Irán prefiere un pacto regional de no agresión a negociar con Trump

Trump y el emperador Naruhito, durante la cena de Estado. /AFP
Trump y el emperador Naruhito, durante la cena de Estado. / AFP

«No buscamos un cambio de régimen» en Teherán, «buscamos que no tenga armas nucleares», dice el presidente de EE UU durante su visita a Japón

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Después de un año de sanciones y de un mes marcado por el envío de buques y aviones de guerra al Golfo Pérsico, Donald Trump cambió radicalmente su discurso sobre Irán y tendió la mano para retomar el diálogo que él mismo rompió de forma unilateral en 2015 al retirarse del pacto nuclear. «Creo realmente que Irán querría hablar y lograr un acuerdo, y creo que eso sería inteligente por su parte y creo que es posible que pase», declaró el presidente de EE UU durante su visita a Japón.

«No buscamos un cambio de régimen, quiero dejar claro eso. Buscamos que no tengan armas nucleares», dijo, en una postura alejada de las tesis defendidas por el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton. Este objetivo ya lo había logrado el pacto firmado por Barack Obama, según todos los informes de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), pero Trump desea que el nuevo acuerdo comprenda además el programa balístico o a la expansión regional iraní, por la que se sienten amenazados sus dos grandes aliados: Israel y Arabia Saudí.

Teherán rechazó de inmediato cualquier tipo de conversación «directa o indirecta» con el inquilino de la Casa Blanca, pero insistió en su oferta de «negociar» con los países de la región «para lograr unas relaciones equilibradas y constructivas fundamentadas en el respeto mutuo y los intereses», según el viceministro de Exteriores Abbas Araqchi, de gira por Omán, Kuwait y Catar.

Ante el cerco estadounidense, que persigue la «venta cero» de petróleo al exterior para dejar a Teherán sin recursos, los iraníes despliegan una ofensiva diplomática que busca un «pacto de no de agresión» entre los países del Golfo, lo que ayudaría a rebajar el nivel de tensión actual. El ministro de Exteriores, Javad Zarif, expuso esta idea durante su reciente viaje a Irak.

El repentino cambio de opinión de Trump no convence a unos iraníes que dejaron de cumplir algunos puntos del acuerdo atómico para intentar que los países europeos les ayuden a paliar los efectos de las sanciones. La fragilidad del pacto desde la retirada de Trump unida a una supuesta «amenaza inminente» a intereses de EE UU en la región por parte de Irán, según la Inteligencia de Israel, vuelven a tensar la relación entre Washington y Teherán y se contagia a Irak o Yemen, donde milicias respaldas por los iraníes tienen un fuerte poder.