El Gobierno de Pakistán negocia con los islamistas opuestos a la absolución de la mujer cristiana

Miles de personas protestan en Pakistán, por segundo día consecutivo, contra la absolución de la cristiana Asia Bibi condenada a muerte por blasfemia./
Miles de personas protestan en Pakistán, por segundo día consecutivo, contra la absolución de la cristiana Asia Bibi condenada a muerte por blasfemia.

Advierte que «no permitirá a nadie tomarse la justicia por su mano» y que la protección de Asia Bibi y de su familia es «responsabilidad del Estado»

EFEIslamabad

El Gobierno de Pakistán comenzó este jueves a negociar con los grupos que promueven las protestas en todo el país contra la absolución de la condena a muerte por blasfemia de la cristiana Asia Bibi decidida el miércoles por el Tribunal Supremo, y que ha sido recurrida a su vez por el clérigo que la denunció.

Al día siguiente de que el primer ministro paquistaní, Imran Khan, advirtió a los islamistas de que no se enfrenten al Estado, el Gobierno ha dado un giro y ha decidido iniciar un diálogo ante la continuación de las protestas en todo el país, que incluyen el corte de multitud de carreteras. «Hablaremos con los partidos que están protestando. No haremos uso de la fuerza», ha dicho en la Asamblea Nacional el viceministro de Interior paquistaní, Sheheryar Afridi.

Al mismo tiempo, Afrido ha advertido de que «no se permitirá a nadie tomarse la justicia por su mano» y ha afirmado que la protección de Asia Bibi y su familia es «responsabilidad del Estado».

La decisión fue tomada durante una reunión de emergencia del Gabinete presidida por Khan, que aprobó la formación de un comité de cinco personas para negociar con los islamistas que protestan desde ayer el fallo del Supremo. Mientras el Gobierno comenzaba negociaciones con los radicales, el clérigo Qari Mohamed Salam, que denunció a Asia en 2009 por blasfemia ha presentado este jueves ante el Tribunal Supremo paquistaní un recurso contra la absolución de la condena a muerte que le había sido impuesta en primera instancia.

Salida del país

En el recurso, el clérigo afirma que la sentencia de la máxima institución judicial no «sigue la jurisprudencia» en este tipo de casos ni las normas islámicas. Además, pide que se incluya en la revisión del caso al Tribunal de Apelación de la Sharia, una sala judicial que vigila que las decisiones sigan la jurisprudencia islámica, y se establezca con carácter cautelar que se le prohíba a Bibi la salida del país mientras se estudia la petición.

Aunque, el ministro de Información de la provincia del Punyab, Fayaz ul Hasan Chohan, dijo a Efe que se «considerará» la prohibición de salida, el gobernante partido Pakistán Tehreek-i-Insaf (PTI) afirmó en su cuenta de Twitter que el «Gobierno no tiene planes de incluir el nombre de Asia Bibi en la Lista de Control de salida del país».

En este sentido, el abogado de Asia, Saif ul Malook, afirmó este jueves que la cristiana deberá abandonar Pakistán por seguridad, al tiempo que teme por su propia vida. «Ella no está segura en Pakistán y tendrá que abandonar el país», ha declarado Malook, quien piensa que él también debería salir por su seguridad.

Mientras tanto, miles de islamistas del partido radical Tehreek-e-Labbaik Pakistan (TLP) continuaron protestando por segundo día consecutivo por todo el país, donde han cortado numerosas vías de comunicación y quemado vehículos. Unos 2.500 manifestantes han bloqueado una de las principales entradas a la capital, en la autopista que une Islamabad con Rawalpindi, ha informado el portavoz de la Policía capitalina, Fazal Hussain.

Asia Bibi, madre de cinco hijos, fue denunciada en 2009 por dos mujeres por supuestamente insultar al profeta Mahoma, un tribunal la condenó a muerte en 2010 y cuatro años después perdió una apelación en el Tribunal Superior de Lahore. La dura ley antiblasfemia paquistaní fue establecida en la época colonial británica para evitar choques religiosos, pero en la década de 1980 varias reformas auspiciadas por el entonces dictador, Mohamed Zia-ul-Haq, favorecieron el abuso de esta norma.

Desde entonces, se han producido un millar de acusaciones por blasfemia, un delito que en Pakistán puede llevar aparejada la pena capital, si bien nunca se ha ejecutado a nadie por tal delito.

 

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