La leonesa Magaly Álvarez, testigo del atentado de Niza: «Nos pusimos a correr en todos los sentidos para intentar buscar una salida»

«No te crees que esto pueda pasar aquí, que es el paraíso», afirma esta residente en la ciudad francesa

ELENA F. GORDÓN - ICALleón

Magaly Álvarez Crespo, natural de Villablino (León) reside en Niza, de donde es su marido, desde hace siete años y allí nació su hija Lucía, de cinco. Los tres vivieron de cerca el atentado terrorista de Niza que ha costado la vida hasta el momento a 84 personas y ha provocado más de un centenar de heridos. Estaban viendo los fuegos artificiales en la ciudad francesa cuando a punto de terminar éstos empezaron «a ver un poco de desorden». «Nos dimos cuenta de que pasaba algo». «En la zona más próxima era una locura, cuando vi toda esa gente corriendo...», rememora en declaraciones a Ical.

Asegura que hubo un momento en el que llegó a sentir «bastante miedo» porque casi no podían circular. «Había mucho desorden al principio, no sabíamos si venía del puerto o del paseo», explica. Se encontaban a unos 400 metros del lugar del ataque. «No bajamos casi nunca a esa zona y solamente nos separaba el parque», añade.

«Nos pusimos a correr en todos los sentidos para intentar buscar una salida y una señora nos abrió la puerta de su casa en el casco antiguo y hemos estado allí hasta que supimos que podíamos volver a casa, a eso de las cuatro de la mañana», explica. En ese improvisado refugio permanecieron más de una docena de personas, entre ellas un turista inglés que había llegado a la ciudad pocas horas antes y que vivió una situación de bastante estrés.

Su marido, Christopfe, comenta, está muy afectado. «La gente de aquí ama mucho su tierra, son como los asturianos de Francia y ha sido un golpe muy duro. París es la capital, pero en Niza, que es el paraíso, la Costa Azul... no te lo crees que pueda pasar aquí. Pero ha sido posible y la gente está muy dolida», reflexiona. Sin ánimo de sobre-proteger a su hija, tampoco le ha dado información precisa. «Se enteró de lo de París. Le dije entonces que es que hay gente mala. Si le digo que hay gente mala en Niza me preguntará que por qué estamos aquí».

Al dolor por lo ocurrido, se suma entre los habitantes de Niza, según explica Magaly Álvarez, la pregunta de cómo es posible que el camión pudiera llegar hasta ese punto. «No entiendo cómo pasó lo que pasó. Que en un estado de emergencia o de alerta puedas encontrarte una situación como esta. Cómo un camión... porque para llegar al paseo de la playa el acceso no es muy fácil. ¿Por qué no fue parado antes?, ¿Por qué el acceso no estaba cortado? Es la pregunta de toda la gente de Niza se esta mañana», concluye.