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La Diócesis se despide con una misa de Fernando Sebastián, obispo de León

Misa en San Isidoro./
Misa en San Isidoro.

El obispo Julián glosó la figura de quien fuera primer cardenal español creado por el Papa Francisco como «alguien de casa» para la Iglesia de León

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Toda la Diócesis ha despedido a quien fuera obispo de León, Don Fernando Sebastián, con un misa que por su eterno descanso que ha acogido la Real Basílica de San Isidoro y que ha estado presidida por el obispo Julián López, con la asistencia de numerosos fieles y de una amplia representación del presbiterio diocesano que ha concelebrado.

El obispo ha iniciado su homilía con una referencia directa a la figura del cardenal Fernando Sebastián Aguilar al recordar su fallecimiento el pasado día 24 de enero en Málaga, donde residía y de cuya sede había sido administrador apostólico. «Para los diocesanos de León Don Fernando era alguien de casa, como suele decirse, aunque su estancia aquí fue relativamente corta» aseguró el obispo Don Julián al recordar aquella etapa episcopal que se había iniciado el día 29 de septiembre de 1979, cuando recibía su consagración episcopal en la Catedral de León en una celebración que estuvo presidida por el cardenal Don Vicente Enrique y Tarancón y que se prolongó hasta el día 2 de julio de 1983, cuando formaliza su renuncia al gobierno de la Diócesis pocas semana después de haber sido elegido como secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cargo en el que sirvió a la Iglesia de España desde 1982 hasta 1988.

Vinculación nunca olvidada

«Don Fernando no olvidó nunca su inicial vinculación con nuestra Diócesis», continuó afirmando Don Julián en su homilía para señalar que «aquella decisión de renunciar, tomada después de larga reflexión, oración y consultas, y que no sentó precisamente bien ni en León ni en Roma, cambió su vida, según sus propias palabras. Pero desde el comienzo de su episcopado, el que había sido catedrático de Teología y rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, se entregó en cuerpo y alma al pastoreo de la Diócesis, convencido de que su elección como obispo había sido una 'nueva llamada del Señor'. Y después a los trabajos de la Secretaria de la Conferencia Episcopal no meramente burocráticos, sino de servicial y discreto animador de sus diversos organismos. Fue también inspirador eficaz de los principales documentos colectivos de aquellos años y desempeñó un gran papel en la preparación y en el desarrollo del primer viaje apostólico de San Juan Pablo II a España en 1982».

Fe como respuesta a los desafíos sociales actuales

En su glosa a la figura de Don Fernando Sebastián el obispo de León quiso precisar que «todos los que hemos conocido a Don Fernando en alguna de las facetas de su aportación a la misión de la Iglesia hemos admirado siempre tanto su profunda formación teológica, como su incansable preocupación pastoral por acercarse a los problemas concretos de la vida de los hombres y a los desafíos de la sociedad actual, un servicio desde la fe en respuesta a las situaciones y problemas de los creyente y aun de la misma sociedad humana».

Dada la especial vinculación y afecto de Don Fernando Sebastián con la Diócesis de León, el obispo Don Julián remarcó que «era un deber de gratitud el celebrar esta eucaristía para encomendarlo al amor siempre desbordante de Dios». Y concluyó su homilía en esta misa por Don Fernando Sebastián evocando las palabras del propio Don Fernando en la misa de su despedida: «Llegué aquí, a León, como un desconocido y vosotros me acogisteis, y yo creo que me quisisteis. Yo también llegué sin conoceros a vosotros. Me interesé por todas vuestras cosas; pienso que algo llegué a conocer esa profunda, esa noble alma leonesa; llegué a conocer los rincones más apartados de la Diócesis y de la provincia, los problemas grandes y menudos de nuestra comunidad diocesana, de nuestras parroquias, de nuestra convivencia. Algo os llegué a conocer y os he querido y os querré mucho».