Las lecciones de Davos: El fracaso de la globalización, punto de partida para un modelo sostenible

Asistentes al Foro Económico Mundial de Davos./Reuters
Asistentes al Foro Económico Mundial de Davos. / Reuters

El Foro Económico Mundial concluye que los mayores retos para alcanzarlo son el envejecimiento de la población y el cambio climático

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

El aumento de los nacionalismos y el proteccionismo están asociados con los riesgos que ven muchos en la globalización, por lo que los expertos reunidos en la 49º edición del Foro Económico Mundial que se ha celebrado esta semana en Davos (Suiza) han coincidido en que este fenómeno también ha traído colaboración internacional, flujo de personas entre países y crecimiento económico.

Estas cuestiones, entre otras, son las que pasaron examen en Davos, cuya clausura corrió a cargo de la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, quien destacó el envejecimiento de la población y el cambio climático como los «mayores peligros» para el crecimiento económico global. Lagarde sostuvo que son asuntos que «aunque no lo parezca, competen también a los bancos centrales y al sector financiero». A continuación, las grandes cuestiones debatidas ante los más de 3.000 asistentes.

Inmigración

¿Es posible ser patriota y ciudadano del mundo?

En un contexto actual complicado por el aumento del proteccionismo, en el que China y Estados Unidos están enfrascados en una guerra arancelaria, se hace más importante que nunca plantearse si la población está dejándose llevar por ese sentimiento nacionalista o si se puede ser, a la vez, ciudadano del mundo. Jacinda Ardern, primera ministra Nueva Zelanda, mostró la cara positiva del problema y explicó que «perfectamente» se puede estar orgulloso a la vez por el lugar del que eres y de dónde vienes. «Ese orgullo nacional proviene también de lo que este país ha hecho en el plano internacional», y puso como ejemplo que fueron el primer lugar donde las mujeres pudieron votar.

Sobre la inmigración, el gran reto de este tiempo, el informe de Qualtrics elaborado a partir de las respuestas sobre Globalización 4.0 de más de 10.000 personas en 29 países, solo un 57% de la población mundial considera positiva la llegada de estas personas a sus países. Por encima de la media, pero muy ajustados, está España (58%), que tiene muy por encima a países que ven más atractiva la inmigración como Canadá o Arabia Saudí. Los que menos, los países europeos, sobre todo Italia y Francia, que cierran la tabla.

Empleo

¿Cómo será el trabajo del futuro?

La mayoría de los trabajos que habrá en 2030 no se han inventado todavía, mientras que los que una vez se realizaron solo por humanos ahora han sido reemplazados por máquinas. El impacto que esta nueva situación tendrá en la gente, las empresas y los gobiernos se ha cuestionado en Davos. Una de las conclusiones principales es repensar la educación. Así, mucha de la tecnología que ayuda a hacer el trabajo del día a día más fácil, también puede ser la causa de la reinvención del mundo laboral para miles de trabajadores en todo el mundo, por lo que la educación es la herramienta básica que dotará a la población de nuevos puestos.

«El rápido cambio tecnológico significa que las personas que operan máquinas deben aprender nuevas habilidades rápidamente, pero nuestro sistema educativo actual se adapta a los cambios muy lentamente y funciona de forma muy ineficaz para este nuevo mundo», explica Stephane Kasrlel, CEO de Upwork y antes directivo de Paypal. Durante el foro los analistas señalaron que se debe construir un sistema educativo «para el aprendizaje permanente». Abogaron por una reconexión del sistema que debe comenzar con una educación «gratuita y obligatoria» de 0 a 3 años.

Los mayores cambios que se anticiparon en el foro son que la inteligencia artificial y la robótica finalmente crearán más trabajo, no menos; no habrá falta de empleos, sino una escasez de personas cualificadas para optar a ellos; y las ciudades pelearán por el talento y por atraer a la nueva fuerza laboral móvil.

Medio ambiente

¿Cómo salvamos el planeta con crecimiento económico?

