El turismo y el consumo, claves de la resistencia española a la guerra comercial

Una dependiente prepara varias prendas en una tienda. /Borja Agudo
Una dependiente prepara varias prendas en una tienda. / Borja Agudo

Todos los organismos mejoran las previsiones de crecimiento, que ya casi dobla al de la zona euro a pesar de la caída de las exportaciones

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

Una guerra comercial en marcha entre las dos mayores potencias mundiales (Estados Unidos y China), amenazas de Donald Trump sobre la imposición de aranceles a ciertos productos básicos para la industria exportadora europea como los automóviles, una salida de Reino Unido de la Unión Europea a las puertas aún sin saber si será por las buenas o por las malas, y en el ámbito local un clima político marcado todavía por la incertidumbre con la convocatoria de tres elecciones generales en solo cuatro años. Este breve resumen de la situación actual es el contexto sobre el que se sustenta el crecimiento de la economía española, por extraño que parezca.

Todos los organismos económicos nacionales e internacionales han revisado al alza sus previsiones de crecimiento para España en 2019 y mantenido las de 2020. Desde el gabinete de estudios de BBVA (2,3% del PIB para este año), pasando por la propia Comisión Europea (2,3%) o el Banco de España (2,4%) y cerrando hace poco con los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI, 2,3%). Todo este optimismo ha llevado al Gobierno en funciones a anunciar que «revisarán al alza» las previsiones macroeconómicas anunciadas en abril, que situaban el crecimiento del PIB en el 2,2%, aunque la ministra Nadia Calviño no quiso adelantar en cuántas décimas aumentarán la estimación.

En un artículo publicado recientemente por el Banco de España se aseguraba que la economía española «resiste» mejor la desaceleración mundial por su «idiosincrasia». Es decir, nuestro país tiene unos elementos característicos que le permiten seguir creciendo muy por encima de sus socios europeos -el FMI prevé que la media de la eurozona crezca un 1,3% este año, un punto menos que España- compensando los factores negativos de la caída económica de la mayor parte de los países de la UE. Pero, ¿cuáles son esas características propias de España que hacen que esté resistiendo contra viento y marea?

Los expertos consultados apuntan a que la demanda interna está siendo el empuje fundamental del crecimiento económico de España. El consumo de los hogares está compensando otras malas cifras como la caída de las exportaciones debido al mal contexto internacional. Sin embargo, estas buenas noticias podrían ensombrecerse a lo largo de este año. Un estudio publicado esta semana por BBVA Research indica que el crecimiento del consumo privado se situará por debajo del 2% en el bienio 2019-2020. Concretamente, señala que crecerá un 1,8% este año y un 1,7% el que viene, seis décimas menos que el avance promedio registrado en el periodo 2017-2018.

Población envejecida

Así, aunque el consumo privado «mantuvo el pulso» en esta primera mitad del año, su dinamismo será menor en el segundo semestre y en 2020 por tres motivos. En primer lugar, explican desde BBVA, por la desaparición de elementos que incentivaron el gasto en el pasado como «la demanda embalsada de bienes duraderos» y el impacto de la política monetaria expansiva sobre los tipos de interés de las familias. También por la «reorientación del ahorro hacia activos más seguros pero menos rentables» y, en tercer lugar, por el ligero repunte de la tasa de ahorro tanto por una mayor incertidumbre como por el envejecimiento de la población.

El estudio destaca que el porcentaje de españoles mayores de 64 años aumentará más de cinco puntos en los próximos 15 años. Dado que este segmento poblacional hace un menor gasto, podría originar un descenso de hasta el 1,5% en el consumo per cápita hasta 2033 si otros elementos como la renta o la riqueza no lo evitan. Los clientes que más consumen son los que tienen entre 35 y 64 años.

Pero España no se mantiene solo por el consumo de sus habitantes. El turismo sigue siendo una clave fundamental de la economía. El profesor de Economía de ESADE, Robert Tornabell, explica a este periódico que en los últimos meses ha aumentado el turismo extranjero, lo que se observa en el mayor número de cruceros que atracan en los puertos españoles. Además, las aerolíneas Lufthansa y British Airways acaban de anunciar que anulan sus vuelos a Egipto por motivos de seguridad, lo que se añade a la inseguridad de Túnez y Argelia y rebota en más turismo para España.

Por eso hay que vigilar el buen funcionamiento de estos parámetros ya que otros como las exportaciones están a la baja y no ayudarán a corto plazo al mantenimiento de las cifras de PIB. Los últimos datos conocidos de comercio exterior señalan que las ventas se han estancado en los 95.000 millones al crecer solo un 0,9% interanual en junio. De hecho, el dato de exportaciones españolas es peor que el de la media de la UE, que subió un 4%, y la eurozona (3,6%). Las razones se encuentran en la caída en la venta de coches españoles, un sector que ha disminuido casi un 7% de enero a abril.

Eso sí, este experto confirma que la guerra comercial entre EE UU y China está afectando menos a nuestro país por las «características de la relación comercial» de España con el país norteamericano. La moratoria en la aplicación de aranceles a la UE -que está a punto de vencer- creó expectativas negativas que han repercutido seriamente en las fábricas de coches de Alemania, Francia y Suecia. «En cambio, España no exporta a EE UU coches de gama alta, aunque sí recambios», explica Tornabell, que indica que una factoría de Málaga que fabricaba el 54% de las llaves electrónicas que se usan en todo el mundo se ha terminado estableciendo en Vietman para quedar exenta de los posibles aranceles. «Además, China nos compra jamones, vinos denominación de origen y artículos de lujo, lo que compensa con creces las aceitunas que no podemos exportar a California», destaca el profesor de ESADE.

La eurozona crece la mitad

Es más, las previsiones del FMI para los países de la eurozona no son muy optimistas. El organismo proyecta un crecimiento del 1,3% en 2019 y del 1,6% en 2020, cuyo pronóstico se ha revisado solo una décima al alza respecto a las previsiones de abril a pesar de la mejora de España por la caída de la 'locomotora' de Europa: Alemania. Según sus cálculos, el país germano crecerá solo un 0,7% en 2019, aunque para 2020 estiman una gran recuperación hasta el 1,7% del PIB debido a una mejora importante de la demanda externa, sobre todo en el caso de la venta de vehículos, una industria básica para la economía germana.

     

Una inestabilidad política que llega a ser rutinaria

Resulta llamativo que a pesar del clima de incertidumbre política -que tras la fallida investidura del pasado jueves parece abocar al país a unas cuartas elecciones generales en solo cuatro años- la economía española siga creciendo bastante por encima de sus socios europeos. El profesor Robert Tornabell, de ESADE, confirma que esta situación política «no afecta de manera definitoria» a nivel de inversión extranjera e incluso en algunas ciudades como Madrid, Barcelona o la costa andaluza han aumentado las adquisiciones inmobiliarias. «La prueba de fuego es que la prima de riesgo sigue bajando».

Por su parte, Antonio Argandoña, profesor de Economía del IESE, señala que este caos político afecta menos de lo que podría parecer a las empresas. «La mayoría tiene relaciones rutinarias con las administraciones públicas día a día y no les afecta la falta de Gobierno», explica.

Es más, la propia ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, restó importancia al posible efecto de la parálisis política en el crecimiento porque «no parece que sea un factor muy determinante». La responsable mostró su satisfacción por la mejora de la percepción de nuestro país por parte de la Comisión Europea hace pocas semanas, siendo España «la única gran economía de la eurozona cuyo crecimiento se revisa al alza en 2019».

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