Mueren cuatro presos involucrados en la masacre de una cárcel en Brasil

Familiares de las víctimas de Altamira. /Agencias
Familiares de las víctimas de Altamira. / Agencias

Los reos participaron en la matanza que hace dos días dejó 58 muertos y fallecieron por asfixia mientras los trasladaban a otra prisión

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

Dos días después de la masacre en la que perecieron 58 presos en una cárcel del Estado brasileño de Pará, otros cuatro condenados que estaban siendo trasladados murieron en el trayecto por causas que aún se desconocen. Las nuevas víctimas iban esposadas junto a otros 32 prisioneros y al llegar a destino estaban muertos, víctimas de una supuesta asfixia, según informó la Secretaria de Estado de Seguridad Pública. «Las razones de este hecho lamentable están siendo investigadas», anunció la oficina a través de un comunicado.

La revuelta que provocó la tragedia comenzó el lunes a las siete de la mañana en el Centro de Recuperación Regional de Altamira, al sudoeste de Pará. De acuerdo a la versión oficial, los detenidos identificados con una banda criminal llamada 'Clase A' irrumpieron en el área en la que permanecían bajo arresto los integrantes del grupo 'Comando Vermelho'. Al parecer, las dos pandillas estarían disputándose el control del penal, según portavoces de la penitenciaria. Tras los enfrentamientos, 16 internos fueron decapitados y otros 42 habrían perecido por asfixia después de que se desatara un incendio.

Familiares de los reclusos acudieron al edificio, aunque en las primeras horas no lograron obtener información. Casi 24 horas después, fueron convocados para identificar a las víctimas. Hubo escenas dramáticas entre familiares que debían reconocer cuerpos mutilados y cabezas en medio de un hedor y un calor insoportables que los obligaban a utilizar mascarillas. Debido al intenso calor, los cuerpos se mantuvieron en un camión refrigerado hasta ser trasladados a la morgue. Algunas mujeres se desmayaban al reconocer a sus familiares entre los muertos y hubo que asistirlas. En este contexto, el gobierno de Pará resolvió trasladar a los supervivientes, en un intento de separar a los detenidos que pertenecen a bandas rivales.

Prisioneros hacinados

Dieciséis de ellos fueron transportados por vía aérea a Belén, capital de Pará, a fin de permanecer recluidos en un penal federal. Otros 36 iban por vía terrestre hasta la localidad de Marabá, a 600 kilómetros de Altamira. El traslado había comenzado el martes a las siete de la tarde y finalizó a la una de la madrugada. Al llegar a su destino, los responsables de la transferencia descubrieron que cuatro de los prisioneros habían fallecido.

Las autoridades habían previsto mantener separados durante el viaje a los prisioneros de las distintas facciones y colocaron en una misma celda a internos que presuntamente eran del mismo bando. Aun así, la secretaria de seguridad no pudo explicar cómo murieron los detenidos que pertenecían al mismo grupo y que iban esposados.

Brasil tiene 812.000 personas bajo arresto y en la mayoría de los casos hacinados. En Altamira el centro estaba preparado para alojar a 163 internos pero había 343. En los dos últimos años ha habido 227 muertos en nueve masacres carcelarias. La última de ellas tuvo lugar en mayo de éste año, en Manaos, capital del estado de Amazonas, donde hubo 57 víctimas fatales en dos días.