Trump retira por sorpresa las tropas de Siria

Donald Trump. /Reuters
Donald Trump. / Reuters

Ni los legisladores ni muchos altos mandos del Pentágono conocían la noticia

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

El 'Misión Cumplida' de George W. Bush en 2003 tuvo mucha más coreografía que la declaración de victoria sobre el Estado Islámico que lanzó este miércoles Donald Trump por Twitter, pero ninguno de los dos reflejaba la percepción sobre el terreno que tenían los generales. A la mayoría la noticia de que las 2.200 tropas estadounidenses abandonan Siria le cogió por sorpresa, como a los aliados de EE UU en la región, empezando por los kurdos, que se quedan vendidos.

A través de la red social en la que el presidente conforma su realidad paralela se supo ayer que México está pagando «indirectamente» por la construcción del muro en la frontera, que la Fundación Trump «ha dado mucho dinero» y que «hemos derrotado a ISIS en Siria».

El propio jefe del Pentágono había dicho que desmantelar el califato no era vencer al Estado Islámico. «No puedes decir hemos acabado con ellos, marcharte y luego preguntarte cómo es que están de vuelta», advirtió el general James Mattis en septiembre. El mismo mensaje que en los días previos ha intentado meter en la cabeza al comandante en jefe, quien este miércoles prefirió declarar victoria después de perder muchas batallas en casa esta semana.

«Es un gran error», se espantó el senador Lindsey Graham, «un error enorme». El amigo del presidente que pertenece al Comité de Servicios Armados del Senado confesó que el anuncio le cogió por sorpresa. «Esto es el caos», concluyó. «Quienes de verdad ganan con esta decisión son ISIS, Irán, Rusia y al-Assad».

En la misma línea se pronunciaban por los pasillos del Pentágono los altos comandantes, desconcertados con el sorpresivos anuncio. Se habían pasado un mes desmintiendo que fuera a haber cambio alguno en la política de EE UU en Siria, pero ayer el comunicado oficial de la Casa Blanca que siguió al anuncio por Twitter no dejaba lugar a dudas. «Hemos empezado a traer las tropas de vuelta a casa como transición a la siguiente fase de la campaña», anunció la portavoz Sarah Huckabee.

Trump había criticado a sus predecesores por hacer públicos los calendarios para la retirada de tropas que según él daban pistas al enemigo. Con la decisión de ayer se puede decir a ciencia cierta que hasta los aliados quedaron sorprendidos. A primera hora los altos mandos del Pentágono, con el general Mattis a la cabeza, intentaron convencer al presidente de que no era buena idea dejar un vacío e interrumpir el entrenamiento de las fuerzas locales que llevan a cabo en At Tanf, al sur de Siria. «En este momento continuamos trabajando con nuestros socios en la región», dijo con cara de gravedad el portavoz del Pentágono, coronel Rob Manning.

En la zona quedan entre 2.000 y 30.000 soldados de ISIS, según la fuente. Vencerlos es, según Trump, el único motivo por el que había tropas estadounidenses, pero la realidad es que también han servido de amortiguador para evitar mayores tensiones entre turcos y kurdos. Con su retirada dejan el camino libre a Turquía para lanzar una ofensiva contra las tropas kurdas que EE UU ha equipado y apoyado para liderar la lucha contra el Estado Islámico hasta ocupar el 30% del territorio sirio. Según The New York Times el presidente Recep Tayyip Erdogan ya ha avisado a Trump de que eso ocurrirá «pronto», lo que explicaría la intempestiva retirada para dejarle el campo libre.

 

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