La muerte de Lyra McKee ilumina la turbia paz de Londonderry

Sara Canning llora la muerte de su pareja, la periodista Lyra McKee, durante el funeral celebrado en Belfast./REUTERS
Sara Canning llora la muerte de su pareja, la periodista Lyra McKee, durante el funeral celebrado en Belfast. / REUTERS

El 'nuevo' IRA obtiene notoriedad por el crimen, pero no sale del gueto y agrava el ambiente hostil hacia los 'disidentes'

ÍÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

Lyra McKee y sus colegas se fueron con cuadernos de notas y cámaras a Fanad Drive porque los disturbios eran ya espectaculares, pero los breves vídeos que grabaron al hombre que la mató, a las once de la noche del 18 de abril, son en blanco y negro. La poca luz permite verlo como una silueta en la oscuridad, en el momento en que dispara erguido dos veces hacia las furgonetas de la Policía.

El segundo vídeo, publicado el viernes por el Servicio de Policía de Irlanda del Norte, PSNI, graba una escena previa. Tres hombres caminan hacia la esquina de los disparos. Uno lleva una caja con cócteles incendiarios. El mayor contraste es el dibujo de sus zapatillas deportivas. Los detectives creen que el homicida es el del medio, el más pequeño, parece fornido. Es probable que quisieran salir en la televisión aunque de otra manera.

El contexto en el que se produjo la muerte de la periodista norirlandesa parece importante. Nancy Pelosi y una delegación del Congreso de Estados Unidos habían visitado la frontera y Londonderry ese mismo día. Un programa de MTV filmaba un documental esa semana. Era una jornada ideal para ofrecer al mundo el espectáculo de la imperecedera rebelión irlandesa.

El PSNI ha negado al diario 'Belfast Telegraph' que la muerte de McKee tuviera que ver con el documental. El periódico afirmaba que la operación de requisa de armas del PSNI, con apoyo del Ejército, a las nueve de la noche, en vísperas de la conmemoración del Levantamiento de Pascua, se emprendió para que los productores de MTV no se llevaran solo la impresión y las imágenes de un IRA controlando un barrio de Derry.

Pero algunas piezas encajan. La requisa no dio ningún fruto. Y Marisa McGinchley afirma en 'Unifinished Business, The Politics of 'Dissident' Irish Republicans'('Asunto Inacabado. La política de los republicanos irlandeses 'disidentes') que estos grupos «operan en una atmósfera hostil que quizás no tiene precedentes». Cita a portavoces quejándose de que los medios no publican ni siquiera sus cartas.

Muchos vecinos de Creggan, el barrio de Derry, o Londonderry, donde se produjo el crimen, saben ya quiénes son los autores, todos saben quién es el jefe local de ese IRA y quién su ayudante. Los han identificado con nombre y apellido en las redes sociales, han descrito al sexagenario que organizó el despliegue de armas. MTV estaba buceando en un enclave norirlandés mantenido por la Seguridad Social británica pero al margen de la ley.

A unos cuatrocientos metros del lugar en el que se produjo una tragedia que ha conmovido porque representa el menosprecio del viejo irredentismo nacionalista por una generación liberada con la paz está el Centro Comunitario Rosemount. Allí acuden supuestos delincuentes comunes -especialmente quienes venden drogas ilegales- para someterse a una mediación con representantes del 'nuevo' IRA. Se les advierte de que, si persisten, sufrirán 'disparos de castigo' en piernas o brazos, a menudo en las articulaciones, o que serán asesinados.

Legitimidades

Tras la renuncia a la lucha armada en 2018 del OHG (siglas gaélicas del IRA), asociado a la Red por la Unidad Republicana (RNU), especialmente asentada en Belfast Oeste, los grupos que persisten con ocasionales atentados 'políticos' y con la persecución del comercio de drogas son el IRA Continuidad, asociado a Sinn Féin Republicano, y el 'nuevo' IRA, que es el resultado de la fusión del IRA 'auténtico', o 'real' IRA, con otros grupúsculos locales.

No solo no se consideran disidentes sino que el Consejo Militar del IRA Continuidad sería el mismísimo Gobierno legítimo de Irlanda. El primer Parlamento irlandés estipuló en 1919, ante el creciente enfrentamiento con los británicos, que si quedasen solo cinco diputados -entre los elegidos para la Cámara de los Comunes de Londres pero que habían declarado unilateralmente la independencia- debían nombrar al Consejo Militar del IRA como su Gobierno.

Imagen del sospechoso de la muerte de Mckee.
Imagen del sospechoso de la muerte de Mckee. / EFE

A Brendan Behan, escritor talentoso y flamígero, miembro adolescente del IRA, se le achaca haber dicho que «el primer punto de una reunión de republicanos es la escisión». Las de 1921, 1938, 1969 y 1986 desembocaron en que Tom Maguire, último superviviente del Parlamento escindido en 1921, otorgase al IRA Continuidad, en una carta publicada tras su muerte, la legitimidad derivada del Levantamiento de Pascua de 1916.

En esa serie de derrotas desde hace más de un siglo, el 'nuevo' IRA, cuyo primer acto notable como IRA 'auténtico' fue la masacre de Omagh, en 1998, no exhibe pedigrí tan puro como el de Continuidad, pero prorroga la queja perpetua de los escindidos: la independencia de una Irlanda unida había sido traicionada por los líderes. En su caso, la aceptación del 'principio del consenso' por el IRA 'provisional' de Gerry Adams en la negociación del proceso de paz, en 1997.

La muerte de McKee ha llevado a los jefes de Gobierno de Reino Unido e Irlanda, Theresa May y Leo Varadkar, a convocar a los partidos norirlandeses a una nueva negociación para restaurar las instituciones compartidas, disueltas desde enero de 2017. Quizás las restauren, pero los problemas de Creggan -pobreza, abandono, experiencia de gueto- y de otras áreas de Irlanda del Norte son más complejos que preservar hoy la paz frágil entre partidos sectarios.

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