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Cruz Roja presta ayuda en León a 103 solicitantes de asilo y refugiados en lo que va de año

Atención de Cruz Roja./Gráfico
Atención de Cruz Roja.

El servicio presenta una tendencia al alza, dada la creciente demanda en los últimos meses y los mayores recursos disponibles

J.BENITO IGLESIAS

Cruz Roja de Castilla y León ha prestado ayuda en lo que va de año, con datos actualizados al mes de julio, a un total de 928 personas en el Programa de Acogida e Integración de Personas Solicitantes y Beneficiarias de Protección Internacional. El servicio presenta una tendencia al alza, dada la creciente demanda en los últimos meses y los mayores recursos disponibles.

«Detrás de cada número de expediente de una persona hay una historia que podría llenarnos hojas y libros», señala a Ical Inés Pedrejón, responsable del Programa en el que coordina a un equipo técnico formado por un centenar de técnicos especializados entre psicólogas, administrativos, contables, abogados, educadores y trabajadores sociales, y monitores.

A ellos se suman voluntarios de distintos perfiles en apoyo logístico, asesoría jurídica, dinamizadores de equipos, docentes colaboradores, monitores de talleres, orientadores, traductores, intérpretes, personal de apoyo administrativo, escolar, acompañamiento, de intervención en salud mental y valoración de ayudas. «La participación del voluntariado resulta fundamental y la disposición de tiempo y motivación se va consolidando desde el inicio del programa de ayuda a inmigrantes en 2016, alcanzando la cifra de más de 250 personas actualmente», resume.

Todas las personas a la que se presta ayuda permanecen o pasaron por los dispositivos de 'Acogida Temporal', recurso residencial donde están una media de seis meses. La tasa de ocupación en las 46 viviendas disponibles es del 89,03 por ciento y hay 265 plazas abiertas. El porcentaje cambia día a día por las salidas y nuevas ocupaciones en los inmuebles -algunos reparándose- que gestionan Cruz Roja y Accem en Castilla y León. Después se pasa a la etapa de preparación para la 'Integración y Autonomía', fuera del alojamiento provisional y con asistencia en necesidades básicas y otros servicios como aprendizaje del idioma, asesoría jurídica, psicológica y social.

De las 928 personas atendidas en la Comunidad las provincias de Valladolid y Ávila se sitúan a la cabeza con 129, seguidas por Salamanca (121), Segovia (115), León (103), Zamora (101), Burgos (89), Soria (82) y Palencia (59). De ellas, un 33 por ciento son hombres, un 32 por ciento mujeres, un 18 por ciento niños y un 17 por ciento niñas. La atención se reparte entre 233 familias, 170 personas adultas independientes y otras 41 familias monoparentales o monomarentales.

En cuanto a las nacionalidades, 266 de los beneficiarios proceden de Venezuela (29 por ciento); 123 de Colombia (13 por ciento); 109 de El Salvador (12 por ciento); 77 de Ucrania (8 por ciento); 54 de Georgia; 46 de Honduras (5 por ciento); 42 de Siria (5 por ciento); 30 de Rusia (3 por ciento) y 181 de otras nacionalidades (20 por ciento).

Más solicitudes espontáneas

Hay personas que se derivan desde el programa financiado por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social (Mitramiss) y el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI) de la Unión Europea. Otras, que ya llevan tiempo aquí, se informan de que pueden solicitar asilo y se les orienta sobre los recursos existentes. «Antes era menos, pero ahora se recibe una media de entre 90-100 solicitudes de espontáneos al mes en toda la Comunidad. Primero se les escucha y se les deriva a la ONG Accem que dispone de acogida temporal residencial», concreta Inés Pedrejón.

En la posterior etapa de preparación para 'Integración y Autonomía', fuera ya del alojamiento provisional, las personas solicitantes de asilo y refugio acceden a ella al no ser suficientes seis meses para conocer el funcionamiento de una sociedad, las costumbres o un idioma. «Aquí se hace un acompañamiento desde una distancia prudencial. Ya no es ir diariamente para asistir a alguien en distintos trámites. Viven en pisos de alquiler y pagan sus facturas con apoyo de Cruz Roja al no tener aún permiso de trabajo. Se les ayuda a hacer una hucha para compra de material escolar y en temas de campamentos y derivaciones a recursos de ocio y tiempo libre para niños», indica.

Numerosos servicios

En la acogida se hace ver a las personas cómo es la sociedad a la que llegan a través de talleres formativos y acciones de contextualización, una red de apoyo, conocimiento de personas, formación para el empleo, integración laboral y asesoría jurídica. «También destaca la ayuda psicológica, que es muy importante, primero por el duelo que las personas inmigrantes padecen por el desarraigo, y luego por todo lo que ha provocado la salida de su país de residencia», dice.

En ese sentido precisa que las personas atendidas tienen traumas y se detectan problemas de salud mental por violaciones, torturas, extorsiones, explotaciones sexuales y laborales, amenazas en su vida por temas políticos o conflictos bélicos y una exposición constante a riesgos en su lugar de origen. En cada oficina provincial hay una psicóloga que atienden caso por caso, se da respuesta en función de sus vulnerabilidades y también se derivan algunos a la sanidad pública.

La responsable del programa de Cruz Roja destaca que -de forma pionera en España y en Europa- en las viviendas que la ONG posee en Castilla y León, con la financiación de la Junta, se ha puesto en marcha una atención no cubierta hasta ahora como es la sociosanitaria con un proyecto piloto. «Se han instalado para ello unos dispositivos de nueva tecnología que monitorizan y permiten hacer un seguimiento de la situación social y de salud de las personas acogidas. Algunas viven con miedo o amenazas y este mecanismo les ayudan a autogestionar su estado de salud y su seguridad. Es similar al proyecto 'Cuídate +' que se realiza con personas mayores», subraya Pedrejón.

Alta inserción laboral

Inés Pedrejón resalta que el nivel de inserción de este colectivo -una vez que lleva un tiempo en España y con la preparación recibida- es bastante alto, aunque no en la formación que se trae del país de origen. «Aquí, para poder tener recursos económicos, se adaptan a cualquier oferta laboral y hay que agradecer que, a través de la mediación que realizamos, las empresas responden dando oportunidades al ser conscientes de la realidad y la historia que acompaña a estos inmigrantes. Luego se quedan con ellos por que evidentemente responden como trabajadores», puntualiza.

En cuanto a los menores que vienen con sus familias inmigrantes, que se acercan al 38-40 por ciento de las personas que reciben apoyo, la encargada del proyecto de protección internacional destaca su favorable integración. «Son niños que se están asentando en Castilla y León con historias de vida muy duras y de superación en su país de origen y también en tránsito, a veces de un año y medio hasta llegar aquí, y que tienen que ir procesando poco a poco. El mayor éxito es que están plenamente integrados en los centros educativos. No se diferencian en nada del resto ni llevan pegatina ni de refugiado ni de estereotipos», enfatiza.

Pedrejón reconoce que los recursos existentes para aceptar todas las peticiones de protección internacional tienden a suturarse especialmente en las grandes ciudades. «El sistema de atención no es tan ágil como se había planificado inicialmente. Se requiere una comprobación antes de que una persona pueda acceder a los recursos existentes formalizando una solicitud que en muchos casos aún no se ha hecho. Cuando se produce una entrada masiva de inmigración por las costas se da esta situación», expone.