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Casi 150 personas han firmado 'una muerte digna' en lo que va de año en León

Casi 150 personas han firmado 'una muerte digna' en lo que va de año en León
ALBERTO MINGUEZA

Un total de 847 personas solicitaron su testamento vital en Castilla y León, en un tema en que el límite legal es la eutanasia activa

EFE

Un total de 847 personas, 544 mujeres y 303 hombres, han firmado entre enero y junio de 2019 su testamento vital para una muerte digna en Castilla y León, según los datos facilitados a Efe por la Consejería de Sanidad.

Por provincias, Valladolid -con 241- se sitúa a la cabeza en número de inscritos este año en un censo que refuerza la autonomía como paciente, especialmente en lo que hace referencia a los cuidados paliativos y el innecesario esfuerzo terapéutico en caso de enfermedad terminal o situación irreversible, es decir, aquella en la que no se atisba una mínima señal de recuperación.

En la actualidad, el límite legal es la eutanasia activa y la legislación española no contempla el suministro de fármacos para acabar con la vida, pero sí su rechazo. Los días no se prolongarán con medidas de soporte vital si el enfermo así lo decide.

En este sentido, la sedación profunda y prolongada hasta la muerte es considerada en España una buena práctica médica, ya que su objetivo es que el final del paciente sea lo menos traumático y estresante posible.

Por detrás de Valladolid se colocan León (145), Salamanca (139) y Burgos (138) con cifras que se alejan de Ávila (43), Palencia (39), Zamora (34), Soria (31) y Segovia (28), a las que se suman otras nueve personas de otras provincias de España.

Documento de voluntades anticipadas

Desde que el 22 de febrero de 2008 se inscribió el primer documento de voluntades anticipadas en la Comunidad, el Registro de Declaraciones de Instrucciones Previas de Castilla y León no ha dejado de crecer hasta acumular 11.866 personas, una cifra que ha aumentado el 43,5 por ciento en los últimos dos años y medio (a finales de 2016 eran 8.267).

A pesar de ello, la participación en el censo es todavía muy escasa, ya que equivale a menos del uno por ciento de la población mayor de 18 años. Valladolid acapara más de la cuarta parte de ciudadanos que han registrado sus últimas voluntades hasta la fecha, con 3.152 inscritos.

Le siguen León (2.286), Burgos (2.161), Salamanca (1.609), Palencia (655), Zamora (564), Segovia (487), Ávila (480) y Soria (358) sin olvidar 114 residentes en otras provincias del país.

La voluntad de donar los órganos y la cesión del cuerpo a la ciencia tras el fallecimiento son otros de los aspectos que este documento tiene en cuenta.

En este sentido, ocho de cada diez ciudadanos de Castilla y León con sus voluntades anticipadas en vigor contempla alguna de estas opciones, incompatibles entre sí, bien para incrementar el número de trasplantes o bien para dar un impulso a la investigación y la docencia evitando a sus familiares, de paso, el coste de un entierro.

Una vez registrado, la decisión tomada por el enfermo prevalece sobre la determinación de su entorno, algo muy útil en una comunidad autónoma en la que las negativas familiares a la donación se sitúan en un 11 por ciento.

Testamentos vitales

Las estadísticas de la Consejería de Sanidad reflejan que el 64,6 por ciento de los testamentos vitales son firmados por mujeres en la Comunidad: hasta 7.669 con una edad media de 59,2 años (en el primer semestre del año ha sido de 61,9) que, en un 14,3 por ciento de los casos, han acudido al despacho de un notario.

La formalización del testamento vital también se puede realizar ante tres testigos, aunque lo más habitual es que sea en presencia de un funcionario.

El Registro de Declaraciones de Instrucciones Previas de Castilla y León está sincronizado con el fichero estatal. Así, los médicos pueden consultar la voluntad del paciente desde cualquier hospital o centro de salud del país. El testamento vital afecta a situaciones sanitarias concretas como un coma irreversible o un estado vegetativo prolongado.

Además, responde a enfermedades en fase muy avanzada ya sea por un cáncer diseminado o por una patología degenerativa del sistema nervioso o muscular que no responde al tratamiento impidiendo la movilidad y la capacidad de relación del paciente.

El documento incluye apartados en los que se deja constancia sobre aplicación de tratamientos experimentales o la continuación de un posible embarazo.