La sostenibilidad del planeta ha sido uno de las temáticas protagonistas en esta edición de Davos con la incógnita sobre la mesa de si es posible seguir creciendo económicamente sin que tenga que ser a costa de perjudicar el medio ambiente. «Estamos perdiendo la carrera» contra el cambio climático por falta de «voluntad política», señaló en su intervención en el Foro el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Lamentó que los acuerdos de París fueron «insuficientes» y más aún cuando Estados Unidos se salió del pacto. «La evolución es peor de lo previsto, los países tienen que asumir compromisos más ambiciosos», explicó Guterres.

Ante la pregunta planteada, los expertos coinciden en que «si se destruye el planeta, el daño lo sufrirá la economía». Por ello, avisaron de que hay un margen de doce años para hacer «cambios drásticos» para prevenir el aumento de la temperatura global en 1,5º C.

También opinó sobre este asunto en Davos el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, que dio su apoyo al Gobierno en la reforma del modelo energético de España por otro más sostenible, limpio y barato. Así, anunció nuevas inversiones de la compañía en este sentido porque cree que estos proyectos no se pueden hacer «de poquito a poquito, sino de 1.000 en 1.000».

Conectividad

¿Puede la tecnología mejorar la vida de las personas?

La gran revolución digital hace plantearse si somos capaces de dominar la tecnología o si estamos dominados por ella. Durante el Foro de Davos los expertos se han planteado cómo la línea entre la privacidad, la identidad y la seguridad es más fina que nunca y cómo girar las tornas para que esta situación se rectifique en favor de las personas.

La tecnología puede mejorar la vida de las personas con aplicaciones claras en educación, sanidad, movilidad. Durante el evento, Tony Blair, ex primer ministro de Reino Unido, señaló que la tecnología cambia la forma en la que «vivimos, trabajamos y pensamos». Esto significa que los gobiernos y las organizaciones tienen que cambiar: «ese es el principal cambio, es una gran oportunidad, pero sobre todo un reto», explicó Blair, quien ha creado el Instituto para el Cambio Global.

La encuesta realizada en el contexto del Foro por Qualtrics revela que las regiones donde la tecnología está más desarrollada son los que peor imagen tienen de sus beneficios. Así, mientras que en África subsahariana el 66% de los encuestados opinan que las empresas tecnológicas crearán un mundo mejor, en Estados Unidos este porcentaje se reduce al 40% y al 39% en Europa Occidental.

Economía

¿Es posible desarrollar un mundo más justo?

Aunque las cifras asusten, la realidad es que actualmente existen unos 30 millones de personas esclavizadas en el mundo. Niños soldado, matrimonios forzosos, esclavitud sexual y laboral... Y a pesar de que la esclavitud moderna ha sido durante mucho tiempo un «crimen oculto», estamos presenciando un «cambio crucial» en la lucha mundial contra esta situación, aseguró en Davos Monique Villa, directora ejecutiva de Thomson Reuters Foundation. La conclusión que se puede extraer del Foro es que las grandes empresas de Estados Unidos, Europa y Australia están «asumiendo la responsabilidad como nunca antes» bajo la mirada de los medios y por la concienciación cada vez mayor de los consumidores.

La propia Christine Lagarde, directora ejecutiva del FMI, expresó su deseo de que la economía tenga en su foco principal a las personas. Como ejemplo puso la política fiscal de los gobiernos, cuya consolidación tendría que ser «positiva para todos», sobre todo para los más afectados por las crisis.

Globalización

¿Cómo coordinar a los países para trabajar juntos?

El PIB mundial se ha duplicado desde 1990 gracias, entre otros motivos, a la globalización que ha permitido a muchos países crecer más de lo que lo habían hecho nunca. Pero ya no se trata solo de ventas y compras de bienes y servicios, la globalización del siglo XXI es de conocimiento, información y tecnología. La cuestión que surgió en Davos es cómo alentar a los países a cooperar juntos para que las sociedades sean más inclusivas y sostenibles.

Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, explicó que igual que después de la Segunda Guerra Mundial la comunidad internacional se unió para diseñar las estructuras que facilitaran la colaboración compartida, «ahora se debe hacer lo mismo». Aunque advierte de que esta vez el desafío no es solo geopolítico y económico: «Estamos experimentando un cambio fundamental en la manera en que los individuos y sociedades se relacionan entre sí y los gobiernos pueden influir de modo positivo en su resultado».

 

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