India y Pakistán, al borde de la guerra

Soldados indios en la frontera. / AFP

Las dos potencias nucleares aseguran haber derribado cazas sobre su territorio e Islamabad muestra a un piloto capturado

ZIGOR ALDAMADacca (Bangladés)

La situación en Cachemira se complicó este miércoles aún más. Tras la incursión que la Fuerza Aérea de India hizo en la Cachemira paquistaní para destruir lo que considera campamentos de entrenamiento de terroristas que llevan a cabo atentados en suelo indio, las dos potencias nucleares protagonizaron un tenso episodio que las deja al borde de la guerra: Islamabad afirmó haber derribado dos cazas indios, y Delhi aseguró haber hecho lo propio con otro avión paquistaní.

No obstante, hasta entonces solo Islamabad podía probar la destrucción de un Mig 21 indio, ya que su piloto, Abhi Nandan, logró sobrevivir gracias al sistema de eyección que se activa en caso de emergencia. Un vídeo que se hizo rápidamente viral muestra cómo los lugareños que dieron con él comenzaron a darle una paliza que fue detenida por los militares paquistaníes que acudieron a su rescate. Otra grabación, en la que Nandan aparece maniatado, con los ojos vendados y la cara ensangrentada, demuestra que fue interrogado por soldados y que se negó a dar información sobre las operaciones que llevaba a cabo, que incluían salir al encuentro de dos cazas de la vecina rival. «Está siendo tratado según la ética militar», afirmó en Twitter el general Asif Ghafoor después de que Delhi condenase la publicación de los vídeos.

Islamabad asegura que el segundo caza indio derribado cayó en suelo indio y niega haber perdido ningún avión F-16 en el enfrentamiento. Delhi, por su parte, reconoce que el Mig fue abatido y que su piloto ha sido apresado, pero no que una segunda aeronave haya sufrido igual suerte. El accidente de un helicóptero militar indio Mi-17 en Gudam y los tiroteos que continuaron en Cachemira elevaron la confusión sobre todas estas informaciones contradictorias. Sin pruebas documentales, y con redes sociales y medios llenos de fotos falsas -este miércoles se utilizaron imágenes de accidentes de hace varios años como prueba de los supuestos derribos-, es imposible determinar quién cuenta la verdad.

En cualquier caso, es evidente que la tensión es máxima. Pakistán decidió cerrar su espacio aéreo, algo que afectó a numerosas aerolíneas -incluidas varias europeas-, e India hizo lo mismo en su parte de Cachemira. Además, las autoridades de ese último país decretaron la alerta máxima en bases militares y en ciudades que podrían sufrir atentados como el del pasado 14 de febrero, que supuso la chispa del actual conflicto. Un coche bomba al paso de un convoy militar dejó 40 soldados indios muertos, y Delhi asegura que los terroristas, pertenecientes al grupo Jaish-e-Mohammad, se entrenaron en Pakistán, razón por la que decidió bombardearlos en la madrugada del martes en la primera operación de este tipo desde 1971.

Según los militares indios, la operación fue un éxito y más de 300 terroristas y adiestradores perecieron en un ataque que no causó víctimas civiles. Pero sus colegas paquistaníes aseguran que los 12 cazas Mirage 2000 indios no causaron más daños que la caída de varios árboles en una zona semidesértica. Aunque esta secuencia de afirmaciones y desmentidos pueda parecer ridícula, la tensión podría escalar hasta convertirse en un conflicto armado a gran escala.

Por eso, ayer el primer ministro paquistaní, Imran Khan, instó a la calma. «La historia nos demuestra que las guerras se desatan por errores de cálculo. Mi opinión es que, teniendo en cuenta las armas con las que contamos (una forma de señalar que son potencias nucleares), no podemos permitirnos ningún error», dijo en un discurso televisado en el que invitó a su homólogo indio, Narendra Modi, a entablar conversaciones urgentes.

Actuar «con responsabilidad»

«India no desea una escalada de los acontecimientos y actuará con responsabilidad. El objetivo del ataque preventivo era combatir el terrorismo para evitar más atentados», respondió el ministro de Exteriores indio, Sushma Swaraj, desde Pekín, donde estaba reunido con sus homólogos chino y ruso. Ambos pidieron prudencia y contención. Intranquila se mostró también la primera ministra británica, Theresa May. «Reino Unido está muy preocupado por la creciente tensión entre India y Pakistán. Pedimos urgentemente moderación», dijo.

Cachemira es fuente de conflicto desde la partición de la antigua colonia británica. India y Pakistán reclaman la soberanía del territorio y no reconocen la frontera que delinea la Línea de Control, un apaño que nació como Línea de Armisticio en 1949. Contó con la supervisión y el beneplácito de la ONU, pero también con el compromiso de que fuese temporal, hasta que la región decidiese a qué país deseaba pertenecer. Pero van ya tres guerras y esa votación no se ha realizado. Y la posibilidad de que el asunto se dirima de forma pacífica parece cada vez más lejana.