¿En qué se gastará el dinero la Unión Europea?

Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo (PE)./Efe
Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo (PE). / Efe

Hay una brecha de casi 200.000 millones entre el proyecto de la Comisión Europea para 2021-2027 y el que defiende el Parlamento

Amparo Estrada
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El presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027 será el primero de la Unión Europea de los 27. La salida del Reino Unido de la UE plantea un grave problema presupuestario debido a la pérdida de la contribución británica, que la Comisión Europea (CE) ha intentado resolver mediante ajustes en los fondos de cohesión y en los destinados a la agricultura, y proponiendo nuevas vías de ingresos. Sin embargo, el proyecto no ha encontrado el respaldo del Parlamento Europeo debido a esos recortes. Más aún, la mayoría de los eurodiputados ya han advertido de que no aprobarán el Presupuesto si no hay más recursos propios para la UE. Y aunque, dado el calendario de los debates, será el Parlamento que resulte de las próximas elecciones de mayo el que finalmente vote las Cuentas, las posturas parecen claras.

La Comisión propone un gasto global para el periodo 2021-2027 de 1,13 billones de euros (a precios constantes de 2018), mientras que el Parlamento Europeo reclama que se llegue a los 1,32 billones de euros, una cifra que permitiría evitar los ajustes al tiempo que se incrementarían las partidas de investigación, ayuda a refugiados y defensa, que también plantea la Comisión.

«La política agraria sigue siendo básica por seguridad alimentaria, control de precios y desarrollo», explica Eider Gardiazabal, eurodiputada socialista. Mientras la Comisión propone recortar un 45,5% los fondos de cohesión y un ajuste del 15% del dinero destinado a la agricultura y política marítima, los eurodiputados quieren que se mantengan como hasta ahora.

«Hay nuevas prioridades, como la nueva política de acogida a refugiados, la defensa común o la investigación, por eso el Parlamento defiende que hay que tener más recursos que vengan directamente a la Unión Europea, y en eso coincidimos socialistas, populares, liberales y verdes», subraya Gardiazabal.

La brecha que separa los proyectos presupuestarios de la Comisión Europea y del Parlamento es de casi 200.000 millones de euros para los siete años: los eurodiputados defienden 30.000 millones más para el desarrollo regional y el fondo de cohesión, con lo que se mantendría en los niveles actuales; 17.000 millones más para el Fondo Social Europeo –incluidos 5.900 millones para una Garantía Infantil–; 68.000 millones más para recursos naturales y medioambiente; y 50.000 millones más para mercado único, innovación y economía digital. En el resto de partidas las diferencias son menores.

El presupuesto es una de las principales herramientas de la política. El dinero europeo ha permitido elevar el nivel de desarrollo de las regiones más retrasadas –y de eso sabemos mucho en España–, pero también incrementar la innovación, la protección del medio ambiente o el intercambio de estudiantes mediante el programa Erasmus.

De cada 100 euros del presupuesto comunitario, 34 se destinarán a 'Cohesión y Valores', que engloba los fondos de desarrollo regional, cohesión, fondo social, Erasmus y el Cuerpo Europeo de Solidaridad. También se crearía un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización para ayudar a los trabajadores desplazados y por cuenta propia cuya actividad haya cesado a consecuencia de grandes reestructuraciones inesperadas.

Un 30% del total irá para 'Recursos Naturales y medio ambiente', que incluye el dinero destinado a agricultura y pesca, así como las acciones por el medio ambiente y el clima. Con el fin de aplicar el Acuerdo de París y el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, se pretende que en todos los programas de la UE esté integrado el impacto en el clima y que, al menos, el 25% del gasto contribuya a cumplir los objetivos en materia medioambiental. Todos los agricultores que reciban pagos por superficie tendrán que cumplir una serie de requisitos. El Parlamento Europeo quiere incorporar también un fondo para la transición energética justa. En un cruce entre innovación, agricultura, medio ambiente y tecnología, los satélites Copernicus y Galileo supervisarán la superficie agrícola europea para indicar a los agricultores en qué parte de sus tierras pueden utilizar fertilizantes, con el fin de reducir la contaminación del suelo y del aire.

Casas en 3D

Además, alrededor de 15 euros de cada cien se destinarán para mejorar el mercado único, la innovación y la economía digital. Gracias a la financiación de la UE se han descubierto nuevos planetas, se han producido grandes avances en el tratamiento del cáncer, se ha desarrollado una batería 100 veces más potente y se están probando en nuestras ciudades autobuses con pilas de combustibles de hidrógeno. Ahora, uno de los proyectos es la impresión de casas en 3D. Asimismo, a través del programa InvestEU prevén movilizar más de 650.000 millones de euros de inversiones adicionales en toda Europa a través de financiación pública y privada.

Una de las partidas que más crecen, aunque su volumen total representa menos del 3%, es la dedicada a migración y gestión de fronteras, para la que se sugiere –y aquí coinciden Comisión y Parlamento– una cifra global de 34.900 millones de euros frente a los 13.000 millones del periodo 2014-2020. Con ello se creará un Fondo de Gestión Integrada de las Fronteras para reforzar la protección de las fronteras exteriores comunes con una Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas. La Comisión promete un cuerpo permanente de 10.000 guardias de fronteras frente a los 1.500 de la actualidad.

La CE quiere que los países paguen por el plástico no reciclado

El 80% del presupuesto comunitario se financia con las aportaciones de cada Estado, lo que a la hora de debatir en el Consejo Europeo distorsiona el debate porque cada país mira por lo suyo más que por lo de todos. La salida del Reino Unido deja un agujero de más de 12.000 millones de euros anuales, a lo que se suman los más de 10.000 millones de euros que se necesitan para nuevas iniciativas, según el marco diseñado por la Comisión. La propuesta del Ejecutivo comunitario pide elevar el presupuesto al 1,11% de la renta nacional bruta conjunta de los Veintisiete, frente al 1,03% que supone en el periodo 2014-2020. El Parlamento eleva la aportación necesaria al 1,30% y reclama que haya más recursos que vayan directamente a la Unión Europea.

Durante las últimas décadas, las fuentes de ingresos de la UE no han variado y consisten en los derechos de aduana que se recaudan en las fronteras exteriores de la Unión y que van directamente a su presupuesto (los Estados miembros retienen el 20% por costes de recaudación), la tasa del 0,3% sobre el IVA de todos los Estados y el recurso propio basado en la renta nacional bruta (se aplica el mismo porcentaje a todos aunque algunos países disfrutan de una reducción). El Ejecutivo comunitario propone introducir una cesta de nuevos recursos propios formada por una tasa del 3% sobre la base imponible consolidada del impuesto sobre sociedades, una contribución nacional en función de la cantidad de residuos de plásticos no reciclados y un 20% de los ingresos de las subastas de derechos de emisión. Además, quiere reducir del 20% al 10% el porcentaje que los Estados se quedan por costes de recaudación de los derechos de aduana, eliminar progresivamente los descuentos que tienen algunos países y permitir que se recurra a un mayor porcentaje de la renta nacional bruta de los 27 como recursos propios. Los nuevos recursos permitirían obtener 22.000 millones de euros más al año, el 12% del total de ingresos.

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