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Alegría por los veinte nuevos kilómetros de la A60, frustración por lo demás

Descubrimiento del hito que recuerda la inauguración del nuevo tramo. / Noelia Brandón/Peio García

El ministro de Fomento, junto a la clase política autonómica y leonesa, inaugura el nuevo tramo de la A60 que une León con Santas Martas, en una autovía sobre la que nadie se atreve a poner una fecha para cortar finalmente la cinta

NACHO BARRIO León

La historia de la León-Valladolid se desarrolla por capítulos, pero al contrario que ocurre con los fascículos, la entrega no es periódica. Ni mucho menos. Este miércoles de julio se ha inaugurado el nuevo tramo de esta arteria clave en la conexión entre las dos capitales de la Comunidad, uniendo esta vez León con Santas Martas. Veinte nuevos kilómetros que llegan diez años después de que se licitara el primer tramo, entre Valladolid y Zaratán, y muchos después de que la idea naciera en las Cortes autonómicas.

Bajo un intenso calor el ministro de Fomento, el socialista José Luis Ábalos, llegaba hasta Puente Villarente para saludar a las autoridades que le esperaban antes de tomar un autobús con el que recorrer los 20,3 kilómetros. Bajo las ruedas, una inversión total que llega a los 95,61 millones de euros.

La puesta de largo contó también con la presencia del consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones, la delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones, y diferentes representantes de la provincia de León.

Tras realizar el recorrido en autobús y después de descubrir un hito donde finaliza el nuevo tramo, era el turno de tomar la palabra.

Después de las felicitaciones y de recalcar el compromiso de una permanente relación (ofreciendo una «colaboración leal»), Suárez-Quiñones desplegaba el capítulo del debe que ya anunciaba al avisar que las demandas serán las mismas que con los anteriores gobiernos.

«Castilla y León es una comunidad grande que comunica el norte con el centro del país. Tenemos numerosas obras en activo y pedimos un impulso con ellas y que se mantenga, por lo menos, el esfuerzo de gobiernos anteriores», apuntaba mirando al ministro.

La A11, la A12, la A15, la A62 y la A73 formaron parte del rosario de peticiones, sin dejar de lado la Ponferrada-Ourense («a veces menos recordada por los medios pero fundamental, como quiso señalar»). También criticó que no se haya cerrado aún la ronda norte de León, mostrándose especialmente disgustado con este hecho.

Ábalos toma la palabra

Le tocaba al ministro, que había recogido todos los guantes. Así, dejó claro en un primer momento que es «consciente» de que es «el último en llegar» y por ello quiso realizar un «reconocimiento colectivo» a «todos los que han sido partícipes de la puesta en servicios de este nuevo tramo».

«Desde los españoles que han aportado los recursos hasta el sector privado y todas las administraciones implicadas, todos tienen parte de 'culpa' en la inauguración», declaró. Por ello, no faltó un recuerdo al Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que planeó la autovía, y los posteriores del PP que, «con mayor o menor fortuna» continuaron con su ejecución.

«Algún problema hemos tenido, como una potente crisis», señaló Ábalos, que lamentó ser ahora el responsable de todas las demoras históricas. El ministro se reconoció sorprendido por la gran presión que existe actualmente respecto a la obra pública.

Consciente, dijo, de los «avatares» sufridos por esta obra -paralizada en 2011 porque la presencia del yacimiento romano de Lancia obligó a modificar y encarecer el proyecto para preservar los restos arqueológicos- manifestó que «lo importante es que en cada momento podamos testimoniar el logro colectivo y hacer un justo reconocimiento a quienes hicieron la labor con los recursos de todos»; gesto en el que incluyó a los Gobiernos precedentes, tanto del PP como del PSOE.

Desde 2012 en la vertiente leonesa

Hace casi seis años que la vertiente leonesa de la autovía a Valladolid vivió su primer estreno. Fue sin actos públicos y con la ausencia de cualquier representante institucional. El martes 30 de octubre de 2012 el Ministerio de Fomento abrió al tráfico el tramo Puente Villarente-León de la autovía A-60, con 7,3 kilómetros de longitud que supusieron una inversión de 39,21 millones.

Los operarios se afanaron en la retirada de barreras y en los últimos retoques a los paneles informativos y los primeros conductores inauguraron el tramo de un vial cuyos orígenes se remontan a 1997 cuando la reclamaron por primera vez los alcaldes de León y Valladolid, Mario Amilivia y Javier León de la Riva, ambos procuradores autonómicos, y cuyo punto y final nadie se atreve ya a situar en el calendario.

Casi un año después, el 1 de octubre de 2013, la entonces ministra de Fomento, Ana Pastor, inauguró el tramo entre Valladolid y Villanubla de la A-60, con una longitud de 14 kilómetros que precisó una inversión de unos 40 millones.

 

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