Los diputados británicos quieren arrebatar a May la dirección del país

Theresa May, abandonando su residencia oficial. / Reuters

La primera ministra pierde otro voto en el Parlamento, mientras la conjura para evitar un 'brexit' sin acuerdo se cita el día 27

IÑIGO GURRUCHAGALondres

Oliver Letwin es un hombre confiado. Hace 18 años, abrió la puerta de su casa a las cinco de la mañana a dos hombres que le pidieron compartir el taxi que le esperaba para llevarle al aeropuerto. Se negó porque podía perder el vuelo. Uno de ellos le pidió permiso para usar su baño. Letwin accedió y se quedó charlando con el otro. El que entró en su casa robó su cartera, su móvil, joyas de su mujer. El diputado conservador les persiguió en batín y logró recuperar la cartera.

Cuando un hombre como él, educado en los mejores colegios privados, dice que está completamente de acuerdo con lo que acaba de escuchar a veces significa lo contrario. Depende del contexto y de la entonación. Cuando el laborista Hilary Benn se sentó tras su intervención en el debate sobre una moción del Gobierno, Letwin le dijo que estaba totalmente de acuerdo con él, pero la realidad es más sutil.

Benn está convencido de que Theresa May no contempla abandonar la UE sin acuerdo. Cree que la primera ministra lo dice por su empeño en integrar a los recalcitrantes 'brexiters' anidados en su grupo parlamentario y en mantener la ficción de que para negociar con la UE debe amenazar con una salida abrupta, en la que, según Benn, nadie cree ni en Bruselas ni en Londres.

Letwin mostró su acuerdo con Benn para iniciar una intervención en la que partía de un presupuesto contrario: que May está tan atrapada en su intento de preservar la unidad de los conservadores que está dispuesta a esperar a la reunión del Consejo Europeo del 21 de marzo y, tras confirmar que no ha obtenido nada sustancial, someter de nuevo su Acuerdo de Salida al voto del Parlamento.

Para evitar el riesgo de una salida sin acuerdo accidental, Letwin respalda junto a la laborista Yvette Cooper y otros una propuesta de que la Cámara de los Comunes vote, el 27 de febrero, en favor de someter a votación, un día después, un proyecto de ley que obligaría al Gobierno a pedir un aplazamiento de la salida de la UE, si May no logra un acuerdo con la UE antes del 13 de marzo.

Fue conciso y elocuente en su explicación. Esa alianza de diputados de varios partidos quiere hacer algo sin precedentes en la historia británica, según Letwin. El Parlamento arrebataría al Gobierno el poder de legislar y asumiría sus funciones para dirigir el país. Ocurrió en una jornada en la que una moción del Gobierno apoyando la negociación de May y dos enmiendas fueron derrotadas. Mociones, votos y derrotas que carecen ya de importancia.