Alemania, Francia, Italia y Malta acuerdan la distribución de los inmigrantes salvados en el Mediterráneo central

El buque Aquarius atraca en La Valeta. /Reuters
El buque Aquarius atraca en La Valeta. / Reuters

Los ministros del Interior de estos países negocian en La Valeta un sistema de reparto que estudiarán el resto de miembros de la UE el mes que viene en Luxemburgo

DARÍO MENORCorresponsal en Roma

El reglamento de Dublín, que prevé que el primer país europeo al que llega un inmigrante tenga que gestionar su solicitud de asilo, aunque el extranjero quiera dirigirse a otra nación, podría empezar a quedarse en papel mojado. Los ministros del Interior de Alemania, Francia, Italia y Malta, junto a representantes de la presidencia finlandesa del Consejo de la UE y de la Comisión Europea, llegaron ayer a un acuerdo en La Valeta para redistribuir entre los países europeos a los solicitantes de asilo socorridos en el Mediterráneo central tanto por las ONG como por barcos estatales. Su propuesta será discutida por los titulares de Interior de los Veintiocho en el encuentro que mantendrán en Luxemburgo el 8 de octubre, donde a buen seguro surgirán las reticencias de naciones del bloque oriental como Polonia y Hungría.

Si en la reunión del mes que viene se consigue que el reparto valga también para los indocumentados salvados en otras zonas del Mediterráneo y no sólo en el Canal de Sicilia, el acuerdo de La Valeta beneficiaría además España y Grecia, los otros dos países en los que desembarcan los náufragos salvados en el Mare Nostrum. El Gobierno de nuestro país de momento no ha querido apoyar esta iniciativa italiana y maltesa al considerar que «no se puede parcelar» el Mediterráneo, según comentó la semana pasada en Roma el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska.

Para el nuevo Gobierno italiano, en cambio, al acuerdo alcanzado ayer puede suponer un importante éxito. «Italia y Malta ya no están solas. Hay una conciencia de que los dos países representan la puerta de Europa», comentó satisfecha la ministra del Interior italiana, Luciana Lamorgese, que deseó que se sumen al reparto el mayor número posible de países europeos. Lamorgese se jugaba mucho en La Valeta. La reunión en uno de los bastiones del magnífico fuerte San Ángel de la capital maltesa le brindaba la oportunidad de marcar un punto de inflexión respecto a su antecesor, el ultraderechista Matteo Salvini, que en los 14 meses que duró en el cargo se desgañitó criticando a la Unión Europea sin conseguir apenas resultados.

«Lo que ha sucedido en Malta es muy importante, es un primer paso concreto para una verdadera acción común europea. Me he encontrado un clima de verdad positivo, porque la política migratoria se hace con los otros países europeos», destacó Lamorgese, demostrando cómo ha cambiado la actitud de las otras capitales del Viejo Continente hacia Roma tras la marcha del líder de la Liga.

Aunque el texto del acuerdo no fue hecho público, la ministra del Interior adelantó que se prevé una «rotación voluntaria» entre los puertos a los que desembarcan los inmigrantes. También contempla que los países que se hagan cargo de los náufragos estén obligados a actuar con celeridad, pues sólo tendrán cuatro semanas para llevárselos de la nación donde han desembarcado. «Es la única solución válida en el medio plazo», comentó el comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramópulos, bendiciendo esta iniciativa.