«Soy una loca del amor»

Ruth ha llegado a dar ocho conciertos en ocho ciudades en solo doce horas./R. C.
Ruth ha llegado a dar ocho conciertos en ocho ciudades en solo doce horas. / R. C.

Ruth Lorenzo confiesa que su vida siempre ha sido una montaña rusa. «A mí la inestabilidad me da seguridad», admite la cantante

ARANTXA FURUNDARENA

Acaba de sacar al mercado un single que se titula 'Underworld' y no se anda con rodeos. 'Underworld' significa inframundo y ella, nada más comenzar la entrevista, se declara «capaz de llegar al límite del inframundo por amor, al mismísimo infierno». Ruth Lorenzo es así, intensa y confiada desde el minuto cero. Natural de Las Torres de Cotillas y criada en Utah (Estados Unidos), esta murciana que borda el inglés con acento del oeste americano prefiere mil veces «una vida llena de pasiones a una vida en línea recta». En 2014, fue la representante española de Eurovisión, donde quedó décima, empatada con Dinamarca. Y ahora, a sus 36 años, tras haber dejado muy atrás sus problemas de bulimia y anorexia, se siente llena de fuerza para afrontar lo que venga... «Mi vida –explica– siempre ha sido muy montaña rusa. Me he mudado de país varias veces, desde pequeña. Estoy acostumbrada a empezar de nuevo, a no saber qué va a pasar. A mí la estabilidad me hace estar inestable. Y la inestabilidad me da seguridad».

Esta imparable mujer, que en 2016 logró un récord Guinness al realizar en solo doce horas ocho conciertos en ocho ciudades para apoyar la lucha contra el cáncer de mama y que ganó una edición de 'Tu cara me suena', se declara «una loca del amor». Por algo su último álbum se titula 'Loveaholic', algo así como 'Amorcólica' o 'Amoradicta'. Y es que el tipo de amor que defiende Ruth Lorenzo es «el pasional, el que te lleva a descubrir tus propios límites, a ir más allá de tus propias barreras». Se refiere sobre todo a su arrebatada pasión por la música y a la devoción que siente por su familia. Porque luego, en el plano sentimental, lleva una vida de lo más tranquila.

«En la pareja soy mujer de un solo hombre y 'hasta que la muerte nos separe' –asegura–. Me gusta tener pareja estable. Además, soy muy ama de casa, me encanta cocinar. La estabilidad del hogar es lo que más aprecio. Y si tengo un día libre prefiero quedarme en casa a salir de fiesta». Le encantaría tener un gato. «Pero soy demasiado responsable y no podría cuidarlo como es debido. Siempre he sido muy maternal, una cuidadora nata», detalla. Sin embargo, todavía no se ha planteado ser madre. «Aún no me ha dado el ramalazo de querer parir. Tengo claro que si se me pasa el arroz recurriré a la adopción. Siempre he creído en dar la oportunidad a alguien que ya está en este planeta y necesita un hogar. Así que, cuando sea el momento, si puedo tener un hijo lo tendré y si no, adoptaré».

«Nunca he sido rencorosa»

Afirma Ruth Lorenzo que 'Amanecer', otro de los temas de su último álbum, es como su religión. Inspirada en un poema que escribió hace años, la canción aborda el rencor. «Yo nunca he sido rencorosa. Siempre he sido muy amorosa y por ese motivo me han dado muchos palos. He confiado en personas que no estaban a la altura. Y eso te enseña. La lección más grande que puedes aprender es a dejarlo ir, a perdonar y a seguir siendo tú misma».

Aceptarse a sí misma le ha llevado a Ruth Lorenzo muchos años de aprendizaje. «Es curioso porque soy muy cariñosa con los demás, pero conmigo he sido durísima, me he castigado. Me ha costado aprender a quererme». Nunca lo ha ocultado. Con solo nueve años sufrió una anorexia que más tarde, en la adolescencia, se transformaría en bulimia... «Estuve muchos años lidiando física y mentalmente con la enfermedad», recuerda. La ayuda profesional y el apoyo de su familia, «que siempre me demostraron un amor incondicional», la rescataron de aquel infierno. Ahora se siente curada, «pero me mantengo muy alerta, porque es fácil recaer». Dice disfrutar con la comida de una manera sana: «He desterrado de mi dieta cualquier alimento que tenga grasas hidrogenadas o azúcares refinados».

Esta murciana confiesa sentirse «marciana» en el uso exagerado de las redes sociales. «Se nos olvida comunicarnos entre personas y no mediante máquinas. Es muy importante que la gente trabaje la empatía y con una máquina eso es imposible. Yo ya no veo a tantos niños jugar en el parque», lamenta. Su infancia quedó marcada por el día en que sus padres se la llevaron a vivir a Estados Unidos... «Recuerdo darme la vuelta en el coche, mirar las montañas de Murcia cómo se alejaban y jurarme a mí misma que volvería».