Los inversores penalizan a Ryanair con 3.200 millones por sus conflictos sociales en Europa

Pasajeros facturan sus equipajes en el mostrador de Ryanair en el aeropuerto de Barcelona. /Josep Lago (AFP)
Pasajeros facturan sus equipajes en el mostrador de Ryanair en el aeropuerto de Barcelona. / Josep Lago (AFP)

El 'lobby' turístico y los sindicatos cuestionan el modelo laboral del líder del bajo coste, que este viernes vivió la mayor huelga de su historia con los pilotos

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Ryanair está en una encrucijada muy complicada que puede marcar el futuro de su, hasta ahora, exitoso modelo de negocio. De un lado, no ceder ante las reclamaciones cada vez más extendidas en su plantilla de mejorar sus condiciones laborales, legitimando a los sindicatos en la compañía aérea y cambiando su política de contratar -por razones fiscales- a la gran mayoría a través de su matriz en Irlanda. Por otro, evitar que el conflicto se enquiste y castigue su valor en Bolsa.

Desde el 29 de marzo sufriera su primera huelga de este año, en ese caso por parte de sus tripulantes de cabina (TCP) en Portugal, su cotización se ha desplomado un 20% de media en los mercados donde participa. En Londres sus acciones cerraron este viernes a 12,98 euros, un 3,7% menos que el jueves y un 26,5% por debajo de su precio el 1 de enero.

La capitalización de la aerolínea allí es ahora de 15.520 millones de euros, 3.200 menos que a finales de marzo. Pero lo peor lo ha sufrido el último mes: desde el 10 de julio, cuando se conocía la huelga que sus TCP harían en España, Bélgica e Italia, además de Portugal, los días 25 y 26 de ese mes, sus títulos se han depreciado un 15% y ha perdido en el parquet más de 2.800 millones.

En esta tesitura la considerada aerolínea líder del segmento 'low cost' (bajo coste) en Europa ya ha empezado a ver penalizados sus resultados. En el primer trimestre fiscal (desde marzo) redujo sus beneficios un 20% -ganó 319 millones- tras entrar en una guerra de tarifas -las redujo un 4% de media a menos de 39 euros- y para el segundo ha rebajado la recuperación de sus precios -solo un 1% frente al 4% anterior-.

Asimismo, Ryanair es de las compañías del sector que más está acusando el encarecimiento del carburante por la subida del petróleo, con un gasto extra de 430 millones en ese primer trimestre. A eso se une un incremento del 34% en los costes del personal, que achaca al alza del 20% en el sueldo de sus pilotos en varios países. Por eso amenaza con reducir vuelos, rutas e incluso temporalmente algunas bases en invierno, lo que recortaría la plantilla.

La aerolínea, firme

«Lo haremos -ha advertido la empresa- en mercados en donde algunos empleados interfieren en nuestras negociaciones con nuestro personal y los sindicatos». «No podemos permitir -añadió- que nuestros vuelos sean interrumpidos por una pequeña minoría de pilotos». El problema es que no son tan pocos -este viernes hicieron huelga en Alemania, Suecia, Bélgica, Holanda y en su propia matriz de Irlanda, donde es el quinto día de paros este año-, ni están solos porque los tripulantes de cabina están dispuestos a aunar fuerzas y mantener la presión más tiempo.

A finales de julio ya canceló 600 vuelos en toda Europa por los paros de los TCP, de ellos casi un 10% en España con 65.000 pasajeros afectados. Este viernes no había huelga de pilotos en España, pero al ser un destino turístico destacado sufrió el efecto del paro en otros países, en especial de Alemania. Así, de los 396 viajes anulados por Ryanair, 82 tenían origen o destino en suelo español con 14.000 afectados, una quinta parte de los perjudicados en toda Europa.

No se contabilizan las posibles indemnizaciones que debería afrontar la aerolínea, de entre 250 y 600 euros según la distancia del vuelo cancelado. El Ministerio de Fomento anunció que, a través de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), velará «por que la compañía cumpla las normas» y advirtió de que «los posibles incumplimientos podrían ser objeto de la apertura de un expediente sancionador». El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo vía Twitter, que «el Gobierno estará vigilante» para que se respeten «los derechos de los pasajeros».

Compensaciones

La normativa europea no considera las huelgas laborales como circunstancias «extraordinarias» que eviten pagar una compensación, aunque sí exime a la aerolínea si avisa a sus pasajeros de las cancelaciones con, al menos, dos semanas de plazo. Y puede ser menos tiempo si les da un transporte alternativo, y en función de la demora respecto al horario previsto en su viaje original. Eso sí, Fomento aclara que no puede pedir a sus clientes que adelanten los costes y luego devolverlos.

La situación se puede repetir en los próximos meses, pues Ryanair no parece dispuesta a ceder a las demandas sociales de su plantilla. Para José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, -el 'lobby' que representa a las grandes firmas turísticas en España-, se evidencian «las debilidades de un modelo 'low cost' que, más que nunca, se basa en la precariedad del empleo y unas condiciones competitivas ajenas a la regulación». De hecho, los sindicatos han pedido a Bruselas que obligue a la aerolínea a contratar según las leyes nacionales de los países donde opera.

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos