Netanyahu pide ayuda a Trump para evitar unas nuevas elecciones

Lieberman y Netanyahu, cuando firmaron su último acuerdo de coalición, en 2016. /REUTERS
Lieberman y Netanyahu, cuando firmaron su último acuerdo de coalición, en 2016. / REUTERS

El primer ministro israelí,ganador de las legislativas, intensifica la presión sobre Avigdor Lieberman para firmar una coalición con su partido

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

El pulso político entre Benyamin Netanyahu y Avigdor Lieberman a costa de la ley que establece cuotas anuales para el reclutamiento de ultraortodoxos puede llevar a Israel a unas nuevas elecciones en septiembre. Este miércoles concluye el plazo para que el actual primer ministro logre formar gobierno, pero le faltan los cinco escaños de Israel Nuestro Hogar, formación liderada por Lieberman, con los que sumaría 65 de los 120 asientos de la Knesset.

Las negociaciones se han intensificado en las últimas horas y, según los medios locales, Netanyahu recurrió a su amigo Donald Trump para pedirle que sus hombres más cercanos, como su yerno, Jared Kushner, o su enviado para Oriente Próximo, Jason Greenblatt, llamaran personalmente al político moldavo para convencerle de la necesidad de formar el Ejecutivo cuanto antes. «Cuanto más nos acercamos a las elecciones más nos alejamos a las elecciones», aseguró un enigmático Netanyahu, que ya ha demostrado a lo largo de su carrera su gran habilidad para superar crisis de todo tipo.

LA CLAVE

Condiciones para el pacto.
El líder de Israel Nuestro Hogar le exige una ley para que los ultraortodoxos hagan el servicio militar

El primer ministro se las prometía muy felices tras su victoria en los comicios de abril, en los que el Likud obtuvo 35 escaños y superó a la coalición opositora Azul y Blanco, del exjefe del Ejército Beny Gantz. Con esta cifra, el dirigente conservador aspiraba a repetir la fórmula de alianzas con los partidos religiosos y ultranacionalistas para seguir al frente del país, pero no contaba con la intransigencia de su exministro de Defensa. El líder de Israel Nuestro Hogar puso sobre la mesa una sola condición: aprobar la ley para que los ultraortodoxos tengan también que cumplir obligatoriamente su servicio militar.

La disputa entre Lieberman y las formaciones ultraortodoxas Judaísmo Unido de la Torá y Shas fue uno de los motivos que acabó con la coalición anterior y sigue sin resolverse. El dirigente moldavo defiende una postura antagónica a la de los religiosos para quienes el alistamiento es tabú porque podría suponer una forma de inmersión en el secularismo.

Ante los intentos de Netanyahu de echar la pelota a su tejado, Lieberman declaró que «todo el mundo que tenga un cerebro entiende que tenemos una postura por principios, no por venganza ni nada parecido. Nunca había visto a nadie que hubiera ganado unas elecciones intentar tan convincentemente no llegar a acuerdos con ningún partido. Lo fácil es culparme a mí. Si el Likud quiere culpar a alguien, que se mire en el espejo».

Para salir de la crisis, Gantz mostró su disposición a formar un gobierno de unión con el Likud, un ejecutivo que tendría una mayoría de 70 escaños… pero el partido del exjefe del Ejército exige que Netanyahu quede fuera de ese gobierno. El presidente del país, Reuven Rivlin, adelantó que hasta medianoche «la tarea de formar Gobierno está en manos del primer ministro. El presidente le permitirá usar todo el tiempo disponible según la ley, esperando que no haya que llegar a la desafortunada posición de repetir elecciones».