Miranda ya no se calla

Miranda ya no se calla
La 'geisha nórdica'. A sus 53 años y después de cinco hijos, mantiene su estilizada figura. / Getty images

La mujer de Julio Iglesias pone en duda el romance de Makoke con su marido. «No me suena y conozco a todas las que han sido importantes para él»

ARANRTZA FURUNDARENA

¿Makoke, Makoke? A Miranda Rijnsburger ese extraño nombre de mujer no le suena a nada, salvo quizás a 'my keuken', 'mi cocina' en holandés. Con elegante desdén, la mujer de Julio Iglesias aclara esta semana en la revista '¡Hola!' que ella jamás había oído hablar de nadie llamado así. Pero no puede negar que desde hace unas semanas el sonoro Makoke repiquetea como un martillo remachando un clavo, tan punzante como la revelación de un antiguo romance entre Julio y la exmujer de Kiko Matamoros... Con una capacidad para el silencio digna de un lama tibetano, Miranda podría haber permanecido callada, como acostumbra. Pero, a sus 53 años, tal vez ha decidido que ya va siendo hora de hacerse oír y, desde su paraíso privado de Punta Cana, se ha puesto a opinar por su cuenta sobre la trayectoria sentimental de su promiscuo marido.

Ser la esposa (la buena esposa) del hombre que supuestamente se ha acostado con 3.000 mujeres (mil más que Jack Nicholson) no debe de resultar nada fácil. Sobre todo a la hora de valorar un escarceo en concreto. Pero Rijnsburger lo tiene claro. Ella dice conocer el nombre de todas las chicas que han pasado por la vida de Julio... «Todas las que han sido importantes para él», matiza. Lo contrario la obligaría a poseer una memoria superdotada. «Entre ellas –asegura–, Julio nunca ha mencionado a Makoke». Es la exquisita forma que tiene Miranda de decirle a la ex de Matamoros que, por mucho que presuma de haber compartido un año de amor, lo suyo con Julio Iglesias no llegó ni a ligue.

Casi treinta años de convivencia, incluso con un hombre tan poco casero, dan para mucho, así que hoy Miranda proclama orgullosa: «Lo sé casi todo de la vida de Julio, esto no me preocupa para nada». Estaría bueno que, tres décadas y cinco hijos después, la flemática holandesa se pusiera a temblar por una revelación sobre el pasado de un marido del que se ha dicho prácticamente de todo. Él mismo, sin pudor alguno, reconoció hace ya diez años que utilizaba viagra... «Pueden hablar todo lo que quieran –avisa Rijnsburger–. Lo hacen para entretener al público».

Además, que Julio tuviera un escarceo con la lenguaraz Makoke es pecata minuta comparado con la paternidad que le reclama el cantante Javier Sánchez. El juicio acaba de aplazarse porque el juez ha decidido que primero se le realice una prueba de ADN al padrastro de Javier para confirmar que no es su padre biológico. Si el análisis da negativo, más pronto que tarde Iglesias tendrá que enfrentarse a la posibilidad de que le adjudiquen un noveno hijo... Pero sobre eso, que sí es decisivo, Miranda no se pronuncia.

Jaula de oro tropical

Veintidós años más joven que su marido, cuando esta poco conocida modelo holandesa llegó a la vida de Julio, muchos no pudieron evitar compararla con Isabel Preysler. Su porte, su elegancia y su dulzura casi oriental le valieron el apodo de 'geisha nórdica'. Durante años, la alargadísima sombra de la reina de corazones sobrevoló sobre la discreta y abnegada Miranda, recluida en una jaula de oro tropical y entregada al cuidado de sus cinco hijos, que cursaron la primaria en una playa dominicana plagada de cocoteros. Fue el propio Julio, quizás harto de escuchar que seguía enamorado de Isabel, quien declaró rotundo en una entrevista que Miranda era, sin duda, la mujer de su vida.

Se casaron por la iglesia hace nueve años en Marbella, tras dos décadas de convivencia, con sus hijos como testigos y el servicio aplaudiendo a rabiar. Durante todo ese tiempo, Miranda no ha protagonizado escándalo alguno, jamás se le ha oído una palabra más alta que otra y sus rasgos más destacados han sido su discreción, su serenidad y su prodigiosa silueta, escandalosamente estilizada pese a haber traído al mundo a cinco criaturas.

Dedicada a llevar la vida que le corresponde como multimillonaria (de Miami a Bahamas y tiro porque me toca), Miranda siempre ha hecho gala de un estilo minimalista, enemigo de la estridencia, la seña de identidad de Makoke, que también ha confesado un escarceo con Brad Pitt. Convertida hoy día en asesora de sus hijas gemelas Victoria y Cristina en sus inicios como modelos, Miranda torea a 'my keuken' con la misma flema con la que ha sorteado durante treinta años las mil y una comparaciones con Isabel Preysler... Solo que ahora ya no se calla.