La UE lamenta la decisión de EE UU de imponer aranceles, pero advierte de que habrá represalias

Donald Trump atiende a los periodistas. /Reuters
Donald Trump atiende a los periodistas. / Reuters

La Comisión Europea aún confía en poder evitar el choque frontal antes del día 18, con un pacto que regule en el futuro las ayudas a Boeing y Airbus

SALVADOR ARROYOBruselas

La Unión Europea (UE) está dispuesta a agotar todas las vías de negociación para evitar una guerra comercial abierta con Estados Unidos, después de que la Organización Mundial de Comercio (OMC) le haya dado luz verde para cargar aranceles a productos europeos por un valor de 6.900 millones de euros anuales (en torno a 7.500 millones de dólares). «Es un movimiento que ante todo golpeará a los consumidores y a las empresas estadounidenses y hace más difíciles los esfuerzos hacia un acuerdo negociado», aseguró ayer un portavoz de la Comisión Europea. El golpe no pilla por sorpresa. La cuestión es si habrá respuesta y cuándo. Y ahí la UE lo tiene claro. Ya tiene preparadas «medidas de represalia» para responder con la misma intensidad.

Así las cosas, Bruselas volvió a insistir en que es mejor «buscar una solución justa, equilibrada», que un nuevo choque frontal. La estrategia es que Washington acepte un pacto de no agresión comprometiendo el control mutuo de ayudas a sus respectivos colosos aeronáuticos. La propuesta no es nueva. Se llevó a Washington en julio, pero aún no hay respuesta. Así que nadie descarta que el conflicto Boeing-Airbus acabe tensando aún más unas relaciones transatlánticas que viven en la inestabilidad desde que el presidente Donald Trump decidió establecer hace casi dos años gravámenes del 25% y el 10% a las importaciones de acero y aluminio europeos.

En el calendario hay ahora dos fechas inmediatas clave. Y otra más, algo más alejada, que la Casa Blanca podría considerar a la hora de aplazar sus contramedidas. La primera, el día 14. Washington ha solicitado al organismo de arbitraje internacional una reunión con la UE. Sería la última oportunidad para hallar un punto de entendimiento. Si no se logra, ese mismo día podrían autorizarse formalmente los aranceles anunciados a las importaciones europeas (10% a las aeronaves de Airbus y 25% a productos agrícolas) que se activarían el día 18, según anunció el representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer.

300 productos norteamericanos

Pero ¿cabe un aplazamiento in extremis?, ¿una 'congelación' vía Twitter ante el cambio de legislatura en Bruselas? El 1 de noviembre comenzará el mandato de Ursula von der Leyen al frente del Ejecutivo comunitario. Y dentro de su equipo la Comisaría de Comercio tendrá nuevo rostro, el del irlandés Phil Hogan. Sobre el papel esperar sería lo más sensato. Y no por cortesía. Sino porque Estados Unidos sabe que recibirá de la OMC un golpe en contra en pocos meses.

Para principios de año como muy tarde, el organismo internacional se posicionará del lado de la UE reconociendo el perjuicio que Airbus ha sufrido por las ayudas económicas que Estados Unidos otorgó a Boeing y autorizará la consiguiente carga de aranceles. Bruselas cerró la lista de 'castigo' en abril con 300 productos norteamericanos, tan variados como el kétchup, las videoconsolas, y por supuesto, las propias aeronaves de Boeing. Pretendía resarcirse del daño con 13.500 millones de euros anuales.

El sentido común alentaría agotar todas las opciones para evitar la fractura al menos hasta que llegue ese momento. Pero como la sensatez no figura entre las cualidades más destacadas del presidente estadounidense, Europa insiste en que está preparada para lo peor. Mal síntoma ese que Trump recibiera eufórico el anuncio de la Organización Mundial del Comercio contra una UE que «durante muchos años ha tratado muy mal a Estados Unidos en el comercio debido a los aranceles, los obstáculos al comercio y demás. ¡Una buena victoria!», concluyó.

La postura del Gobierno español

El Gobierno español, a través del ministro de Agricultura, Luis Planas, se limitó a decir que se reunirá en los próximos días con los sectores afectados para «establecer una reacción y posición común» e insistió en que se trata de una «competencia comunitaria». Desde Francia, la portavoz del Gobierno de Emmanuel Macron, Sibeth Ndiay, aseguró que «evidentemente, estableceremos medidas de represalia» contra Estados Unidos.

Y aunque no quebrada, si se ha astillado la sintonía entre Jean-Claude Juncker y el propio Trump. Los aranceles los carga el diablo, le vino a decir el luxemburgués, en un acto en el que la Cámara Americana de Comercio le rendía homenaje por tender puentes con Estados Unidos. Durante su discurso Juncker alertó a Trump de que «las guerras comerciales son fáciles de iniciar, pero se intensifican rápidamente y por lo general terminan mal. Europa defenderá siempre el comercio libre y justo basado en el campo de juego de nivel y la reciprocidad. No seremos ingenuos, estamos listos. Si alguien impone aranceles a nuestro sector de la aviación -añadió- haremos exactamente lo mismo». Hay un resquicio. Con Trump todo es posible. El pasado mayo decidió dar un respiro a sus aliados al anunciar que aplazaba seis meses el gravamen del 25% a los vehículos europeos para dar un mayor margen a la negociación. Pendientes de Twitter.