Sánchez evita aclarar quiénes serán sus socios preferentes

Sánchez evita aclarar quiénes serán sus socios preferentes

Iglesias logra sembrar dudas sobre el deseo #del PSOE de pactar con Ciudadanos pese al veto insistente de Rivera

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

No se mojó. Pedro Sánchez fue capaz de salir ayer del debate organizado por RTVE sin definir quiénes son sus socios preferentes de Gobierno. Era su estrategia para no cerrarse puertas de cara a una futura investidura y para no espantar a los votantes indecisos, que son su objetivo en esta campaña. El PSOE es, según los sondeos, la fuerza que más tentadora resulta para la mayoría de los que aún se debaten entre repetir su voto de 2016 o cambiarlo; una ventaja competitiva que quería conservar. La indefinición, sin embargo, permitió a sus adversarios sembrar dudas sobre sus intenciones.

Pablo Iglesias fue, probablemnte, el más eficaz. El líder de Podemos se reivindica como garantía de que un Gobierno socialista no sucumbirá a las presiones de los poderes económicos y atenderá las «necesidad sociales» del país. No dudó en recordar, por ejemplo, que si el Salario Mínimo Profesional ha subido hasta los 900 euros, un 22%, fue gracias a su empeño e influencia. «Aclare si está dispuesto a pactar con el señor Rivera», dijo hasta en tres ocasiones, la primera antes incluso de que se abriera el bloque dedicado específicamente a este asunto.

Sánchez recordó que Ciudadanos le ha puesto un «cordón sanitario», pero no negó que una eventual alianza con ellos sea su opción favorita. De hecho, recordó que 2016 ambos llegaron a un acuerdo de investidura que luego no pudo materializarse y reprochó al partido liberal que prefiera pactar con un partido que tiene «doce ministros y nueve presidentes autonómicos condenados por corrupción» y con una formación como Vox. En privado, los socialistas ponen en cuestión que Rivera pueda mantenerse firme en su postura a la hora de la verdad, si su victoria es holgada.

En todo caso, el jefe del Ejecutivo tampoco cerró la puerta a un entendimiento con los independentistas. Ni siquiera dijo eso que ha repetido ya en varias actos: que ERC y el PDeCAT «no son de fiar». Y tanto Rivera, que mantuvo su negativa a dar su apoyo a los socialistas, como Casado aprovecharon el hueco para abonar el temor a un Gobierno dependendiente de nuevo de «quienes quieren romper España».

Se repite que la clave para llegar a la Moncloa es sumar los 176 diputados que conforman la mayoría absoluta del Congreso, pero es una afirmación engañosa. Si no se alcanzara la cifra a la primera, bastaría con aglutinar más votos a favor que en contra en una segunda votación, 48 horas después de la primera. Con la encuesta publicada ayer por este periódico en la mano, por ejemplo, a Sánchez le llegaría, en su escenario más optimista, con el apoyo explícito de Podemos y la abstención del resto de socios de la moción de censura. En el menos favorable, necesitaría el 'sí' del PNV y Compromís y sería suficiente otra vez con que los independentistas se pusieran de perfil.