vasca detuvo el pasado lunes a la persona que realizó esa llamada. El motivo del arresto no era la muerte de Ángel Prieto Cobo, el anciano de Santander de 81 años de edad, sino el asalto a otra vivienda cercana a la capital alavesa en junio de 2016. Los investigadores aún no han acusado formalmente a este hombre de 66 años y vecino de la localidad vizcaína de Getxo, pero hay pocas dudas. Entonces, ¿qué tienen que ver ambos casos? ¿Cuál es el vínculo entre ellos? Pues la persona que identificó esa voz.

El hombre fue arrestado el lunes y tiene un amplio historial por robos y atracos en casas con la misma técnica

Se trata de un agente de la policía autonómica vasca, que estaba convencido de que correspondía a un delincuente muy conocido en círculos policiales por su implicación en robos a chalés. Pasó su filiación a la Policía Nacional y no se equivocó. En ese mismo momento se reactivaba la investigación. De manera paralela, y sin saber aún que se trataba de la misma persona, llegaron los resultados de un análisis de ADN obtenido en la inspección al asalto del chalé alavés. Obtenidos en el coche robado del chalé y abandonado posteriormente en Vitoria, estas pruebas señalaban a este mismo individuo. Sobre la voz de la llamada había pocas dudas, pero sobre este episodio anterior, ninguna.

Con esa información se montó un dispositivo de búsqueda que culminó en la tarde del lunes. Habría dado igual, porque también desde la Policía Nacional de Cantabria estaban a punto de pedir su arresto para interrogarle sobre la muerte del octogenario. De hecho, efectivos de este cuerpo se desplazaron el martes y ayer mismo hasta Vitoria para entrevistarse con él.

Muchas coincidencias

Por si fuera poco, hay otro elemento que hace que todas las miradas se dirijan a este especialista del robo, con un amplio historial delictivo. Fuentes del Departamento Vasco de Seguridad confirmaron que en el chalé de Álava, esta persona entró en la vivienda cuando estaba en el interior la propietaria. El intruso logró acceder tras amenazar a la señora con un cuchillo y un aparato de descargas eléctricas. Una vez dentro, el ladrón ató a la mujer con unas bridas a una cama para apoderarse mientras tanto de varias joyas, una cantidad indeterminada de dinero y material informático. Posteriormente abandonó el domicilio. La técnica recuerda mucho a lo que ocurrió unos meses después en la capital cántabra. Casi un calco, aunque con distinto desenlace.

La víctima, de 81 años, fue amordazada por su atacante y falleció por asfixia

A pesar del hermetismo de los investigadores, en los últimos días la Policía Nacional había confirmado a este periódico que se estaban produciendo «avances significativos» y que estaba colaborando con otros cuerpos. Ayer, a pesar de las últimas novedades que ha podido saber este periódico, la Jefatura Superior de Cantabria no confirmaba esta detención. Tan solo se limitaba a decir que el caso no estaba cerrado.

La Policía Nacional solicitó la colaboración ciudadana para identificar la voz de la llamada el pasado 26 de septiembre con el fin de que llevar al responsable del robo que desencadenó la muerte del octogenario, ocurrido el 4 de febrero de 2017. Entonces, los autores dejaron abandonado su cuerpo, que fue encontrado maniatado y amordazado pero sin signos de violencia. Nadie vio nada. Aquel día, la víctima acudió como siempre al garaje, situado a 400 metros de su casa, a atender a sus pájaros a las nueve de la mañana de aquel sábado de febrero. Antes de la una de la tarde los agentes forzaban la puerta del garaje y se encontraban con su cuerpo sin vida.

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