El encargo de formar gobierno da un balón de oxígeno a Netanyahu

Benyamin Netanyahu y el presidente israelí Reuven Rivlin tras la reunión en la que le encargó al líder del Likud formar gobierno./REUTERS
Benyamin Netanyahu y el presidente israelí Reuven Rivlin tras la reunión en la que le encargó al líder del Likud formar gobierno. / REUTERS

El primer ministro en funciones comparecerá pronto ante la Justicia por sus casos de corrupción y tendrá 28 días para sumar alianzas

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Por segunda vez en cinco meses, Benyamin Netanyahu tiene en sus manos la responsabilidad de formar gobierno en Israel. La oficina del Presidente Reuven Rivlin anunció la designación del líder del Likud como el candidato elegido tras unas últimas jornadas en las que se especuló con la formación de un gobierno de unidad nacional junto a Benny Gantz, ganador de las elecciones del 17 de septiembre al frente de Azul y Blanco con 33 escaños.

El Likud obtuvo uno menos, pero Rivlin considera que Netanyahu tiene más opciones de llegar a alianzas hasta sumar los 61 asientos necesarios para hacerse con la mayoría en una cámara de 120 escaños. Quien ha sido primer ministro durante la última década,tiene 28 días por delante para forjar una coalición. 28 días que son todo un balón de oxígeno, ya que el 3 de octubre deberá comparecer ante la Justicia debido a sus casos de corrupción.

«Mi incapacidad para formar gobierno es ligeramente menor que la de Gantz», admitió el candidato elegido en la rueda de prensa conjunta que ofreció junto a Rivlin para valorar el nuevo escenario que se abre en el país y en la que volvió a tender su mano al exjefe del Ejército para entrar en su Ejecutivo. Gantz dejó muy claro que su partido no se plantea formar parte de un proyecto liderado por un dirigente que está a las puertas de ser procesado, una idea en la que ha basado toda su campaña para promover el cambio y erigirse en una figura de la lucha contra la corrupción.

Rivlin convocó a los dos líderes el lunes después de la ronda de contactos que el presidente mantuvo con los representantes de las fuerzas políticas que obtuvieron representación en la cámara. El resultado final de estas entrevistas, que se trasmitieron en directo para que todo el mundo las pudiera seguir, se saldó con 55 apoyos para Netanyahu y 54 para Gantz. La decisión de los tres diputados del partido Balad, parte de la 'Lista Conjunta' formada por los partidos árabes, que es la tercera fuerza del país con trece diputados, de romper el consenso de la coalición y no apoyar a Gantz desniveló la balanza a favor del líder del Likud que vuelve a tener un mandato en el que ya fracasó tras los comicios de abril.

La clave es Lieberman

Rivlin trató de que Netanyahu y Gantz pactaran un gobierno de unidad, parecido al que Yitzhak Shamir y Shimon Peres acordaron entre 1984 y 1988, cuando ambos líderes pactaron una jefatura de gobierno rotatoria, pero 35 años después esto no se ha podido repetir y el país prolonga el estado de incertidumbre.

Tras las elecciones de abril, a Netanyahu le faltaron los escaños del partido de Avigdor Lieberman, Yisrael Beiteinu (Israel, nuestra casa), que ahora vuelve a convertirse en el actor clave. Ante la negativa de Gantz de unir fuerzas, el futuro político de líder del Likud depende de los nueve escaños obtenidos por la formación del exministro de Defensa y ex mano derecha del propio Netanyahu a comienzos de los noventa.

La negociación no será sencilla porque Lieberman, que aglutina el voto de los emigrantes judíos llegados de la antigua URSS, ha puesto sobre la mesa exigencias de marcado carácter laico como la ley del servicio militar para los ultraortodoxos, la apertura de pequeños comercios en Shabat (día sagrado para los judíos) o el establecimiento del matrimonio civil imposibles de aceptar por los aliados ultra religiosos del primer ministro.

En caso de que Netanyahu vuelva a fallar, Rivlin podría encargarle la misión a Gantz o a otro candidato del Likud, recuerdan los medios locales, donde se recibió con sorpresa el anuncio presidencial.