El Estado Islámico golpea a las tropas de EE UU en plena retirada de Siria

Reuters

La operación se produjo en mitad de la polémica abierta por la retirada estadounidense y la posible creación de una «zona segura» para evitar el choque entre turcos y kurdos

MIKEL AYESTARANCorresponsal en Jerusalén (Israel)

La realidad supera a Twitter y el grupo yihadista Estado Islámico (EI), reapareció para golpear al Ejercito de EE UU y a sus aliados kurdo árabes en el norte de Siria. Un mes después de que Donald Trump proclamara en las redes sociales la victoria sobre los seguidores del califa y anunciara la retirada de sus 2.000 hombres, un suicida se inmoló al paso de una patrulla en esta ciudad y el portavoz de la coalición internacional informó de que «militares estadounidenses murieron en la explosión».

Fuentes militares consultadas por la agencia Reuters elevaron a veinte el número de fallecidos, entre ellos al menos cuatro estadounidenses, lo que significa el ataque más sangriento que sufren las tropas de Trump desde su despliegue en 2014. En este tiempo el Pentágono ha confirmado cuatro bajas, dos de ellas en combate.

La operación, reivindicada por el EI, se produjo en mitad de la polémica abierta por la retirada estadounidense y la posible creación de una «zona segura» para evitar el choque entre turcos y kurdos. Recep Tayyip Erdogan, que elevó a cinco el número de bajas de su aliado en la OTAN, dijo que el atentado «es un intento del EI de influir en la decisión de la retirada», pero confió en que los yihadistas «no logren su objetivo».

Las Unidades de Protección Popular (YPG), principales aliados de los estadounidenses en su lucha contra el EI, son consideradas «terroristas» por las autoridades de Ankara debido a su vínculo con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y por eso Turquía ha amenazado con lanzar una operación militar con el objetivo de asegurar su frontera.

«Zona de seguridad»

Trump, que es quien dirige la operación tras la dimisión de su secretario de Defensa, James Mattis, amenazó con «devastar» la economía de Turquía si Erdogan atacaba a sus aliados y esta misma semana ambos presidentes comenzaron a discutir la creación de una «zona de seguridad» de 30 kilómetros para evitar choques. Los turcos no lo ven con malos ojos, siempre que ellos tengan el control, pero los kurdos exigen la supervisión internacional. Ante el temor de una nueva ofensiva, los kurdos han intensificado sus contactos con el Gobierno de Damasco y con Rusia.

Analistas y expertos coincidieron en señalar que el atentado de ayer en Manbij, situada a solo 30 kilómetros de la frontera, puede llevar a Turquía a incrementar su presión en la zona bajo el pretexto de que los kurdos no tienen capacidad suficiente para garantizar la seguridad ante la amenaza del EI. Ankara cuenta con su propia milicia siria y sus mandos aseguraron que esperan solo la orden final para avanzar.

 

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