Los talibanes revelan un acuerdo para la retirada de EE UU

Militares afganos muestran armamento incautado a terroristas./EFE
Militares afganos muestran armamento incautado a terroristas. / EFE

Aseguran que la mitad de las fuerzas americanas estará fuera de Afganistán en tres meses

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Mientras Donald Trump cuenta los días para retirar sus tropas de Siria y Afganistán y alardea de una súper base en Irak para vigilar a Irán, Rusia ocupa el terreno que abandona la volátil política exterior estadounidense en la región. Los talibanes abrieron un segundo frente negociador en Moscú y después de 48 horas en la capital rusa calificaron las conversaciones con líderes de peso afganos, incluido el expresidente Hamid Karzai, de «muy exitosas».

El grupo insurgente reveló además que cuenta con un calendario de retirada estadounidense y fijó el 1 de mayo como la fecha de salida de la mitad de los 14.000 hombres que Trump tiene en el país, según las palabras de Abdul Salam Hanefi, uno de los cabecillas de la delegación talibán. Esta revelación provocó la reacción inmediata de Washington que negó la existencia de un pacto, y los propios talibanes matizaron sus palabras, pero Trump ya adelantó en diciembre su plan de retirada parcial y es solo cuestión de tiempo.

LA CLAVE

Matices.
Washington niega el pacto,pero Trump ya adelantó una salida parcial del país y es sólo cuestión de tiempo.

Desde el final de la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés), que acabó en 2014, quedan unos 22.000 soldados extranjeros desplegados en Afganistán en el marco de la operación 'Apoyo Decidido', 14.000 de ellos estadounidenses y según el anuncio talibán 7.000 saldrán del país en mayo. Para los insurgentes la retirada de las fuerzas internacionales es un requisito indispensable para negociar la paz.

«Sólo quiero mirar»

Trump tiene también abierto el frente iraquí, donde no ha sabido ganarse el apoyo de las autoridades de Bagdad. Después de once años de invasión y 4.500 soldados estadounidenses muertos, Donald Trump parece no entender las reglas del juego en un país árabe que cuenta con Irán como socio clave. 24 horas después de anunciar en una entrevista en la cadena CBS que «quiero ser capaz de observar a Irán. Todo lo que quiero es mirar. Tenemos una base militar increíble y costosa en Irak. Está perfectamente situada para observar diferentes partes del problemático Oriente Próximo, en lugar de retirarla», la respuesta de las autoridades políticas, paramilitares y religiosas de Irak fue clamorosa.

La voz más influyente del país es la del ayatolá Alí al-Sistani y sostuvo que Irak no quiere ser usado «como una vía para dañar a otros países». El presidente iraquí, Barham Salí, pidió a Trump que «no persiga sus propias prioridades políticas porque nosotros vivimos aquí», y el primer ministro, Adel Abdelmahdi, aseguró que «no hay bases militares estadounidenses» en el país, pues los soldados se ocupan de la formación en el marco de la coalición internacional formada para combatir al grupo yihadista Estado islámico (EI).

Los militares estadounidenses se retiraron de Irak en 2011, pero regresaron en 2014 para liderar la lucha contra el EI. En la actualidad tienen desplegados 5.200 hombres en diferentes bases del país y para las milicias chiíes, que estuvieron en primera línea de combate contra el califato, es considerada una «fuerza de ocupación» a la que piensan expulsar por las buenas o las malas.

 

Fotos