Trump y su debilidad por los tipos duros

Kim Jong-un y Donald Trump./Afp
Kim Jong-un y Donald Trump. / Afp

«Cuando Kim habla, la gente se sienta a escucharle. Quiero que mi pueblo haga lo mismo», dice el mandatario estadounidense

MERCEDES GALLEGONueva York Corresponsal

Asesinatos, torturas, esclavitud, encarcelamientos injustificados, detenciones arbitrarias... De todo eso y más acusa el último informe de Human Rights Watch al régimen de Kim Jong-un en Corea del Norte, pero nada de eso impide que el último dictador de una saga familiar que tiraniza al país desde hace 70 años haya hecho buenas migas con el presidente Donald Trump.

Exultante por lo que considera un gran éxito en una semana celebratoria -el jueves fue su 72 cumpleaños y el domingo el Día del Padre en EEUU-, Trump vio en televisión que su programa favorito Fox & Friends se estaba grabando en los jardines de la Casa Blanca y bajó de imprevisto a las 8.28 de la mañana para concederles una exclusiva. A ellos les explicó que tiene «una gran química» con el dictador norcoreano, al que admira porque «es la cabeza de un país fuerte». Kim «no deja a nadie indiferente, cuando habla su gente se sienta a escucharle. Quiero que mi pueblo haga lo mismo».

Parecía decirlo muy en serio pero más tarde, cuando el resto de los periodistas se agolparon sobre él para preguntarle si lo decía en serio, el magnate reaccionó. «¡Estaba de broma, no entendéis el sarcasmo! Puede que sí, puede que no. Trump ha elogiado públicamente a otros hombres fuertes como Vladimir Putin, Tayyip Erdogan, Abdel Fattah el-Sissi o Rodrigo Duterte y ha envidiado a Xi Jinping por cambiar la constitución para perpetuarse en el poder. Admira a los militares de rango sin importar su nacionalidad. Cuanto más duros, mejor. El martes llegó a cuadrarse ante los generales norcoreanos durante las presentaciones, como demuestran las imágenes emitidas en la televisión estatal de Corea del Norte. En privado se admiró de que tuvieron cara de duros y llegó a bromear con que podrían sustituir al general John Kelly como jefe de gabinete en la Casa Blanca.

Hasta el presentador de Fox News Bret Baier insistió en que Kim es un asesino que «claramente ejecuta a gente», a lo que el presidente estadounidense restó importancia. «Es un tipo duro. Mira, cuando tomas el poder de un país duro, con gente dura, que has heredado de tu padre, no me importa quién seas ni cuánta ventaja tengas, si puedes hacer eso a los 27 años ... Eres uno entre 10.000 capaz de hacerlo. Es un tipo muy listo, un gran negociador. Nos entendemos el uno al otro».

Tanto, que dice haberle dado un teléfono «muy directo» para que le llame «cada vez que tenga alguna dificultad». El mandatario se autofelicitó por haber hecho «un gran trabajo esta semana» y fustigó a la prensa por no darle el crédito que cree merecerse. «Ahora él me puede llamar, yo puedo llamarle, tenemos comunicación. Eso es bueno».

Con ese gesto dice haber disipado la amenaza nuclear del mundo, en una reunión que estuvo a punto de arruinar por su impaciencia. Trump llegó el domingo a Singapur para la cita del martes y no vio motivos para esperar. «Yo estoy aquí, él está aquí», le dijo a sus asesores, según The Washington Post. «¿Por qué no lo hacemos?» Dos reuniones de alto nivel entre los equipos de ambas delegaciones dispararon las tensiones e hicieron pensar que todo fracasaría, pero alguien logró convencer a Trump de que si adelantaban la cumbre perdería muchas horas de televisión, lo único capaz de hacerle recapacitar.

 

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