Los 'puntos negros' de una siniestralidad laboral que va a más

Camión accidentado en la A-1. /R. C.
Camión accidentado en la A-1. / R. C.

El perfil mayoritario de las 652 víctimas mortales de 2018 es el de un varón que trabaja como transportista y sufre un accidente de tráfico

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Tenía 42 años y dos hijos y salió de su casa de Chiclana de la Frontera (Cádiz) para ir a trabajar, pero no volvió. Esa jornada fatídica del 17 de julio del año pasado falleció a los mandos de una carretilla elevadora. No tenía formación específica para ese puesto, ni ropa de protección adecuada, ni contrato, por lo que no cotizaba a la Seguridad Social ni generaba una pensión por ello. Por eso ni tan siquiera contó como uno más de los 506 accidentes de trabajo mortales que dejó 2018, después de quedar atrapado en el mecanismo de elevación de la máquina que manejaba.

Pero recientemente su historia saltó a los medios después de que la Guardia Civil detuviera a los cuatro empresarios que le dieron ilegalmente trabajo y, además, para cubrirse las espaldas, le despojaron de su uniforme cuando lo llevaban moribundo camino del hospital para que no hubiera prueba del fraude. Fue una caída fortuita, mintieron.

Como él son centenares de personas las que fallecen cada año durante el desempeño de un trabajo, una cifra que desde 2012 va en aumento, aunque lógicamente también es consecuencia de que, tras la crisis, el número de afiliados ha ido creciendo paulatinamente, aunque a un ritmo inferior: mientras que el empleo avanza en torno al 3%, el número de trabajadores fallecidos se incrementó un 5,5% el año pasado, según datos extraídos del Ministerio de Trabajo. El índice de incidencia sí mide el número de accidentes -en este caso mortales-­ por cada 100.000 empleados: aumentó en 2018 un 1% en el caso de los ocurridos durante la jornada de trabajo, mientras que in itinere (los que se producen en el trayecto de casa al trabajo o viceversa) se mantuvo. La cuestión es que suman más de 3.600 trabajadores muertos en los últimos siete años y hoy, día en que se celebra el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, se realizan diversos homenajes en su recuerdo.

¿Cómo eran esas víctimas? La inmensa mayoría son hombres (602 frente a 50 mujeres), que fallecieron en un accidente de tráfico, causa por la que ocurren casi cuatro de cada diez siniestros con resultado de muerte. Hasta el punto de que en el último año se han disparado un 41%, algo que CC OO achaca a los recortes en el mantenimiento de las vías y señalización, la antigüedad de los vehículos industriales y a la generalización de sistemas de distribución de mercancías y servicios a domicilio. Las causas naturales, como infartos o derrames, son el segundo motivo. Y el tercero, como la víctima de Cádiz, por aplastamiento, aunque estas muertes han disminuido un 14%.

¿En qué trabajaban? El sector del transporte y almacenamiento, que está en pleno auge con la irrupción del comercio electrónico y las plataformas digitales dedicadas al reparto incluso de comida, es el que más víctimas mortales acumula en 2018: 114, seguido de cerca por la industria manufacturera (110), la construcción (98) y la agricultura y ganadería (85).

Las enfermedades, al alza

Pero, además, el año pasado se registraron un total de 1,33 millones de accidentes de trabajo -­152 cada hora-­, de los cuales más de 602.000 causaron baja y, de éstos, 4.939 fueron graves aunque no mortales. Desde 2012 la siniestralidad laboral no ha dejado de crecer, tal y como denuncia CC OO en un informe publicado recientemente. El sindicato culpa de ello al cambio de paradigma en el sistema de relaciones laborales a raíz de la reforma de 2012, que se caracteriza por un aumento de la precariedad, por el deterioro de la negociación colectiva y por la debilidad del sistema preventivo español, así como a que las empresas no han mejorado sus niveles de seguridad. No obstante, cabe resaltar que pese a que el índice de incidencia se ha elevado un 12,8% en los accidentes en jornada y un 5,7% en los in itinere en los últimos seis años, en 2018 se mantiene prácticamente plano, con un mínimo descenso de dos décimas a la espera de conocer los datos definitivos, que suelen ser peores.

A su vez, lo que también ha aumentado es el número de enfermedades profesionales. Si se ciñe uno a las que han causado baja, en 2018 se registraron casi 11.400, lo que supone un alza del 12,5%, el mayor incremento de la última década, con lo que vuelve a situarse en los niveles previos a la crisis.

Apoyo público