UE y Reino Unido acuerdan conversar más sobre el 'brexit', firmes en sus posiciones

May (i) y Juncker. / AFP

Theresa May y Jean-Claude Juncker han tomado la decisión tras un nuevo punto muerto

COLPISA / AFP

La Unión Europea (UE) y Reino Unido acordaron este jueves mantener nuevas discusiones para evitar el temido y cada vez más presente 'brexit' sin acuerdo, pero firmes en sus posiciones a menos de dos meses del divorcio.

«Aún no hay avances a la vista. Las conversaciones continuarán», tuiteó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tras abordar con la primera ministra británica, Theresa May, en Bruselas «cómo superar el punto muerto en el 'brexit'»

Menos pesimista, el titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y May se habían comprometido horas antes a buscar una solución que el Parlamento británico, que rechazó el actual acuerdo, pueda aprobar y respete las directrices de la UE. «Voy a llevar a cabo el Brexit (...) a tiempo. Negociaré duro en los próximos días para hacer precisamente eso», dijo a la prensa May, blandiendo de nuevo la amenaza del rechazo de Westminster, que acercó el escenario del temido divorcio sin acuerdo.

La decisión implica el regreso a primera línea de las primeras espadas. El negociador europeo Michel Barnier y el ministro británico para el Brexit, Steve Barclay, se reunirán el próximo lunes en Estrasburgo (noreste de Francia), anunció un vocero de la Comisión.

La incertidumbre sigue planeando sobre cómo lograrán superar el actual bloqueo, cuando la fecha de salida, prevista el 29 de marzo, se acerca. «Veamos primero que quiere Reino Unido. No está claro en este momento», aseguró a la AFP una fuente europea. La líder conservadora se aferra al mandato de Westminster que le urgió a buscar un «cambio jurídicamente vinculante» en los términos de la salvaguarda ideada para evitar una frontera para bienes entre Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte.

Los diputados británicos quieren evitar que esta salvaguarda, que busca además proteger el Acuerdo de Paz de Viernes Santo de 1998, haga que Reino Unido quede atrapado en las redes de un territorio aduanero con la UE que le impida negociar acuerdos comerciales con terceros.

Aunque este mecanismo sólo se utilizaría como último recurso, en caso de no lograrse una solución mejor en la negociación sobre la futura relación entre ambos, Westminster urgió a May a lograr arreglos alternativos para la cuestión de Irlanda con la UE.

Aunque la declaración no detalla las «varias opciones» planteadas por May, Downing Street había asegurado que estas pasaban por fijar un límite temporal al mecanismo, una salida unilateral o el uso de tecnología para controles aduaneros desmaterializados. La UE ya descartó las dos primeras y, sobre la tercera, duda de su eficacia. Vistos «los acontecimientos en Londres y la inestabilidad en el seno de la política británica estas últimas semanas», se necesita la salvaguarda, según el mandatario irlandés, Leo Varadkar.

Juncker reiteró que los 27 socios de May «no reabrirán el Acuerdo de Retirada», pero se mostró abierto a retrabajar la Declaración Política, que lo acompaña y sienta las bases de la futura relación comercial entra ambos, de cara a ser «más ambiciosos».

El gobierno británico descartó también la solución que le propuso este jueves el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, basada en la permanencia en la unión aduanera, que incluya un acuerdo «sobre política comercial que dé voz a Reino Unido sobre los futuros acuerdos comerciales de la UE».

El presidente de la Comisión y la primera ministra acordaron reunirse a fines de febrero para hacer balance de las conversaciones. El 24 y el 25 de febrero, los mandatarios de los 28 países del bloque deben encontrarse con sus pares de la Liga Árabe en Egipto. A semanas del 'brexit', los analistas consideran cada vez más inevitable que se aplace la fecha del divorcio más allá de finales de marzo, pese a la insistencia de la primera ministra británica en respetar los plazos.

Mientras tanto, Reino Unido y la UE aceleran sus preparativos para enfrentar un divorcio sin acuerdo que, en palabras del presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, significaría una «catástrofe económica y humana». El Banco de Inglaterra (BoE) recortó este jueves sus previsiones de crecimiento para 2019, a causa la desaceleración económica mundial y la incertidumbre en torno al Brexit, del 1,7% al 1,2% del PIB. La Comisión Europea también rebajó sus previsiones de crecimiento de la Eurozona para 2019 del 1,9% al 1,3% del PIB a causa de la incertidumbre con Reino Unido, pero también por la situación en las principales economías europeas.

 

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