La Policía se lleva por la fuerza a 17 inmigrantes en una clínica de Médicos Sin Fronteras de Roma

Salvini (d) habla con uno de sus ministros. /Reuters
Salvini (d) habla con uno de sus ministros. / Reuters

Irlanda y Albania se comprometieron a acoger a 39 de esos inmigrantes, mientras que la Iglesia italiana se ofreció para hacerse cargo del centenar restante

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

La crisis migratoria sigue abierta en Italia pese a que el ministro del Interior, Matteo Salvini, la diera por concluida el pasado miércoles debido a que su política de puertos cerrados ha supuesto un inevitable desplome en los desembarcos de desplazados salvados en el Canal de Sicilia. En lo que va de 2018 las llegadas han caído un 80% respecto al mismo período del año anterior. La reducción de las cifras no esconde que siguen cometiéndose abusos tanto en Libia como en la propia Italia. El último atropello tuvo lugar en Roma cuando la policía se llevó a 17 eritreos que esperaban a ser atendidos en la clínica instalada por Médicos Sin Fronteras (MSF) en el Baobab, un centro junto a la estación de trenes de Tiburtina donde se reúnen inmigrantes y refugiados. La oenegé aseguró que se trataba de una «inaceptable violación del derecho a la atención médica».

Los 17 eritreos que los policías se llevaron por la fuerza formarían parte del grupo de 139 extranjeros a los que Salvini impidió durante diez días desembarcar en el puerto siciliano de Catania. Pese a las críticas de las organizaciones humanitarias, de los partidos de la oposición e incluso del presidente de la República, Sergio Mattarella, el ministro del Interior les obligó a esperar a bordo de la patrullera 'Diciotti' de la Guardia Costera italiana que les había socorrido en el Mediterráneo Central. Finalmente, la situación se desatascó cuando Irlanda y Albania se comprometieron a acoger a 39 de esos inmigrantes, mientras que la Iglesia italiana se ofreció para hacerse cargo del centenar restante. Fueron trasladados a un albergue de la localidad de Rocca di Papa, cercana a Roma, de donde han desaparecido unos 40 en los últimos días. Los 17 eritreos que se llevó la Policía de la clínica de MSF formarían parte de esos 40.

«Recibir curas médicas es un derecho universal reconocido por las leyes italianas e impedirlo es una violación grave e inaceptable», declaró Anne Garella, jefa de misión de la oenegé en Italia. «Las autoridades italianas tienen todo el derecho a identificar a las personas presentes en territorio italiano, pero un espacio médico no puede ser utilizado de modo oportunista para facilitar las operaciones de policía». Mientras arreciaba la polémica por la actuación de las fuerzas de seguridad en la clínica de MSF, Salvini siguió con sus críticas a la Justicia por abrirle una investigación por secuestro de personas debido a su actuación con los inmigrantes retenidos en la 'Diciotti'.

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