La policía suiza buscaba al hombre que arrojó a un niño al tren en Fráncfort

Homenaje al niño fallecido. /Efe
Homenaje al niño fallecido. / Efe

El detenido, nacido en Eritrea, tenía empleo fijo y residencia permanente en Zúrich, donde el día 25 amenazó con un cuchillo a una vecina

JUAN CARLOS BARRENABerlín (Alemania)

El hombre que el lunes empujó a una madre y a su hijo desde el andén a la vía en la estación de Fráncfort, donde el pequeño de 8 años murió arrollado por un tren de alta velocidad, era buscado por la policía suiza como sospechoso de una agresión desde hace días y se encontraba al parecer en tratamiento psiquiátrico. La muerte del niño se produjo en presencia de numerosos testigos, que en muchos casos necesitaron asistencia psicológica.

Para el ministro federal del Interior, Horst Seehofer, se trató de un «asesinato a sangre fría». El político subrayó que «un suceso así nos deja perplejos y nos parte el corazón» y aseguró que «el presunto autor recibirá su justo castigo». Dieter Romann, jefe de la Policía Federal, confirmó que el detenido por la muerte del pequeño es Habte A., un hombre nacido en 1979 en Eritrea, casado y padre de tres hijos, con permiso de residencia permanente en Suiza, país al que llegó en 2006 y que le concedió asilo dos años después.

Romann subrayó que, según sus colegas helvéticos, el hombre de 40 años cuenta con empleo fijo en Zúrich, en la empresa de mantenimiento de los tranvías municipales, y estaba considerado por las autoridades como «un ejemplo de integración exitosa». Sin embargo, el jefe de la Policía Federal reveló que el sospechoso tenía una orden de busca y captura en Suiza, donde el día 25 amenazó con un cuchillo a una vecina, a la que también trató de estrangular y a la que encerró en su vivienda antes de huir y desaparecer.

Tanto Seehofer como Romann dijeron que el sospechoso se ha negado hasta ahora a declarar y que se desconocen los motivos por los que empujó al niño y a su madre a las vías. También trató de hacer caer al paso del tren a una mujer de 78 años, que pudo zafarse a tiempo. Después huyó de la estación, aunque fue retenido por transeúntes hasta la llegada de la policía.

La madre del pequeño muerto, una mujer 40 años, continúa hospitalizada. Aunque pudo escapar de las ruedas del tren, se encuentra en estado de 'shock' tras ver cómo su hijo era arrollado por la locomotora. Los investigadores subrayan que no existía relación alguna entre Habte A. y sus víctimas y que los análisis premilinares determinaron que no había consumido ni alcohol ni drogas antes de los hechos.

Cadena perpetua

No se descarta que el hombre sufra algún problema psicológico. La policía del cantón de Zúrich informó ayer de que, durante el registro de la vivienda del sospechoso, se había encontrado documentación médica que indicaba que había recibido tratamiento psiquiátrico este mismo año. «El crimen sugiere la posibilidad de una enfermedad mental y un psiquiatra forense determinará si puede ser considerado penalmente responsable», dijo Nadja Niesen, portavoz de la Fiscalía de Fráncfort, que solicitó al juez el ingreso inmediato en prisión del sospechoso por asesinato y doble intento de asesinato, cargos que se castigan con cadena perpetua en Alemania.

El titular de Interior comentó que la situación de legalidad del sospechoso en Suiza facilitó su entrada en Alemania. Entre ambos países no existen controles aduaneros sistemáticos y las autoridades suizas no habían informado de que se le buscaba por atacar a su vecina. «No estaba registrado por las policías alemanas, ni en los bancos de datos europeos, ni por nuestros servicios secretos o en nuestros registros de extranjeros», señaló el jefe de la Policía Federal.

El crimen causó una honda conmoción en Alemania, donde se debate ahora sobre la seguridad en las estaciones de tren. El propio Seehofer reconoció que resulta «imposible» seguir adelante y hacer como si no hubiera pasado nada. Anunció conversaciones entre expertos de su ministerio, la cartera de Transportes y los ferrocarriles Deutsche Bahn para estudiar «sin prejuicios» posibles medidas de seguridad.

«Cuando hablamos de vidas humanas no me gusta nada el argumento del dinero», afirmó el titular de Interior, quien reiteró su exigencia de incrementar la videovigilancia, aumentar la presencia policial y mejorar los controles en las fronteras, tras hacer referencia a la «erosión de valores» que, a su juicio, sufren este país y el resto de Europa.