El 10,5% de los condenados yihadistas se radicalizaron en prisión en España

La policía española escoltan a un hombre, sospechoso de reclutar mujeres para el grupo yihadista armado Estado Islámico./Archivo
La policía española escoltan a un hombre, sospechoso de reclutar mujeres para el grupo yihadista armado Estado Islámico. / Archivo

En los últimos tres años, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado ha recibido cerca de siete mil comunicaciones ciudadanas

EFEMadrid

El 10,5 por ciento de los condenados en España por delitos relacionados con actividades yihadistas se radicalizaron en prisión y la mayoría de ellos entraron en la cárcel como delincuentes comunes y se convirtieron en terroristas, según el último informe del Real Instituto Elcano.

El estudio ha sido presentado este miércoles con ocasión del VI Foro Elcano sobre Terrorismo Global y en el mismo se destaca además que el 7% de los yihadistas condenados en España eran reincidentes.

Según ha explicado el director del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global del Real Instituto Elcano, Fernando Reinares, estos datos son relevantes teniendo en cuenta que entre 2015 y 2018 ya han salido de las cárceles españolas veinte condenados por yihadismo y que se espera que lo hagan más de medio centenar hasta 2022 y más de 70 hasta 2026 tras cumplir condena.

La investigadora principal del programa, Carola García-Calvo, ha concluido que las prisiones españolas son ámbitos significativos de radicalización yihadista pero menos relevante que otros como domicilios privados, lugares de culto, locales comerciales y espacios al aire libre en los que se practica el adoctrinamiento.

Ha añadido que todos los condenados por yihadismo que se radicalizaron en prisión son hombres a pesar de que ya el 6% del total son mujeres y la edad media en la que se radicalizan es 28 de años, cuatro más que la media del total de radicalizados en cualquier ámbito.

Crisis personal

Se ha comprobado que en general los que se radicalizan en prisión lo hacen por sufrir una crisis personal provocada por el encarcelamiento lo que les lleva a una conversión religiosa y a la adopción de una visión fundamentalista y violenta del credo islámico.

Por su parte el investigador Álvaro Vicente ha recordado que el primer grupo yihadista articulado en las prisiones españolas se constituyó entre 2000 y 2002 en la cárcel de Topas (Salamanca), que se extendió a otros centros penitenciarios, que tenía conexiones externas y que planificó atentados a cometer por presos que fueran excarcelados.

El segundo se constituyó en 2016, se extendió a una quincena de prisiones, estaba integrado por cerca de una treintena de presos que se comunicaban a través de cartas y fue desmantelado hace algunas semanas.

El foro ha sido inaugurado por la secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, que ha resaltado que en España desde los atentados de marzo de 2004 en Madrid han sido detenidas más de setecientas personas por su relación con el terrorismo yihadista.

Ha añadido que están identificados 234 desplazados a zonas de conflicto (Siria e Irak) que han sido identificados en España, de los que 57 habrían fallecido y 44 habrían retornado a territorio español.

«Pero la mayoría de los atentados cometidos recientemente en Europa, y también en España, fueron llevados a cabo por personas radicalizadas en nuestros propios entornos sin necesidad de desplazarse a zonas de conflicto», ha aclarado.

Ana Botella ha destacado la labor del centro de coordinación de información sobre la radicalización gestionado por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).

Ha subrayado que en los últimos tres años ha recibido cerca de siete mil comunicaciones ciudadanas, unas siete diarias, de las cuales aproximadamente un 34 por ciento han sido de interés policial y han dado lugar a la apertura de más de 150 investigaciones, entre las que hay que destacar el conocimiento de catorce casos de terroristas retornados.

Ha añadido que en España hay 252 internos integrados en el programa de seguimiento de riesgo de radicalización yihadista.

«Los procesos de radicalización islámica y su derivada de reclutamiento yihadista tienen lugar preferentemente en musulmanes de segunda y tercera generación y la tendencia de este problema en el caso español es hacia un aumento del número de adeptos y de la difusión de ideas extremistas«, ha indicado.

Por ello, considera que necesario realizar una selección previa de los imanes autorizados con el fin de evitar la posible asunción de actitudes y discursos radicales.

 

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