Sánchez busca la complicidad de los colectivos sociales para arrastrar a Podemos a un pacto

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. / AFP

Se reunirá a partir de este jueves con sectores progresistas para elaborar con ellos un programa y forzar a Iglesias a aceptarlo desde fuera del Gobierno

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez tiene intención de volver a llamar en los próximos días a los líderes de las principales formaciones nacionales para mantener con ellos contactos de carácter discreto y lejos de la oficialidad de la que estuvieron revertidas las entrevistas que realizó cuando aún tenía sobre sí la etiqueta de candidato designado por el Rey. Pero antes hará algo que hasta ahora no había probado. Mañana, según cuenta él mismo en una carta dirigida a la militancia de su partido, empezará una serie de reuniones con distintos colectivos sociales de la izquierda (ecologistas, feministas, sindicatos y tercer sector) a los que pedirá que colaboren en la creación de un «espacio común para alcanzar un Gobierno progresista» en solitario.

A través de esa fórmula, el secretario general del PSOE pretende arrastrar a Unidas Podemos a que apoye su investidura con un simple acuerdo programático como garantía. En el texto remitido ayer a las bases, el presidente del Gobierno en funciones dedica página y media a defender que él ya hizo todo lo que estaba en su mano para intentar un entendimiento con la formación de Pablo Iglesias, hasta el punto de ofrecerle un Ejecutivo de coalición, y que solo recibió rechazos continuados por respuesta, pero también asegura que no hay por qué darlo todo por perdido. Y expone su plan.

Los socialistas saben que todavía han pasado demasiados pocos días desde la abrupta ruptura que ambas fuerzas protagonizaron en la sesión del 25 de julio y que ahora no tendría ningún sentido intentar reabrir el diálogo. La prueba, subrayan, está en la intervención que el pasado lunes por la noche tuvo en su programa televisivo, 'La Tuerka', Pablo Iglesias. En él, el líder de Podemos dijo que para el PSOE, «izquierda no significa nada» y que es un partido «sin proyecto de país». «Cuando estamos intentando trasladar que podemos ponernos de acuerdo ese tipo de comentarios desafortunados y ofensivos no ayudan», dijo ayer en La Sexta la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, miembro del equipo negociador designado por Sánchez.

Descompresión

En el partido son muchos los que aseguran, por eso, que conviene «descomprimir» antes de sentarse de nuevo si es que se quiere llegar a algún lado. Pero el jefe del Ejecutivo no quiere dar la sensación de estar cruzado de brazos esperando que pase el tiempo para que el 23 de septiembre el Rey disuelva las Cortes y convoque elecciones para el 10 de noviembre. Sabe, además, que la división interna en el seno de la coalición de izquierdas puede acabar jugando a su favor. Izquierda Unida ya emitió un comunicado el viernes en el que defendía que se alcance un acuerdo programático con el PSOE si la alternativa es la repetición de los comicios y el lunes se unieron a ese enfoque los anticapitalistas, liderados por Teresa Rodríguez y Miguel Urbán, muy críticos con la estrategia de Iglesias. Falta un gesto similar de En Comú Podem.

El líder de los socialistas esperará a que esa presión surta efecto y además intentará elevarla. «A lo largo de estos días elaboraremos una propuesta abierta en base a este espacio común que será la que presentaremos a Unidas Podemos para alcanzar un acuerdo de carácter programático vinculado con la sociedad civil. Un acuerdo que se materialice luego siguiendo el modelo de experiencias próximas en la distancia, como la de Portugal, o en el tiempo, como la de Dinamarca –subraya en la misiva interna–. En ambos países gobiernan partidos socialdemócratas como fuerzas más votadas. Pero contando con el apoyo externo de fuerzas progresistas que garantizan no sólo la estabilidad política, sino también el cumplimiento de un programa de gobierno consensuado desde la izquierda«.

Sánchez ha mantenido a lo largo de estos días conversaciones telefónicas con los barones de su partido también para explicarles cómo están las cosas. A todos les ha reiterado que ya no contemplaba el Gobierno de coalición, aunque algunos matizan que en política nunca hay que decir nunca. También les ha asegurado que preferiría no ir a elecciones, pero la mayoría admiten que tampoco muestra ningún temor a volver a las urnas. Y a algunos eso les preocupa.