Naturgy, dispuesta a deshacerse de su parte en las nucleares con un intercambio de activos

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, hoy en Madrid. /EFE
El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, hoy en Madrid. / EFE

El presidente del grupo, Francisco Reynés, valora positivamente que la ministra de Transición Energética haya «cogido por los cuernos el toro» del nuevo modelo energético, frente a la actitud de sus antecesores

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

A Naturgy no le importaría desprenderse de las participaciones que tiene en las centrales nucleares mediante una fórmula que le permitiese intercambiar esos activos por otros de las compañías eléctricas con las que comparte accionariado en el negocio nuclear. El presidente de la corporación, Francisco Reynés, ha admitido esta posibilidad claramente en la presentación de resultados del grupo: «No me cierro a ninguna opción», ha explicado. Aunque, a continuación, ha aclarado que cualquier decisión que se tome en este sentido «debe ser plantar mejorar los intereses de los accionistas».

La participación que tiene Naturgy -antigua Gas Natural Fenosa- en las centrales nucleares españolas es de las más pequeñas, si se compara con la propiedad que mantienen Endesa e Iberdrola en ese mismo tipo de generación. En concreto, el grupo encabezado por Reynés ostenta un 11% en Almaraz I y II (Cáceres), así como un 34,5% en la planta de Trillo (Guadalajara). Si se llevara a cabo ese intercambio de activos, serían sus otros dos socios los que controlaran todo el parque español, compuesto por cinco instalaciones y siete reactores.

Las declaraciones de Reynés llegan apenas unos días después de que él mismo se reuniera, junto al presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, y el consejero delegado de Endesa, José Bogas, con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, para tratar el futuro de las nucleares. Un encuentro en el que concretaron que no se cerraría ninguna instalación antes de 2025, pero tampoco después de 2035. Para Naturgy, no se trata de uno de los negocios de generación más relevantes y la posibilidad de traspasar su participación a cambio de quedarse con otras en otro tipo de fuentes, podría resultar atractiva para la firma. Además, las otras dos grandes propietarias podrían gestionar de forma óptima el futuro de cada central sin la necesidad de la unanimidad de socios que ahora es necesaria por ley para tomar cualquier decisión al respecto. Aunque el Ejecutivo también estaría dispuesto a modificar la norma para que cualquier consideración se pueda realizar por mayoría y no de forma unánime.

En cualquier caso, Reynés ha condicionado el futuro de las nucleares al calendario que quiera poner en marcha el Gobierno con su Plan de Acción contra el Cambio Climático y la Ley de Transición Energética. «Tendremos que adaptar nuestrosa ctivos a esos calendarios que se fijen por parte del Gobierno», ha indicado. Aunque ha señalado que una de las premisas que tiene en cuenta el Ejecutivo será la de garantizar el suministro. En este sentido, el presidente de Naturgy ha valorado positivamente la iniciativa que ha tomado Teresa Ribera sobre el futuro energético del país al señalar que por fin «alguien ha cogido el toro por los cuernos y va a plantear un calendario». Porque, según ha señalado, «hasta ahora no lo habíamos tenido», en referencia a los «antecesores» en el cargo, como el exministro Álvaro Nadal. «Ahora sí hay una voluntad de buscar una solución», ha indicado.

Beneficio lastrado por el deterioro de activos

Naturgy registró unas pérdidas de 2.822 millones de euros en 2018 como resultado del deterioro de activos de casi 4.900 millones de euros realizado en la primera mitad del ejercicio, informó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

A finales del pasado mes de junio, con motivo de la presentación de su nuevo plan estratégico, Naturgy ya anunció esta revisión del valor de sus activos llevada a cabo como consecuencia de la actualización de las principales hipótesis y proyecciones de los negocios, lo que motivó un deterioro contable de 4.851 millones de euros, principalmente por los activos de generación convencional en España, que impacta significativamente y de forma extraordinaria en la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada del ejercicio 2018.

Excluyendo este impacto y otros elementos no recurrentes, el beneficio neto ordinario creció un 57%, hasta los 1.245 millones de euros.

 

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