León pierde el 8,5% de los bares desde 2010 pero logra aumentar un 10,7% en alojamientos

Un local cerrado en el casco antiguo de León. /
Un local cerrado en el casco antiguo de León.

El turismo lleva a aumentar las plazas hoteleras, en un fenómeno que no viene acompañado de la apertura de locales de restauración a pesar del 'boom' de la tapa

N. BARRIO León

Que no son buenos tiempos para la lírica ya lo cantaban Golpes Bajos en los ochenta. Eran tiempos de barra de bar, de movida (no solo madrileña), de noches de desenfreno y de mañanas tristes. El bar acompañaba cada historia, hasta el punto de hacer una canción al mítico 'Penta' o cantarle al amor de la barra de bar. Algo tienen esos locales que dan de beber y comer, a pesar de que la crisis haya querido, como en muchos otros casos, llevarse a bastantes de ellos por delante.

Y en León, como en muchos otros lugares, vaya si lo logró. Tal es así que la Federación Española de la Hostelería y la Restauración avanza que, en el periodo comprendido entre 2010 y 2017 la provincia perdió el 8,5% de su músculo en lo que a bares se refiere. 3.884 eran los bares con los que contaba León en 2010, un año que estaba lejos de la conocida 'desaceleración', pero la caída desde 2012 fue inevitable. La última revisión marca que el viejo reino sólo suma 3.555 locales de este tipo.

En la otra balanza, los hoteles, hostales y pensiones que también han dado para canción. De los 392 restaurantes de aquel 2010 se ha pasado a los 434 de 2017, aún sin conocer si el 'boom' de la Capital Gastronómica ha influido de alguna manera en este crecimiento del 10,7%.

A nivel autonómico

Como apuntan desde la Federación, el sector de la hostelería en Castilla y León cuenta con algo más de 19.000 establecimientos que dan empleo a 76.300 personas, con una facturación de 4.374 millones de euros, lo que representa el 5,4% de la riqueza autonómica.

Desde el colectivo señalan que la evolución ha sido «favorable», aunque en términos de producción ha crecido a un ritmo menor que en 2016. El número de establecimientos, sin embargo, mantiene un descenso consecutivo en los últimos siete años, debido a los bares, que han descendido en ese período un 11,3%. Los locales del alojamiento, en cambio, han crecido de forma destacada, un 12,5%.

En el análisis por provincias, en todas ellas hay una evolución negativa del censo de establecimientos de restauración respecto hace siete años, aunque en Ávila y Burgos hubo un repunte respecto al año anterior. En el alojamiento, la evolución es destacada en todas, excepto en Zamora dónde hay un recorte de locales respecto a 2010 de un 5,7%.

La producción del conjunto del sector hostelero creció en los dos últimos años, después de cuatro años consecutivos de caídas, aunque en 2017 el aumento fue más suave que el de 2016.

En el empleo, en cambio, el incremento se acentuó en 2017, debido al impulso respecto al año anterior en el subsector de restauración (de un 1,5% a un 7%), aunque en el alojamiento el crecimiento porcentual fue mayor (10,9%).

Por su parte, los precios, en línea con la media nacional, han aumentado de forma progresiva en los últimos años, con un incremento medio del conjunto de la hostelería en 2017 de un 1,7%. Por ramas de actividad, los precios aumentaron en ese año una media de un 1,4% en restauración y de un 3,1% en el alojamiento