Borrell actuará si las embajadas catalanas vulneran la ley

El expresidente del Gobierno Felipe González (i) conversa con el ministro de Exteriores, Josep Borrell. / Efe

El Ministerio da por hecho que estas legaciones tienen como objetivo «apoyar fines manifiestamente contrarios a los principios y objetivos de la política exterior de España»

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Josep Borrell vuelve a plantar cara al independentismo catalán en el ámbito internacional. El jefe de la diplomacia ha advertido esta mañana a la Generalitat de que su departamento vigilará de cerca la actividad de la red embajadas que Quim Torra pretende abrir en distintos países. Y, si cometen alguna ilegalidad, Exteriores acudirá a la justicia para denunciarla, ha señalado Borrell. El ministro ha reconocido, eso sí, que su margen de maniobra para actuar contra las oficinas con las que el independentismo trata de internacionalizar su causa es el que marca la ley. «Sólo podremos recurrir a los tribunales cuando las actuaciones que se desarrollen desde ahí sean contrarias a la ley», ha añadido.

Este jueves, Exteriores emitió un informe desfavorable a la apertura de seis de las nuevas embajadas de Torra. Se trata de las de Europa Central (Viena), Países Bálticos (Tallin), Balcanes (Zagreb), Portugal (Lisboa), Países Nórdicos (Estocolmo) y Mediterráneo (Beirut). Según marca la Ley de Acción de Exterior de 2014, las comunidades autónomas tienen libertad para abrir oficinas en otros países, siempre y cuando informen de ello a Exteriores, que emitirá después un informe no vinculante al respecto.

En este caso, el departamento que dirige Borrell «ha informado desfavorablemente sobre la apertura de estas delegaciones al estimar que su objetivo claro y manifiesto, declarado de modo reiterado por las principales autoridades del Gobierno de la Generalitat, consiste en utilizar estas delegaciones para apoyar fines manifiestamente contrarios a los principios y objetivos de la política exterior de España». Fuentes diplomáticas han resaltado el valor de este informe, que aunque no impedirá la creación de las oficinas sí las rechaza por primera vez.

El Gobierno del PP aprovechó la aplicación del artículo 155 de la Constitución para liquidar las oficinas en el exterior de la Generalitat. No obstante, una de las prioridades de Torra desde que asumió la Presidencia de Cataluña ha sido reinstaurar la red que se tejió a lo largo de la pasada legislatura e, incluso, a ampliarla en países que, como Líbano, en principio pueden tener escaso peso diplomático.

El juego del gato y el ratón

La Generalitat y Exteriores juegan al gato y al ratón con las embajadas catalanas. Es una batalla que se enmarca dentro de la guerra soterrada a cuenta de la obsesión del secesionismo por difundir su relato en el extranjero. Para Carles Puigdemont y los suyos, la vía para alcanzar la república pasa por forzar una mediación internacional, primero, y conseguir el reconocimiento de otros países después. La regla es simple, si nadie te reconoce, no eres independiente por mucho que lo proclames.

De momento el independentismo ha fracasado en ambos objetivos, pese a que las imágenes de las cargas policiales del 1-O o las sentencias desfavorables a la justicia española en Bélgica y Alemania le han granjeado simpatías al 'procés' en las sociedades europeas. Acabar con ellas es uno de los principales cometidos de Borrell, quien desde que asumió el Ministerio ha insistido en la necesidad de contar la realidad sobre el desafío independentista en cada rincón del mundo. Y ésta, insiste el jefe de la diplomacia, consiste en que España es una de las democracias más avanzadas del mundo. Todo lo contrario de lo que podrían tratar de 'vender' las embajadas de la Generalitat, sospecha Exteriores.

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