Israel avanza hacia un gobierno de unidad

Benyamin Netanyahu, el presidente de Israel Reuven Rivlin y Benny Gantz durante su reunión para formar gobierno./EFE
Benyamin Netanyahu, el presidente de Israel Reuven Rivlin y Benny Gantz durante su reunión para formar gobierno. / EFE

El Ejecutivo entre Azul y Blanco y el Likud es el más factible, a falta de que Gantz y Netanyahu discutan cómo rotarán el cargo de primer ministro

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Benny Gantz, ganador de las últimas elecciones en Israel, y Benyamin Netanyahu, segundo candidato más votado, se reunieron con Reuven Rivlin para avanzar en la idea de formar un gobierno de unidad. El presidente de Israel debe asignar en breve a uno de ellos la misión de buscar apoyos para establecer una mayoría que supere los 61 escaños que le otorgarían el control en la cámara y la unión entre Azul y Blanco, 33 escaños, y el Likud, 31, se presenta como una de las más factibles.

El gran problema estriba en el puesto de primer ministro que ambos candidatos podrían alternar en periodos de dos años, pero que Gantz quiere asumir primero ya que es el ganador de los comicios. Los medios locales destacaron la urgencia de Netanyahu por no perder el control del gobierno en estos momentos ya que el próximo 3 de octubre deberá comparecer ante la Justicia por sus casos de corrupción y quiere hacerlo desde una posición de fuerza.

LA CLAVE:

Balanza a favor del Likud.
Tres diputados de los partidos árabes rompieron el consenso de la coalición al no apoyar a Gantz

La decisión de Rivlin de convocar a los dos líderes se produjo después de la ronda de contactos que el presidente mantuvo con los representantes de las fuerzas políticas que obtuvieron representación en la cámara tras las elecciones de hace una semana.

El resultado final de estas entrevistas, que se ofrecieron en directo para que todo el mundo las pudiera seguir, se saldó con 55 apoyos para Netanyahu y 54 para Gantz. La decisión de los tres diputados del partido Balad, parte de la 'Lista Conjunta' formada por los partidos árabes, que es la tercera fuerza del país con trece diputados, de romper el consenso de la coalición y no apoyar a Gantz desniveló la balanza a favor del líder del Likud.

Tanto Gantz como Netanyahu defienden desde el cierre de las urnas la necesidad de formar un gobierno «de unidad amplia» entre el Likud y el Partido Azul y Blanco, insistió una vez más quien ha ocupado la jefatura del ejecutivo la última década. El problema es saber quién ocupará el asiento de primer ministro ya que Gantz aspira a ocupar el cargo gracias al aval conseguido en las urnas, donde ha sido el más votado.

Sin «extremistas»

El líder de Azul y Blanco tiene claro, además, que no quiere meter en su equipo de gobierno a partidos religiosos o «extremistas», forma de referirse a los ultranacionalistas, formaciones que son aliadas naturales de Netanyahu y con las que ha formado un acuerdo de cooperación para entrar en bloque en la negociación.

El acuerdo parece no parece inminente y por ello se engrandece la figura del exministro de Defensa, Avigdor Lieberman, cuyos nueve diputados se convierten en bisagra imprescindible para cualquier pacto. El dirigente moldavo apuesta por una coalición con el Likud y Azul y Blanco y Gantz se reunió con él justo antes de acudir a la cita presidencial. Lieberman dejó muy claro que «toda la discusión es ahora sobre quién debe servir primero como primer ministro y quién segundo».

El reparto de escaños en la Knesset dibuja una situación similar a la vivida tras las elecciones de abril. En aquella ocasión, Netanyahu no fue capaz de alcanzar un acuerdo debido a sus diferencias con Lieberman y decidió convocar elecciones anticipadas, en lugar de devolver el mandato a Rivlin para que diera la oportunidad de formar Gobierno a Gantz.