El PNV convierte el Aberri Eguna en un acto de solidaridad con Cataluña y carga contra el «nacionalismo español rancio»

El lehendakari, Iñigo Urkullu, saluda a Andoni Ortuzar en presencia de Itxaso Atutxa, Joseba Egibar y otros dirigentes jeltzales. / Fernando Gómez

«Con el 155 no jugamos, es un ataque también a Euskadi», proclama Ortuzar en un Día de la Patria al que han acudido por primera vez dirigentes del soberanismo catalán

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

El PNV ha convertido la celebración del Aberri Eguna de este año en una escenificación de su solidaridad con Cataluña y con los dirigentes encarcelados del 'procés y de su negativa tajante a abrir una negociación presupuestaria con Mariano Rajoy mientras el artículo 155 esté vigente. «Con el 155 no jugamos. La mera existencia del 155 y la aplicación que se está haciendo de él en Cataluña son un ataque a Euskadi y a nuestra idea del autogobierno», ha proclamado Andoni Ortuzar en una celebración del Día de la Patria vasca marcada por la crisis en Cataluña y más emotiva de lo habitual. No en vano, en el tradicional acto de la bilbaína Plaza Nueva han participado por primera vez dirigentes del soberanismo catalán, que sí suelen acudir al Alderdi Eguna el último domingo de septiembre pero nunca a la festividad que los nacionalistas conmemoran cada Domingo de Resurrección.

El portavoz adjunto de Junts per Catalunya en el Parlament, Eduard Pujol -una de las personas más próximas al expresident Puigdemont- y la alcaldesa de Calella y responsable de Relaciones Institucionales del PDeCAT, Montserrat Candini, no sólo han asistido al Aberri Eguna sino que lo han presenciado desde la tribuna de autoridades, sentados junto a los miembros del EBB y del Gobierno de Iñigo Urkullu. Tanto el lehendakari como Ortuzar han abrazado a los dirigentes independentistas después de que un coro dirigido por el exalcalde de Getxo Iñaki Zarraoa interpretase una versión vasca de L'Estaca de Lluís Llach. Candini, con bufanda amarilla en solidaridad con los dirigentes en prisión, se ha emocionado hasta las lágrimas. «No queremos gente en la cárcel por defender ideas políticas. ¡Los queremos en casa ya!», ha exigido Ortuzar entre los aplausos de la militancia y el ondear de las ikurriñas.

El líder del EBB ha dejado claro que el PNV es un partido «responsable» al que le «repele» el «nacionalismo español rancio que ha revivido en los últimos meses», pero también que los jeltzales no contribuirán a la estabilidad en España mientras siga en vigor la intervención de la autonomía en Cataluña, pese a ser conscientes de que Ciudadanos quiere «pescar en río revuelto» y «trepar al poder», una hipótesis «muy mala para Euskadi». En ese sentido, Ortuzar ha advertido al PP de que, si quiere contar con el PNV, «hay cosas que se tienen que dejar de hacer y cosas que deben comenzar a hacerse». Entre las primeras, ha exigido acabar con la «excepcionalidad» en Cataluña y «dejar de humillar a una gran parte de la sociedad catalana con acciones o declaraciones faltonas». «Hay que desterrar la amenaza y la coacción», ha insistido el presidente jeltzale, que ha instado al Gobierno central a abrir «cauces de diálogo con las actuales instituciones catalanas», normalizar la interlocución y «sustituir los autos judiciales por encuentros y decisiones políticas». «Hay que asumir que Euskadi y Cataluña son realidades nacionales que merecen respeto a su autogobierno», ha urgido.

El lehendakari Urkullu, por su parte, ha hecho un discurso de marcado carácter europeísta en el que ha insistido en su propuesta de impulsar una «directiva de claridad» en el seno de la UE que ofrezca un «cauce de solución» a las «realidades nacionales sin Estado» para que puedan «consultar a la ciudadanía en un referéndum legal y pactado». «¿Dónde está el problema?», se ha preguntado Urkullu, que ha reclamado que se reconozca que en Cataluña hay un «problema no resuelto políticamente» y se arbitren «soluciones pactadas y no impuestas».